El verano en que el Barcelona suspiró por Casillas
En uno de los veranos más movidos de la historia del Barcelona, el presidente del club se planteó seriamente pagar la cláusula del portero
Iker Casillas al Barcelona. Seguro que es el titular con el que muchos culés han soñado -al menos en la intimidad- y es algo que estuvo a punto de concretarse en verano del año 2000. Sí, ese mismo verano en el que Florentino Pérez puso el fútbol español patas arriba birlando a Figo previo pago de su cláusula de rescisión, y ese traspaso tuvo mucho que ver en las intenciones del también novato presidente Joan Gaspart a la hora de estudiar el posible fichaje del guardameta mostoleño por el conjunto azulgrana.
Tenemos mucho que agradecer a esa ventana a la nostalgia que es la hemeroteca, donde uno recuerda por ejemplo lo que supuso la compra de Figo por parte del club de Chamartín. La prensa catalana era un hervidero contra el portugués, en parte lógico, con noticias sobre cómo Florentino había obrado con sus malas artes para convencer y convertir a un culé como el lisboeta o algunas más trágicas como qué era lo que iba a ocurrir con todas aquellas peñas azulgranas que llevaban el nombre de 'Luis Figo', con muchas de ellas sugiriendo cambiar su denominación a 'Peña 10.000 millones', que son las pesetas que los merengues desembolsaron por él. Pero entre toda esta despechada marabunta también se hablaba de lo que iba a hacer el Barça con todo ese dineral que había llegado a sus arcas de forma inesperada, y es ahí donde encontramos la sorpresa.

Con este '¡Tiembla Madrid!' alertaba Mundo Deportivo de los planes de Joan Gaspart, quien a cierto modo de venganza (sólo un poco) estudiaba fichar a alguno de los ídolos madridistas también con el pago de su cláusula de rescisión, y los elegidos no eran otros que Morientes, Roberto Carlos... e Iker Casillas. El guardameta se había destapado esa misma temporada como una de las grandes revelaciones europeas siendo crucial para su equipo con tan sólo 18 años, lo que le valió para llevarse el Trofeo Bravo a mejor jugador joven de Europa. El Barça ya tenía atado a Dutruel y Arnau aguardaba su oportunidad al igual que un jovencísimo Pepe Reina, pero eso era lo de menos si podían devolverle la de Figo en el mismo mercado de verano.
Teniendo en cuenta que Figo dejó en las arcas 61 millones de euros, lo lógico fue descartar casi de primeras a Morientes (90M de cláusula) y Roberto Carlos (180M), e ir directamente a por Casillas (30M) para llevarse una gran promesa que ya era una realidad y además hacer coger el puente aéreo a todo un canterano de Valdebebas, buscando la mayor humillación posible para el eterno rival y además consiguiendo a un buen jugador, aunque en aquel momento importara mucho más lo primero.
Pero el fútbol, en su sabiduría, hizo que esta operación nacida del odio y el rencor quedara en agua de borrajas ya que el propio Casillas no tardaría en desmentir cualquier rumor que le situara en la Ciudad Condal asegurando encontrarse ya donde siempre había querido, un juramento de amor eterno que mantuvo durante los siguientes 15 años hasta que la situación le ha obligado a cambiar de aires. Quién sabe lo que podría haber cambiado la historia de los dos grandes del fútbol español de haberse hecho realidad este sueño azulgrana de verano.


