Zamparini, un presidente excéntrico
Se ha convertido en un personaje en Italia
Iniciaba la temporada el Palermo con mucho optimismo, con todas las miras puestas en luchar por la Champions League sin descuidar su participación en Europa League. Pero poco a poco las miras ya no son tan altas, ocupa la octava plaza a 13 puntos de los puestos Champions, quizás lastrado por los cambios de técnicos. Su presidente, Maurizio Zamparini, un tipo conocido como “il mangia allenatori” (come entrenadores) es más conocido por sus extravagantes declaraciones, sus irregularidades en los fichajes, sancionado por ello por la Lega italiana varias veces, y sus ceses de técnicos, hasta 35 cambios ha hecho en los banquillos, que por sus labores como dueño del club.
El 28 de Febrero perdía el Palermo ante el Udinese, el resultado, 0-7. La goleada sufrida en su propio estadio , el Renzo Barbera, hizo que Zamparini en un arrebato de dignidad destituyera a Delio Rossi, técnico que había llevado a los rosazzurri a igualar la mejor temporada del conjunto siciliano en su historia, el quinto puesto. Zamparini dijo de él: “Ha arruinado mi Palermo. Rossi destruyó este equipo. Le dije que reforzara la defensa pero pasó de mi. Tiene un 1% de posibilidades de continuar”. Horas después ocurrió lo anteriormente mencionado.
Llegó al cargo Serse Cosmi, un tipo políticamente incorrecto, visionaba con sus pupilos vídeos de alto contenido sexual, cercano a los jugadores, y con pinta de todo menos de entrenador de fútbol. No le fue bien al de Perugia, tras lograr solamente una victoria en cinco partidos.
El detonante de su destitución fue la goleada que le infligió el domingo el otro equipo de la isla de Sicilia, el Catania, que se impuso al Palermo por 4-0.
Las reglas de la Serie A son claras, un entrenador no puede dirigir a dos equipos distintos en la misma temporada y Zamperini lo tuvo claro, Delio Rossi debía volver. Horas después del derby ante el Catania dejaba unas declaraciones en las que admitía haberse equivocado en la destitución de Rossi y que se dejó llevar por las críticas que podrían provenir de los tifosis rosazzurris.
Otro cambio de entrenador más en la carrera como dirigente de este extravagante personaje, algo a lo que se ha acostumbrado cada hincha de cada club donde ha estado. Lo puede hacer bien o mal, pero seguro que no deja indiferente a nadie.
