Mourinho y los árbitros

Jose Mourinho ha encontrado enemigos en todos los estamentos del fútbol. Los repasamos en este especial y empezamos por los árbitros

Corría el minuto 114 de un partido que estaba siendo muy intenso en Stamford Bridge. Thiago Silva se alzó al cielo de Londres, cabeceó el balón que voló por encima de Courtois y se metió en la red de la portería. 2-2. Fin. Se acabó el sueño de Mourinho de ganar un título europeo con el Chelsea. Una temporada más, el entrenador más polémico de Europa se quedaba en el camino. El luso, coronado dos veces con el cetro europeo, no se cansa de ganar, y siempre quiere más. Para conseguirlo, es capaz de entrar en guerra con cualquiera. Uno de sus enemigos favoritos son los árbitros, del país que sean. Hoy, después de la injusta expulsión de Ibrahimovic en Londres, repasamos las guerras de Mourinho con los árbitros.

Una guerra de campañas

“The Special One”, genio y figura, sabe que los importantes son sus jugadores, o por los menos, los que a el le gustan. Es muy consciente de que ellos son los protagonistas y los que se juegan el futuro del club. Para ello, tienen que estar 100% concentrados y olvidarse de árbitros, prensa o afición. Su entrenador es quien se encarga de lidiar con el entorno. Mou entra en guerra con quien sea, pero su principal rival son los árbitros. Portugal, Inglaterra, Italia o España, de donde sea y cuando sea, el entrenador luso inicia una guerra de campañas decidido a defender los intereses de sus equipos. Pocos árbitros le gustan a Mourinho y así lo hace saber cada vez que se sienta delante de un micrófono para hacer la rueda de prensa.

En España le conocemos bien por muchos incidentes con diferentes árbitros mientras llevó las riendas del Real Madrid. Nada más llegar, su primera expulsión fue por mandar “a la mierda” a Paradas Romero en un partido de Copa frente al Murcia. Pero ahí no acabó la historia. Justo antes de llegar las Navidades de 2010 y después de un partido en el que el Real Madrid había vencido al Sevilla por 1-0, el luso llegó a la rueda de prensa con una lista en la que señalaba los 13 errores que había tenido el colegiado. Dos años después, otro de sus grandes enfrentamientos con los árbitros españoles. Esta vez, el enemigo elegido fue Teixeira Vitienes. Tras acabar el encuentro de vuelta de semifinales de la Copa del Rey y acabar el Real Madrid eliminado tras pedir tres penaltis, Mourinho bajó al parking. Allí esperó al árbitro y esto fue lo que le dijo: “Ahora te irás a fumar un puro y te reirás, artista”, “¡ como te gusta joder a los profesionales !”. Estas fueron algunas de las guerras más sonadas que el entrenador portugués inició contra los árbitros españoles.

En Europa no se queda corto. Durante los últimos años no dejó títere sin cabeza cada vez que su equipo perdía un partido importante. Su famoso “ ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” tras caer en la ida de Champions contra el Barça. “Ovrebo, Stark, Bussaca, Frisk, De Bleeckere,…” tuvo para todos en aquella rueda de prensa. Hace dos veranos, recién estrenada su segunda etapa en el banquillo del Chelsea y tras caer en la Supercopa de Europa a manos del Bayern Munich de Pep Guardiola, su víctima fue el colegiado sueco Jonas Ericksson. Le culpó de haber “matado” el partido cuando expulsó a Ramires por doble amarilla. “Sí, fue una segunda tarjeta, pero no se hace nunca de esa manera. Habría que apercibirlo, usando el inglés de caballeros. No es nuevo para mí”. Además, el luso se encargó de recordar a la UEFA su “experiencia fantástica jugando con diez en partidos de UEFA”.

Pero donde más ha sido perseguido por sus protestas a los árbitros es en Inglaterra. Allí no se centra en un árbitro en concreto, últimamente, denuncia campañas contra el Chelsea, uno de los equipos más favorecidos por las decisiones arbitrales durante los últimos años. En abril del pasado año el técnico inició una nueva campaña contra los árbitros de la Premier. Esta vez utilizó la ironía. Tras perder 1-2 ante el Sunderland por un penalti señalado diez minutos antes del final por el árbitro Mike Dean, Mourinho salió delante de las cámaras de Sky Sport y “felicitó” al colegiado. Pero no se quedó ahí, fue directo a por el jefe de los árbitros de la Premier, Mike Riley: “Sólo tengo cuatro cosas que decir. Felicidades a mis jugadores porque dieron lo que tienen y lo que no tienen. Felicidades al Sunderland, porque ha ganado. Felicidades a Mike Dean por su fantástica actuación y felicidades a Mike Riley porque lo que ha hecho durante la temporada es fantástico para la forma en que se desarrolla el campeonato”. Su ironía le costó una multa de 10.000 euros, la tercera que le impuso la F.A. la temporada pasada.

La última de sus campañas empezó el 28 de diciembre del año pasado. El Chelsea se enfrentó al Southampton y logró un empate a uno. En el minuto 56, Cesc caía en el área de los de Koeman, para Mourinho, penalti claro, para el árbitro, el catalán había simulado la caída, tarjeta amarilla. Cuando llegó delante de los medios, el portugués dijo “hay penaltis y penaltis y esto era uno enorme”. Sobre el árbitro, Anthony Taylor señaló que había cometido “un error tremendo”, “no tuvo el mejor partido de su vida, no creo que vaya a dormir bien hoy. Ha hecho un partido terrible”. Además, cerró la rueda de prensa proclamando que “hay una campaña evidente contra el Chelsea”. Un mes después, la F.A. consideró que estas declaraciones “fueron inapropiadas y desprestigiaron el deporte”. Consecuencia, 25.000 libras de multa.

Pero esta no ha sido la única campaña que ha denunciado este año. Unas semanas más tarde, tras encadenar dos malos resultados ante Newcaslte y Tottenham, el luso volvió a defender a su equipo hablando de una campaña contra los londinenses y se enfrentó por enésima vez a un colegiado, esta vez, la víctima fue Phil Down y sus decisiones en White Hart Lane.

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