La dificil vida de ser ex del Real Madrid
¿Hay vida después del Real Madrid? Parece que es más complicado de lo que parece. Repasamos la maldición de los exjugadores del Real Madrid
Nunca fue gran vendedor. La naturaleza grandilocuente que acompaña a la historia del Real Madrid, impidió eternamente al conjunto blanco, dedicar gran parte de sus cualidades a cuidar con detalle las ventas de futbolistas que dejaban su plantilla. Su hábitat común es la compra, los fichajes, los traspasos cada vez más sonados y, desde luego, de un valor en aumento a medida que las tesituras del fútbol le exigen. Su lista de compras siempre reunió a futbolistas de mayor calibre financiero y de mayor atractivo comercial, que aquellos que, tras años de éxito o fracaso en el Santiago Bernabéu, salían del club. Pocos de los que dejaban la entidad, lo hacían tras haber triunfado pero debido a la grandeza de una plantilla tan potente como las que formó el equipo madridista en los últimos tiempos, esa dinámica empezó a cambiar en algunas cuestiones. Así, en los últimos años, futbolistas que sí habían rendido bien en el club y que incluso habían sido determinantes para la grandeza nacional y continental de la entidad aportando títulos, cedieron su lugar y acabaron traspasados por cifras más altas que nunca.
Ese cambio, drástico desde muchos puntos de vista financieros, generó que por vez primera, el Real Madrid recibiera casi el mismo dinero por venta de futbolistas que por aquellos a los que fichaba, recuperando no solo euros en efectivo en su caja, sino que evidenciaba una revalorización de sus futbolistas. Ese hecho, absolutamente impensable durante décadas previas en el club, motivó que algunos de los que fueron vitoreados por la afición, dejaran de aparecer en los planes y, por diferentes razones deportivas (o no), terminaran en un adiós. Lo verdaderamente curioso de todo ello es que, en muchos de esos casos, las estrellas dejaron de serlo una vez que acabaron su vinculación madridista y buscaron un nuevo lugar donde seguir triunfando. Ayer, Di María, Ozil, Diego López o Kaká, fueron personajes de enorme trascendencia. Hoy, han perdido el rumbo o buscan reactivar su fútbol alejados de la que fuera su mejor versión.
Di María: Estaba sentado en las gradas de Da Luz en Lisboa, el Real Madrid estaba muerto en la final de la Champions e iba a dejar que su rival vecino, el Atlético, le arrebatara su sueño de la Décima. Nada había que hacer. El agotamiento y estrés era máximo. Todo estaba perdido. En el último instante, cuando nadie imaginaba ya nada, Di María agarró la pelota, arrancó a fondo y acabó por desequilibrar, para inventarse una jugada que acabaría en el gol posterior que levantaría aquella mítica final en suelo portugués. El argentino, el Fideo, el que durante la campaña había levantado polémica (cuando se tocó sus partes nobles en el Bernabéu) pero que había logrado reconvertir a la masa blanca para solicitar su renovación a toda costa, volvía a levantar al equipo. Ya lo hizo en distintos partidos clave de la campaña. Su final de curso fue apoteósico. Espléndido y diferencial para beneficio del Real Madrid. Una sensación de grandeza y nivel que creció muchísimo más en el Mundial, donde fue referente de Argentina incluso por encima de Leo Messi. No sirvió para cambiar las reglas de Florentino Pérez, que no quería subirle el sueldo al nivel de los cracks mundiales de su equipo. Acabó peleado y diciendo adiós. El reto era conseguir hacerse querer en el Manchester United. Y aunque sus primeros partidos fueron muy interesantes, se apagó por completo. Hoy no solo se unió al desquiciamiento global del club mancuniano, sino que es criticadísimo por su falta de acierto, por su nulo rendimiento y porque cuando cuestas 75mill€, debes aportar muchísimo más en un equipo necesitado de su habilidad.
Ozil: El fichaje más caro de la historia del Arsenal, justificaban la capacidad, diferencialidad, creatividad y talento de aquellos 50mill€ invertidos en el futbolista alemán. Era el enganche que más asistencias de gol había generado en el Real Madrid, era el engranaje ideal entre los goleadores ofensivos y la transición medular y, sobre todo, era el peón determinante que había reconvertido a la nueva Alemania en un equipo mucho más vistoso. Mesut, frío, calculador en esfuerzos y muy irregular, sí logró ganarse adeptos en el madridismo por su enorme visión de juego y pases imposible que enamoró y enamoraría a cualquiera. Su venta fue un golpe para la afición y una crítica importante sobre el presidente Florentino Pérez. Pero hoy, puede decirse que fue una venta acertada. Al menos a tenor delo que dejan ver sus números y su rendimiento en el conjunto londinense desde que aterrizó en el Emirates. No solo aumentó su intrascendentalidad en los partidos, sino que multiplicó su irregularidad y aparecieron diversas lesiones que le han dejado muy apartado de los planes de Wenger. Hoy el alsaciano no solo no sabe sacarle rendimiento, sino que empieza a dudar de si realmente podrá recuperar al mejor Ozil.
Diego López: Puede que a más de uno le cueste recordar el privilegio o desdicha que sufrió no hace tanto el portero español que intentó competir un puesto a Iker Casillas en la portería blanca. Quitar o, al menos intentarlo, de los planes al considerado mejor portero de la historia del club, de la selección y que ha ganado absolutamente todo siendo canterano, era un reto. Una osadía imperturbable que Diego asumió con la ayuda de quien le comprendió, Mourinho (o le comprendió o quiso no comprender a Casillas). El luso le dio minutos, confianza, el puesto por encima del mito blanco y hasta fue capaz de mantener su seguridad cuando el portugués abandonó el castillo. Ancelotti tuvo que lidiar con ese debate unos meses pero Diego, consciente de que la constante maniobrabilidad de los medios y de la dirección deportiva por excusarse cada vez que él era el elegido y no Iker, entendió que merecía más la pena dejar de pelear. Con la intención de demostrar su nivel y de seguir teniendo minutos en élite, acabó en Milan. Era un grande y tenía aspiraciones, pero el caos absoluto de un equipo lombardo sin plan, sin recursos y con muchos problemas deportivos para reencontrarse con su identidad, le han arrastrado al escalón inferior. Una decisión mala por destino (que no por el contexto que se creó en torno a él) que le ha impedido recuperar su nivel.
Kaká: No cabe duda que los 65mill€ que el Real Madrid pagó por el enganche brasileño el mismo año que por Cristiano Ronaldo, estigmatizaron a la afición, que tenía dos ídolos de carácter mundial en un mismo suelo. Sin embargo, la aureola que había acompañado su carrera hasta que se enfundó la camiseta blanca, nunca volvió a aparecer. Una larga lista de molestias físicas y una mayor aún de dudas sobre su rendimiento y capacidad para ser competitivo en un entorno tan exigente como el del actual equipo blanco, acabaron por arruinar su periplo en la capital española. Probó reinventarse en Milan y fracasó pese a que allí había sido todo. Robó recuperar sensaciones en sao Paulo y fracasó pese a que allí había surgido de joven su talento. Y ahora, prueba renacer como icono mediático de una nueva franquicia en la creciente MLS, Orlando. Allí, con sol casi brasileño y con una presión diferente, quizás pueda al menos acabar su carrera con la dignidad y sonrisa que un día infundió respeto en todo el mundo.
