La Bombonera puede ser clausurada
Ante River hubieron 8000 espectadores de más
El superclásico de la Liga argentina entre Boca y River que se disputó el pasado domingo, vaa traer cola, mucha más de la normal. La Federación Argentina puso en marcha una investigación que ya ha dado sus primeros frutos.
Hasta 8.000 de espectadores de más pudo llegar a meter Boca Juniors en La Bombonera para presenciar el directo el partido. 39.000 espectadores es el aforo máximo del estadio del conjunto azul y oro y hasta 47.000 personas vieron el partido desde las gradas.
El fiscal Walter López de la Unidad Fiscal Sudeste, fue quien abrió un expediente, para corroborar la cantidad de público que asistió a la Bombonera el domingo. Y esa investigación arrojaría un superávit de 8.000 personas.
El próximo domingo visita a Arsenal en Sarandí para cerrar la jornada número 15,pero dentro de dos jornadas, recibirá a Newell´s Old Boys de Rosario en la Bombonera. Si el estadio es clausurado, el equipo de Buenos Aires, tendrá que buscar otro estadio.
No es ni mucho menos la primera ocasión en la que el fútbol en Argentina sobrepasa las fronteras de lo irreal. Overbooking de aficionados en los estadios, gradas que se vienen abajo, peleas entre distintas aficiones y hasta entre los propios jugadores son por desgracias muy comunes en el fútbol sudamericano.
Sin ir más lejos, en Brasil en el año 2007, ocho personas perdieron la vida al derrumbarse la grada del estadio Fonte Nova de la ciudad de El Salvador en un partido de la Liga Brasileña.
En 2009 y en Paraguay, dos policías fallecieron cuando una grada del Defensores del Chaco, el principal recinto deportivo de Paraguay, en el momento en el que se disputaba la final de un torneo local.
Más cercano en el tiempo, el pasado mes de febrero y en Perú, la grada del estadio Monumental se vino abajo dejando más de cien heridos quedando catorce de ellos en un estado muy grave.
Algo falla en el fútbol sudamericano y en las medidas de seguridad que se imponen a la hora de acceder a los estadios. La seguridad, que debería ser mayor, brilla por su ausencia en muchos de los estadios.
Los equipos necesitan dinero, y la afición en Argentina es una buena fuente de ingresos. El problema es que no se puede poner el peligro la vida de muchos aficionados que simplemente acuden a un estadio a ver a sus ídolos.
Afortunadamente, no pasó nada en el último Boca-River pero con 8.000 aficionados de más en las gradas una desgracia muy grande podría haber ocurrido.

