Los “guerreros” de Mourinho

Mourinho nunca va solo a la guerra contra los árbitros, sus asistentes son sus grandes aliados en las protestas a los colegiados. Lo analizamos

El entrenador portugués es un maestro en el arte de protestar y de iniciar campañas contra árbitros, entrenadores, medios o quien se ponga en su camino. Pero un general nunca va solo a la guerra, detrás tiene a los guerreros, también protagonistas en todo combate. Como buen general, el luso ha sabido rodearse de soldados que le sean fieles en combate y le sigan por cualquier batalla. Y esta vez no hablamos de jugadores, si no de hombres que combaten con él desde el banquillo. Mourinho nunca va solo a la guerra contra los árbitros, sus asistentes son sus grandes aliados en las protestas a los colegiados.

El más importante de todos es ellos es Rui Faria, su gran amigo dentro de los vestuarios donde ha trabajado. Su relación tiene una historia muy peculiar. Su amistad comenzó cuando Mourinho era asistente de Van Gaal mientras el holandés ocupaba el cargo de entrenador del Barcelona. Por aquel entonces Rui Faria era un joven estudiante de Educación Física. Para la realización de un trabajo, decidió ponerse en contacto con Mourinho para pedirle colaboración. El luso aceptó la oferta. A raíz del trabajo, empezaron su amistad, y a los pocos años, Mourinho, ya convertido en uno de los grandes entrenadores de Europa, llamó a su amigo el estudiante de Educación Física para darle un puesto en el banquillo del Chelsea y convertirlo en su hombre de confianza, su mano derecha. Mou y Faria son más que amigos, su relación se basa en la fidelidad y la confianza que se tienen. Para el luso, su compatriota es esencial para realizar un buen trabajo. Una parte de la tarea del asistente es la de ser el “escudo” de su jefe. Faria está siempre dispuesto a sacrificarse por quien le ayudó en aquel trabajo de la carrera y muchas son las ocasiones en las que el asistente protesta a los árbitros para evitar la expulsión del entrenador principal.

En la guerra Mou-árbitros que se establece en cada partido, como buen general, Mourinho es quien inicia las protestas, hasta que el partido alcanza cierto grado de tensión en el que el colegiado avisa al entrenador luso. Es entonces cuando se produce el cambio de estrategia y aparecen los asistentes, encargados de dirigir las protestas. Rui Faría es el jefe de este “pelotón”. Es el altavoz de Mourinho y el encargado de presionar a los colegiados.

El portugués pide eso a sus colaboradores en el banquillo, y ellos, como buenos “guerreros”, le siguen en la batalla de las protestas. Su otro gran ayudante es Silvino Louro, entrenador de porteros. Louro fue portero, internacional con Portugal. Defendió la portería del Vitoria de Setúbal, el Benfica y el Porto, club donde entró a formar parte del cuerpo técnico de Mourinho. Él también se suma a las protestas a los colegiados durante el partido y arenga a los jugadores para que hagan lo mismo. Faria y Louro son los grandes “escudos” de Mourniho a la hora de protestar, pero queda otro, el segundo entrenador, alguien que cambia en cada club al que dirige. En el Real Madrid fue Aitor Karanka, que rápidamente aprendió lo que es ser asistente de Mourinho y cumplió su papel a la perfección. En la actualidad, Steve Holland, algo más calmado que Karanka, es el segundo entrenador del luso.

Y es que, las protestas de entrenadores como Mourinho y sus asistentes son tan fuertes que el ya ex árbitro Howard Webb ha creado un grupo de apoyo psicológico para los árbitros ingleses en el que su trabajo consiste en estar siempre disponible para aquellos colegiados que tras cometer errores y verse acusados por tanta gente caen en el autodesprecio y la depresión. Según Webb, estos árbitros, “necesitan hablar con alguien que les entienda, es como un grupo de apoyo, cuanto más hablamos más aprendemos”.

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