15 años de la gran hazaña del Calais en la Copa de Francia

Hoy se cumplen 15 años de la hazaña del Calais, equipo de la cuarta división francesa que jugó la final de copa. Fue la noche irrepetible del fútbol modesto

Hoy se cumplen 15 años de una de las hazañas más grandes protagonizadas por un club modesto en el fútbol europeo, el día en el que el Calais RUFC disputó la final de la Copa de Francia perteneciendo a la cuarta división. El equipo era entrenado por el español Ladislao Lozano y el milagro paralizó al país.

Más de 13 millones de espectadores presenciaron por televisión el encuentro entre el Nantes y el Calais RUFC, ganaron los primeros. Al día siguiente el diario Le Figaro daba las gracias al perdedor por haber regalado el sueño, al tiempo que señalaba las declaraciones del presidente de la República Jacques Chirac: El Calais ganó en el plano humano. Y es que la hazaña no tenía precedentes, siendo el partido el broche de oro a un año mágico. En el equipo había maestros de escuela, bomberos y policías, un auténtico conglomerado de aficionados entusiastas por el balón que no pudieron llegar a profesionales, pero que en el momento que la pelota echaba a rodar vivían la competitividad deportiva con el máximo espíritu posible. Para ellos, la Copa de Francia era el escenario perfecto para soñar.

Su entrenador era un español nacido en Valhermoso de la Fuente, un municipio de Cuenca que presentó un censo de 54 habitantes en el año 2013. Ladislao Lozano, francés de adopción desde que llegara a principios de los años setenta para jugar al fútbol, jamás pensó que treinta años más tarde se convertiría en el personaje del país. Su figura abrió tertulias políticas, encabezó informativos e incluso fue puesta de ejemplo por miembros de toda tendencia política ¿La razón? Conseguir que sus jugadores hicieran historia y no dejaran de creer en su sueño. La Copa de Francia, abierta para todos los equipos otorga esta posibilidad.

El camino del Calais comenzó al principio de la temporada 1999-2000, curiosamente en un partido en el que golearon 0-10 a su rival, el Campagne-lès-Hesdin, de una división inferior a la suya. Después de un peregrinar de rondas ante equipos amateur, se enfrentaron en la 9ªRonda del torneo al Lille, entonces en la segunda división francesa. Ganaron 7-6 en penaltis, su primera hazaña. En este punto hay que recordar que el Calais militaba en la cuarta división gala, equivalente a la tercera división del fútbol español. No sería hasta los cuartos de final cuando avistaron por fin a un primera división, premio más que merecido tras haber superado nada menos que ocho rondas anteriormente. Fue el Strasbourg, equipo de entidad contrasta y al que consiguieron remontar para terminar imponiéndose por 2-1. Ver para creer, pero los chicos amateurs de Ladislao Lozano se habían plantado contra pronóstico en las semifinales de copa. Allí tendrían que verse las caras con el Girondins de Burdeos en el que jugaban entre otros Cristophe Dugarry o los ex-deportivistas Corentin Martins y Ziani. El Calais aguantó el empate a cero hasta la prórroga jugando con gran disciplina, pero en el tiempo extra se desató la locura.

Cédric Jandau adelantó al humilde conjunto del norte de Francia, aunque Laslandes llevó el marcador a la normalidad y el empate minutos más tarde. Restaban 12 para el final del encuentro y nadie apostaba ya por una reacción del Calais. Pero Mathieu Millien y Gérard marcaron el segundo y tercer gol que les otorgaba un billete directo para la final de Saint-Denis. En la otra semifinal el Nantes superó al Monaco. Francia enloqueció con los héroes de Calais, ellos representaban el espíritu humilde del deporte y habían conseguido movilizar a una ciudad de 70.000 habitantes, de los que casi la mitad viajarían a París para presenciar la final.

La final frente al Nantes paralizó Francia

La semana de la final France Football llamó a Ladislao Lozano "El Don Quijote de la causa aficionada", y es que por primera vez en la historia un equipo aficionado disputaría la final de un torneo que nació en 1918. Para abstraerse del ambiente, los jugadores del Calais se concentraron al más puro estilo profesional, en Clairefontaine, pero sus cabezas no podían digerir todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Tal día como hoy, hace 15 años, vivieron el gran momento de su existencia. Se enfrentaron al Nantes y paralizaron a un país por un partido de fútbol, justo como había ocurrido dos años antes con la final de la Copa del Mundo. En el terreno de juego el Calais se superó, adelantándose en el marcador al filo de la media hora gracias a un gol de Jerome Dutitre, un jugador que había formado parte en el pasado de la cantera del Strasbourg. Los miles de aficionados desplazados soñaron con la copa durante unos minutos. Sibierski empató el partido y el Calais derrochó el último esfuerzo en la segunda parte para emocionar a toda Francia. Desde el presidente de la República hasta el último aficionado reconocieron campeón moral a un Calais que fue castigado con un dudoso penalti en el último minuto del partido. Sibierski no perdonó y el Nantes fue campeón.

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Los dos capitanes recogieron la copa en señal de confraternización y al día siguiente toda la ciudad de Calais recibió a los subcampeones con galones de héroes. Después de eliminar a dos clubes de primera y superar diez rondas, el éxito estaba justificado. 15 años después el club milita en la CFA2, la quinta división del fútbol francés, mientras que su entrenador, el español Ladislao Lozano, llegó a probar fortuna en otros países como Marruecos e incluso Catar. Su hazaña es casi irrepetible.

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