César Luis Menotti: el "Don Quijote de la Mancha"

El rosarino fue seleccionado como nuevo director de Selecciones Nacionales. En este artículo, desandaremos sobre este tema.

Desde las puertas de la AFA, se vociferó la noticia que Menotti volvía a la selección. Esta vez no como entrenador, sino como nuevo director de Selecciones Nacionales. Desde la designación, hubo opiniones que manifestaron en grados diferentes, el prestigio intelectual del rosarino. Algunos se alegraron por la presencia de una persona que invita a seguir la construcción de una estructura innovadora. Otros dudaron de que a su edad (80 años) sea el más apto para hacer ciertos quehaceres. Y por ahí, hubo manifestaciones que se plantearon si su elección fue a partir de una creencia profunda de reeditado de un entorno de selección que se fue degradando o fue solo una mera conveniencia.

Lo cierto es que a personajes como Menotti hay que escucharlos por sabios y no por viejos. El prestigio intelectual no se encuentra en el abandono o en la detención, sino en el seguir cultivándose y nutriéndose como forma de capacitación y de reivindicar la naturaleza del jugador y de este deporte. Y en esa dualidad entre detenerse o seguir, Menotti no dio indicios de estancamiento.

La palabra es una herramienta seductora si va acompasada del conocimiento y del saber. Y Cesar Luis en cada deserción, charlas comunitarias, emprendimiento (como el impulso de su nueva escuela de entrenadores), entrevistas mediáticas, etc, siempre denoto una sapiencia para darle entidad a un proceso de cimentación del futbol argentino, que no requiere de atajos sino de la búsqueda de la excelencia. Búsqueda de la excelencia que se topa con nuestra historia futbolística argentina, donde el divisor se mantiene entre aquellos que quieren atravesar el jardín por arriba de las flores para llegar al fin y aquellos que recorren el camino para alcanzar el objetivo. Y ese trayecto, siempre fue amplificado por Menotti.

La exploración del juego relacional y asociativo, de la pelota como medio de comunicación, del fútbol como espacio, tiempo y distracción, de la importancia de la figura del formador para tutelar el crecimiento de los jóvenes, del respeto hacia todas las formas de sentir y pensar el fútbol, pero siempre puntualizando que este deporte se transformó en un escenario donde el aficionado debe disfrutar desde el minuto 0, de ser cada vez mejores, son premisas que Menotti tiene dentro de su catálogo.

Cabe recalcar, que cuando se ramificó el pensamiento absolutista del bilardismo y el menottismo, al flaco le decían en plaza pública que era el “Quijote de la Mancha”, debido a que sus ideas eran nobles, pero ingenuas, ya que el que verdaderamente trasciende es el que logra resultados. Pensamiento que hace más de 30 años le ha hecho mal a nuestro fútbol argentino: “el que no gana, no existe”. Pensamiento que ha llevado al entorno futbolístico argentino a no expandirse futbolísticamente y menos que menos comercialmente, debido a que es un producto cada vez menos seductor.

No lo voy a descubrir yo. Menotti tiene el conocimiento, la experiencia y la capacitación para reconocer en qué contexto se está involucrando: el deber ganar que se escucha en nuestro país como toda musicalización no lleva dentro de sus necesidades la constitución de un estilo, de una cultura de juego, de una armonización de las diversas características de los jugadores. Una coyuntura donde la relación con el consumo es proporcional a la puerta giratoria de entrenadores y jugadores que van y vienen y donde el tiempo no es un premio, sino un apremio para construir un proyecto. Es en ese juego donde el rosarino debe lidiar para colocar en primer plano lo verdaderamente importante: el jugador, la pelota y su interacción, la mejora de las acciones de juego y el sentido de pertenencia reciproca entre el aficionado y el jugador.

En un circuito de especulación e incertidumbre, de algo estoy seguro: Menotti no invita a la congoja, a la inferioridad moral o al abandono intelectual. Si hay un sujeto que estimula la credibilidad y la referencia ética dentro del pensamiento futbolístico, ese es al que una vez lo catalogaron cómo el “Quijote de la Mancha”.

Artículos destacados

Comentarios recientes