Florentino Pérez y los 'fichajes' de ACS

Chicharito regresó ayer a un once titular y despertó las dudas sobre si realmente fue necesaria su llegada o fue un movimiento de Florentino

Florentino Pérez regresó en 2009 a la presidencia del Real Madrid con la promesa de vivir una segunda etapa como la de los 'Galácticos' -en el buen sentido de la comparación-, algo que dejó claro en su primer año desembolsando casi 200 millones en la llegada de Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká y otros, pero año tras año los fichajes no dejan de llegar a pesar de que la plantilla apenas requiera pequeños retoques tras cosechar éxitos como la Champions League y la Copa del Rey de la pasada campaña. Y es que algunos fichajes del presidente blanco parecen explicarse mejor en los despachos de su constructora ACS que sobre el césped.

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Desde que llegara a la presidencia por primera vez en verano del año 2000, Florentino Pérez ha ejecutado varios movimientos en el Real Madrid que han hecho que los accionistas de ACS se frotaran las manos. Durante la época de los 'Galácticos' se hicieron famosas las giras asiáticas del equipo, convirtiéndose en un club pionero en abrirse a estos mercados; curiosamente a estas célebres pretemporadas siguieron contratos ganados en China por ACS, como el de la gestión de contenedores portuarios en Jing Tang. Pero tras su regreso en 2009, el Tiburón Blanco, como se conoce a Florentino Pérez en este mundillo por su hambre y astucia, ha decidido regresar a la carga.

En su primera temporada en su retorno al Bernabéu, el presidente apostó por el técnico chileno Manuel Pellegrini para que orquestara a las estrellas que acababan de desembarcar en el club, un entrenador en quien nunca confió y que despidió a los nueve meses, como si de un parche hasta la llegada de Mourinho se tratase. Pero eso sí, durante esa temporada ACS se expandió de gran manera en Chile. Lo mismo ocurrió cuando le dio por fichar a jugadores turcos o con raíces otomanas. Özil, Khedira, Altintop, Sahin... jugadores que han pasado con poca gloria por Chamartín y que llegaron en un momento en el que Turquía partía como favorita para organizar los JJ.OO. de 2020, antes de que las revueltas relegasen a Estambul de entre las principales candidatas. De haber sido elegida sede por el COI, a buen seguro que ACS habría dispuesto de una buena posición para llevar las numerosas obras de remodelación de instalaciones deportivas.

Más tarde llegó Asier Illarramendi de la Real Sociedad a cambio de más de 38 millones de euros -más de lo que costó David Beckham en su día-, mucho por un jugador de 22 años que había debutado tres campañas atrás en Primera División y que llevaba en ese momento 53 partidos en la máxima categoría. El futbolista ayudó a la Real a clasificarse para Champions League y pronto comenzaron las comparaciones con el entonces madridista Xabi Alonso, a pesar de que el tolosarra llevaba mejores números a la edad de Illarra. La etapa del centrocampista en Chamartín está siendo peor de lo esperado, con un primer año repleto de dudas y un segundo curso en el que al técnico Carlo Ancelotti le está costando mucho confiar en él. No obstante, la contratación de Illarramendi se concretó apenas un par de meses después de la presentación del proyecto de reforma de Anoeta, estadio de la Real Sociedad, por valor de más de 40 millones, un proyecto que a día de hoy sigue estancado. Una mala jugada de Florentino de ser cierto.

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Llegó el Mundial del pasado verano y el presidente merengue vio una oportunidad de oro para el Real Madrid y, por tanto, para ACS. Con la contratación de jugadores como James Rodríguez, Chicharito o Keylor Navas, los accionistas de la constructoria de Florentino Pérez vieron cómo podían abrirse ante sus ojos nuevos mercados en Latinoamérica, algo poco explotado por el presidente del club de Chamartín y que el Barça, con Messi, Neymar, Luis Suárez y Bravo, le estaban arrebatando en los últimos tiempos.

El fichaje de James Rodríguez fue el más mediático en Sudamérica del pasado mercado de fichajes. Hasta 45.000 almas -unas 15.000 colombianas- se congregaron en el Santiago Bernabéu para ver a su nueva estrella vestida de blanco, una de las revelaciones del Mundial y por la que se pagaron cerca de 80 millones de euros pese a que sus únicas experiencias en Europa fueron en Portugal y un año en Francia. Su presentación ocupó todas las portadas e incluso el embajador colombiano en España no quiso perdérselo, aprovechando para leer un mensaje del presidente del país, Juan Manuel Santos: "Qué orgullo James Rodríguez. Gracias por ser ejemplo de que los jóvenes en Colombia con esfuerzo y dedicación pueden llegar muy lejos". Sería coincidencia, pero poco después ACS se adjudicó la construcción de una autopista en Colombia por un contrato de casi 700 millones de euros. Menos mal que no ficharon al también colombiano Falcao y optaron por traer cedido a Javier 'Chicharito' Hernández.

Chicharito, el hombre por el que hemos abierto este artículo, llegó en calidad de cedido por el Manchester United poco antes de cerrarse el mercado estival. Su papel no era otro que el de disputarle la titularidad a Benzema para que el francés no se apoltronara en su puesto, pero ya parecía algo complicado siendo el mexicano un habitual en el banquillo de Old Trafford. No obstante, Florentino Pérez apostó por su llegada en lugar de la de Radamel Falcao para rellenar el hueco que acababa de dejar Álvaro Morata en la delantera. La coincidencia actuó de nuevo a favor de ACS, que semanas más tarde lograba un proyecto en una refinería de México por valor de más de 400 millones de euros. Un verano muy productivo para la constructora de Florentino.

ACS todavía no tiene negocios en Costa Rica, pero la contratación de Keylor Navas podría haber supuesto un acercamiento de cara a un futuro no muy lejano. Lo que está claro es que la relación entre los fichajes del presidente del Real Madrid y las adjudicaciones de su constructora son coincidencias demasiado peculiares tanto por el espacio como el tiempo en el que tienen lugar. Es el 'pequeño' peaje que debe pagar el fútbol por permitir que el capital de grandes empresarios pase a formar parte del ADN de los clubes.

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