Osvaldo Bayer: el lado B de la historia

El historiador, escritor y periodista argentino, falleció a sus 91 años. Elegí recordar su resistencia anarquista con este artículo.

La Argentina esta condicionada por lo que se denomina “pedagogía colonizante”. Pedagogía que aparta al pueblo de sus orígenes y de sus cuestiones nativas. En esa realidad, se separa la historia contada y la historia no contada, utilizando múltiples herramientas para tergiversar el pasado: medios de comunicación, libros, universidades, academias, pensamientos europeizados, enciclopedias.

Paradójicamente, uno de los historiadores más nobles y benéficos en relación al entendimiento y a la divulgación de nuestra historia pendiente, Osvaldo Bayer, falleció en vísperas de Navidad, a sus 91 años. Acontecimiento imperialista-simbólico si los hay. Imperialismo, que, a través de sus modas, no solo condiciona a América Latina desde sus recetas económicas (lo ganancial, lo mercantil, los modos de producción) sino también a través de lo cultural, donde se construye una verdad única hegemonizante, que busca dominar a lo popular cuando busca resistir y dirigirse a nuevos esquemas de pensamiento.

Antonio Gramsci, perseguido y encarcelado por el fascismo, ya hablaba de esto cuando explicaba al sujeto que llegaba a entender la consciencia de clase y que buscaba el consenso para crear una contrahegemonía que abone una relación de fuerza contra la hegemonía instaurada. Esta confrontación era interpelada, con herramientas ilegitimas y pocos nobles, por aquellos que consideraban que venían en nombre de la democracia, la paz y la unión. Los que usufructuaban el orden instaurado, se los consideraba “incontrolables”, “insanos” y había que hacer algo tarde o temprano con ellos. La historia muestra que ese “hacer algo” esta más relacionado con la coerción que con la cohesión.

Cabe recalcar que los inicios, en nuestro país, de ese consenso contrahegemónico, se dio en los movimientos tradicionales anarquistas. Tradición que buscaba que no haya representantes y que nadie sea representado. Sin embargo, la demanda de los anarquistas de traer el cielo a la tierra lo más antes posible, era para los sectores de poder un acto imperdonable.

Bayer, entre tantos otros hechos que resignificó con su divulgación histórica, recordó lo ocurrido en la Patagonia Rebelde. Hecho que impulsó a la rebelión anarquista del campo a sublevarse por la pauperización reinante, por las malas condiciones laborales y por el salario que poseían. Este levantamiento, estaba inmerso dentro de un contexto de radicación de estancieros británicos. El conflicto, llevó al fusilamiento, llevado a cabo por el teniente Varela y ordenado por Buenos Aires, de los campesinos protestantes.

Los estratos de poder, llevan dentro de su régimen, una desarticulación de la clase obrera, de la clase anarquista. Extrapolándonos al futbol, Bayer era hincha acérrimo de Rosario Central. Su búsqueda fue la de la defensa del lado inicial y originario del fútbol. Origen, que se sitúa en la clase proletaria, que encontraba en el futbol un momento de ocio, en tiempos de esfuerzos. Desde la revolución industrial, se visualiza un cambio en la vida laboral y de ocio del trabajador. Primero es el esfuerzo, el mérito, el trabajo y después lo que quede de la sobra del día, gozamos. Y cabe subrayar lo siguiente: no todo es esfuerzo. Algo de misericordia deber haber.

Como esencia, el fútbol lo que menos tiene es un carácter consumista y productivista capitalista. El fútbol nace en su raíz en las clases subordinadas, que encuentran en este deporte una forma de comunidad, de belleza, de expresión, de representatividad, que no pueden localizar en otro lugar por el embrutecimiento del hambre y por la incapacidad de conformarse como ser nacional.

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