Las once grandes reflexiones de Eduardo Galeano sobre fútbol
El escritor Eduardo Galeano falleció hoy a los 74 años. Siempre mostró afición por el fútbol, escribiendo algunas de las páginas más bellas sobre este deporte
El escritor uruguayo Eduardo Galeano ha fallecido hoy a los 74 años de edad. Nos unimos al pesar por su pérdida y desde aquí le brindamos un pequeño homenaje recordando algunas de las reflexiones que escribió sobre una de sus grandes pasiones, el fútbol. Son las once pinceladas futbolísticas de Galeano.
La literatura futbolística no se entiende sin "El fútbol a sol y sombra", una de las grandes obras escritas sobre este deporte y que unió sin ningún tipo de complejo a la pasión con la reflexión pausada. Eduardo Galeano lo hizo mejor que nadie en este libro con el que cientos de miles de lectores de todo el mundo disfrutamos y aprendimos. Extraer citas concretas sobre un trabajo tan vasto y genial no hace honor a la magnitud de la obra, pero por lo menos sirve para acercarnos a la figura de un personaje que unió con enorme respeto dos mundos a menudo enfrentados. Once son los futbolistas que salen al terreno de juego, y once los escritos de "El fútbol a sol y sombra" que hemos seleccionado en homenaje a Galeano.
1- Su declaración como aficionado a este deporte no tarda en aparecer. Es su pequeña confesión: "Como todos los uruguayos, quise ser jugador de fútbol. Yo jugaba muy bien, era una maravilla, pero solo de noche, mientras dormía: durante el día era el peor pata de palo que se ha visto en los campitos de mi país (...) han pasado los años y a la larga he terminado por asumir mi identidad: yo no soy más que un mendigo de buen fútbol".
2- Su recuerdo al jugador de fútbol: "Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan: y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud".
3- Su descripción del fanático es épica: "Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso ciempiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo: liberado por un día, el fanático tiene mucho que vengar. En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna".
4- El fútbol y los intelectuales de derechas e izquierdas: "¿En qué se parece el fútbol a dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales (...) El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece (...) Muchos intelectuales de izquierda desprecian al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria".
5- Andrade y los Juegos Olímpicos de 1924: "Cuando el torneo terminó, Andrade se quedó un tiempo anclado en París. Allí fue errante bohemio y rey del cabaret (...) Andrade murió en Montevideo, muchos años después. Los amigos habían proyectado varios festivales en su beneficio, pero no se realizó ninguno, murió tuberculoso y en la última miseria. Fue negro, sudamericano y pobre, el primer ídolo internacional del fútbol".
6- Su emocionado recuerdo del mundial de 1950: "Yo era chiquilín y futbolero, y como todos los uruguayos estaba prendido a la radio, escuchando la final de la Copa del Mundo. Cuando la voz de Carlos Solé me transmitió la noticia del gol brasileño, se me cayó el alma al piso. Entonces recurrí al más poderoso de mis amigos. Prometí a Dios una serie de sacrificios a cambio de que él se apareciera en Maracaná y diera la vuelta al partido. Nunca conseguí recordar las muchas cosas que había prometido, y por eso nunca pude cumplirlas".
7- Un domingo en Brasil: "Hay algunos pueblos y caseríos del Brasil que no tienen iglesia, pero no existe ninguno sin cancha de fútbol. El domingo es el día que más trabajan los cardiólogos de todo el país. Un domingo normal, cualquiera puede morir de emoción mientras se celebra la misa de la pelota. Un domingo sin fútbol, cualquiera muere de aburrimiento".
8- El poético relato del gol de Rincón a Alemania en 1990: "La pelota llegó al centro de la cancha. Ella iba en busca de una corona de electrizada pelambre: Valderrama recibió la pelota de espaldas, giró, se desprendió de tres alemanes que le sobraban y la pasó a Rincón, y Rincón a Valderrama, Valderrama a Rincón, tuya y mía, mía y tuya, tocando y tocando, hasta que Rincón pegó unas zancadas de jirafa y se quedó solo ante Illgner, el guardameta alemán. Entonces Rincón no pateó la pelota, la acarició. Y ella se deslizó, suavecita, por entre las piernas del arquero, y fue gol".
9- Sobre el positivo de Maradona en el mundial de 1994: "Maradona, fue, por fin, expulsado del mundial, las canchas de fútbol perdieron a su rebelde más clamoroso. Y también perdieron a un jugador fantástico. Maradona es incontrolable cuando habla, pero mucho más cuando juega: no hay quien pueda prever las diabluras de este inventor de sorpresas, que jamás se repite y que disfruta desconcertando a las computadoras".
10- La pelota: "La pelota también tiene sus veleidades, y a veces no entra al arco porque en el aire cambia de opinión y se desvía. Es que ella es muy ofendidiza. No soporta que la traten a patadas, ni que le peguen por venganza. Exige que la acaricien, que la besen, que la duerman en el pecho o en el pie".
11- El final: ¿Cómo explicaría a un niño lo que es la felicidad? No se lo explicaría, le tiraría una pelota para que jugara (...) Desde hace años yo me he sentido desafiado por el tema, memoria y realidad del fútbol, y he tenido la intención de escribir algo que fuera digno de esta gran misa pagana, que tan distintos lenguajes es capaz de hablar y tan universales pasiones puede desatar".
Al igual que lo hizo en tantas esferas, con el fútbol también lo consiguió. Desde aquí nuestro homenaje a Eduardo Galeano y su gran obra sobre fútbol.

