Los alemanes, los que siempre ganan

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Y sucedió lo que muchos temíamos que iba a suceder. Recuerdo haberle dicho algunos momentos antes del partido a un amigo "vas a ver que Alemania deja afuera a Portugal y llora Cristiano Ronaldo", como una especie de premonición (sin demasiadas chances de error), como un acto de posibilidad más que certero ante un encuentro de estas magnitudes. Está claro. El fútbol no se juega solamente con los pies. Y esto los alemanes lo tienen más que claro. Cuando tienen que sacar a flote su mentalidad ganadora, cuando tienen que imponer su rigor físico, táctico y psicológico, cuando saben que si pierden se quedan fuera, allí están siempre ellos. Firmes, inquebrantables, imposibles de doblegar. Auténticos robots del fútbol, eternos campeones, y aún dándose el lujo de echar por tierra una fase clasificatoria con mediocridad. Los teutones aparecen siempre cuando tienen que hacerlo, no hay más vuelta que darle.

Löw, que lo observaba desde la grada, hizo lo mejor que podía hacer para esta clase de partidos y para contrarrestar la gestación del juego ofensivo portugués en el mediocampo. Alineó a Rolfes, Hitzlperger, Schweinsteiger y quitó del campo a un desabrido Mario Gomez. Con un solo punta y todo un terreno medio poblado de musculatura y despliegue, la apuesta era clara: opacar a Cristiano y a todos los que intentaran hacerle llegar el balón al desaparecido crack del Manchester United (al menos de momento). Los lusos, por su parte, mantuvieron el mismo once inicial que los llevó hasta estas instancias, el que había descansado parcialmente la jornada anterior, el que había posibilitado a través de su buen juego que Portugal sea considerada una de las gratas actuaciones de la Euro.

Pero en el oficio, el temple y el temperamento hay que encontrar gran parte de las respuestas de la victoria germánica. Ballack fue el Ballack que todos conocemos, Schweinsteiger aparecía aquí y allá con su despliegue, Klose, mucho más a sus anchas en la ofensiva, operaba a gusto en ataque y Podolski acompañaba siempre desde el flanco izquierdo. ¿Portugal? Poco y nada de los de Scolari. Cristiano fue sabiamente absorbido (¿habrán tomado nota de las recomendaciones de Lehmann?), Deco no pudo gravitar como de costumbre y, para colmo, Moutinho se tenía que retirar lesionado. Claro está, para ese entonces Alemania ya veía a los lusitanos dos goles por encima.

Uno de los grandes problemas de Portugal en esta Euro había sido el juego aéreo. Lo sufrieron contra checos y también contra los turcos en el primer partido. Y lo pagaron carísimo en estos cuartos de final contra Alemania. Klose facturó por arriba y luego lo hizo Ballack, tras una salida de Ricardo a cazar mariposas o vaya uno a saber que. ¿Y Ronaldito? Pues poco y nada. Su único acierto, acaso, fue en la jugada del gol, donde Nuno Gomes pudo capitalizar el rebote que ocasionó. Después, "Missing in action", como diría el parte de una guerra. Las ínfulas de Nani al disparar un centro que acertó a conectar Helder Postiga le pusieron un poco de suspense al partido. Pero la suerte ya estaba echada.

Y eso es lo encomiable de Alemania, un equipo que siempre sabe aliarse con el destino. Todos dicen que la competición, la de verdad, arranca recién en las instancias de uno contra uno. Y ahí hay equipos que están bendecidos por los dioses del fútbol y que ponen lo que hay que poner para imponerse y ser siempre animadores, tal cual su historia lo atestigua. Por eso mismo veremos a los alemanes en las semifinales. No habían jugado bien en toda la Euro, habían ganado a duras penas a austríacos y polacos, aparte de caer contra croatas. Pero nadie puede discutir que superaron con autoridad a los lusitanos, unos de los que mejor imagen habían dejado hasta el momento. Al fin y al cabo, el pueblo teutón ha tenido que soportar muchísimas adversidades a lo largo de la historia: repúblicas inconclusas, ideologías divergentes, el calvario del nazismo, la división de su propio pueblo y hasta resurgir de las ruinas después de guerra más que cruenta. Y siempre volvieron a la primera plana. Sí, así como en el fútbol, donde no muchos los tenían en cuenta. Pero ahí están. Y cómo no iban estar, si son alemanes, los que siempre ganan.

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