Israel quiere prohibir el fútbol los sábados

Las prohibiciones religiosas del Sabbat podrían dejar al estado de Israel sin la posibilidad de disfrutar del fútbol los sábados.

En Israel la presión religiosa está a la orden del día, tanto que está a punto de salpicar al fútbol. Y es que la presión de los judíos ortodoxos (sobre el 10% de la población del Estado) ha provocado que el fútbol judío vaya a la huelga si no se retira la normativa que prohibiría tajantemente disputar encuentros de fútbol en sábado a partir del día 12, partiendo de esta forma los fines de semana futboleros y provocando grandes pérdidas económicas. Y no parece que vaya a tener una buena solución.

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Tras las elecciones de marzo, los resultados permiten gobernar a Benjamín Netanyahu gracias al apoyo de dos partidos ultrarreligiosos como son Shas y Unión de la Torá y el Judaísmo, los cuales instan a que se mantenga un mayor rigor en la sociedad sobre las prohibiciones del Sabbat, el día sagrado judío que discurre entre el anochecer del viernes y el del sábado, en el que no está permitida la realización de muchas actividades como trabajar, conducir y, tal y como quieren llevar a cabo ahora, el fútbol.

Este fin de semana puede ser el último en el que han podido disfrutar del deporte rey en Israel un sábado. Así lo decidió un tribunal de Tel Aviv que falló a favor del gobierno a la hora de decidir que los clubes de fútbol no estaban exentos de la prohibición de trabajar en Sabbat como sí ocurre con los servicios de emergencia y seguridad o como las 400 empresas que cuentan con permiso del Ministerio de Economía, una decisión que ha llevado a la Federación de Fútbol a amenazar con convocar una huelga si esta prohibición se lleva a cabo el próximo día 12.

Los heredim, judíos ortodoxos, no piensan echarse atrás pese a la amenaza del fútbol israelí. De hecho tienen como objetivo ampliar a muchos más sectores este descanso obligatorio en sábado, cerrando por ley varios comercios y cines en Sabbat a pesar de que ello produzca pérdidas económicas a sus propietarios, como también ocurre con el fútbol, que se vería obligado a perder un día más en los que organizar sus jornadas y además tener que modificar su calendario.

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