Así desgastan los grandes banquillos

Repasamos cómo han tratado los años a algunos técnicos que han ocupado los banquillos más calientes de todo el fútbol europeo.

Ayer se cumplió un año justo desde que Luis Enrique dirigió su primer entrenamiento en Barcelona y pudimos apreciar cómo el tiempo no ha sido del todo compasivo con él. El puesto de entrenador es quizá el de mayor responsabilidad en un equipo de fútbol por aquello de la Espada de Damócles y eso repercute en cada técnico a tesón de su personalidad. Desde FútbolPrimera.es queremos repasar a algunos entrenadores de los grandes equipos que mayor factura les ha pasado esta presión, además del lógico paso del tiempo.

· Luis Enrique (2014 - 2015)

El Lucho lleva un año justo en Can Barça y, pese a los frutos logrados, no ha sido nada fácil. Equipo nuevo, vestuario repleto de estrellas, problemas con un peso pesado de la plantilla como Messi... parece que toda esta presión ha hecho mella en el asturiano, que ayer apareció con algo menos de pelo y muchas más canas que cuando empezó un año atrás.

· Pep Guardiola (2008 - 2012)

Quizás sea el mejor ejemplo de lo que pesa cargar con el banquillo de un club como el Barcelona. A parte de lo más obvio entre ambas imágenes -una frente mucho más despejada- al de Santpedor se le plateó bastante el pelo y le aparecieron nuevas arrugas a lo largo de todo el rostro fruto de las horas de sueño perdidas como el propio Pep reconoció.

· Jose Mourinho (2010 - 2013)

El archienemigo en aquella época de Guardiola no era otro que Mourinho, que llevaba el peso del banco del Real Madrid. Al luso esta presión le afectó más puesto que siempre trató que los focos de la prensa se fijaran en él antes que en sus jugadores, sobre todo en lo que a cosas malas se refiere. En tres años su cabello pasó del castaño oscuro al blanco prácticamente en su totalidad.

· Rafa Benítez (2004 - 2010)

Es de los que más se han mantenido en el cargo y, por tanto, de los que más cambios ha sufrido... pero muy a peor. Sin duda el actual técnico del Real Madrid tuvo que aguantar mucho en su prolífica etapa en Liverpool y eso le pasó factura haciéndole ganar varios kilos de más y perder pelo.

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