Manchester United: Los 5 pecados de Van Gaal

Analizamos los errores que ha cometido Louis Van Gaal a lo largo de la temporada y que están condenando al Manchester United

En las costas holandesas del siglo XVII, entre piratas y corsarios, un marinero de infame popularidad, levantaba envidias en las tabernas y puertos que gustaba frecuentar. Su incomparable capacidad para desenvolverse en el mar, su fuerza, altura y sobre todo, falta de escrúpulos, servían a Hendrik Van der Decken para fanfarronear como el mejor marinero del mundo e inculcar temeroso respeto a sus compañeros. No existía embestida que quebrara su nave, siempre poderosa, soberbia y rígida ante cualquier contrariedad. Los peligros de las rutas por Indias orientales, eran un reto para él, hasta que en 1680, en una expedición desde Ámsterdam a Batavia, su pedantería desafió las leyes todopoderosas y el castigo sigue siendo facturado aún hoy.

Van der Decken se encontró una tormenta terrible en lo más profundo del océano y su bergantín, luchando contra marea durante tres días, no soportaba aquél aniquilador temporal. El capitán, borracho de ira, mostró su carácter desde la proa, donde lanzó impías injurias hacia el todopoderoso que, representado como figura resplandeciente, se posó sobre la cubierta junto al marinero. La tripulación se arrodilló pero Decken, sin respeto alguno, desafió al curso de su destino. El cielo se quebró, la solas se multiplicaron con violencia y, desde entonces, el conocido como ‘holandés errante’, navega sin rumbo ni consuelo por los mares. Ayer en Ámsterdam, Barcelona o Múnich, dejó críticos, polémicas y títulos históricos. Hoy, en Inglaterra, el azote de otro todopoderoso, el Manchester United, también destrozó el navío y el ego de su propio holandés errante, Louis Van Gaal. La razón, el caos deportivo más absoluto al que ha llevado a uno de los más gigantes del fútbol mundial. Cinco son sus pecados.

Incorporación tardía al club: Holanda dejó una gran sensación en el último Mundial clasificándose de manera inesperada para semifinales y hasta dejando golpes mortales a países con mayores aspiraciones como España. Aquella sensación de elevar el rendimiento global de una selección con futbolistas mucho menores a lo que su rendimiento parecía prever, sirvió no solo para que su país mejorara perspectivas y lograra metas insospechadas, sino para que la aureola del técnico aumentara mucho antes de llegar a Old Trafford. Y eso precisamente limitó mucho su buen aterrizaje en Manchester. Lo tardío de su puesta a punto con el club, la dirección deportiva y hasta la plantilla, evitó que algunos de los trabajos de pretemporada se realizaran de manera deficiente o, al menos, sin todos los elementos loables bajo la mano. Teniendo en cuenta que, además, se llegaba de una etapa de indecisión e indefinición con el cese de Moyes en las últimas jornadas de pasado curso, esa sensación fue mayor. No hubo mucho margen y se comenzó mal el curso. Algo que los resultados grises nada más empezar, atestiguaron.

Fichajes tarde y muy caros: Quizás la mayor consecuencia de ese mal trabajo previo durante unos meses de verano que habrían sido determinantes para buscar un manejo grupal aceptable, fue la malísima gestión de fichajes. No solo llegaron futbolistas con la campaña ya iniciada con lo que eso supone a nivel de introducción en un colectivo previamente armado, sino que, además, se fichó mal producto de las prisas y urgencias que parecieron mostrar los primeros resultados turbios de inicios de curso. Y cuando se dan esos condicionantes, el precio a pagar es muy caro. Así fue. Di María 75mill€, Shaw 37,50 mill€, ander Herrera 36mill€, Rojo 20mill€ (más cesión Nani) y la cesión de Falcao a cambio de 7,5 mill€. Todo, insisto, con un trasfondo preocupante, conscientes de que era una inversión apresurada con grandes dosis de fracaso a sus espaldas. Hoy, casi puede darse por seguro que así fue.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=05ArhoXBopA]

Falta de identidad, excesivas rotaciones, incapacidad para saber qué pretende: Si por algo se ha caracterizado cada uno de los partidos de Louis Van Gaal al frente del United, ha sido por la constante sensación de experimento. En sus planteamientos, en sus alineaciones, en sus jugadores elegidos y en cómo cada uno de ellos tenía reservadas unas tareas dentro del esquema que, días después, o eran completamente diferentes o ni siquiera tenían peso. Empezó con esa defensa de tres centrales y dos carrileros larguísimos que le había dado buen fruto en el Mundial con ‘su’ Holanda, pero fue tal el calvario defensivo y lo expuesto que dejó a sus centrales (algunos de dudosa capacidad en la élite por ser muy jóvenes o debutantes aún), que tuvo que cambiarlo ante las enormes críticas recibidas. Y desde entonces, hemos visto jugar con extremos, sin ellos, con Fellaini como llegador un día, otro como mediocentro creador, otro con Rooney de delantero y días después de creador. Suplencias constantes para jugadores que, semanas más tarde, volvían a ser titulares fijos. Una serie de alteraciones que no solo han roto la posibilidad de tener un esquema, sino que evitan que haya sintonía y una identidad de juego. Nadie sabe a qué juega el United porque ni Van Gaal sabe qué quiere hacer con el United.

Mala gestión de vestuario: Cuando condicionas tanto la continuidad, trato y labor de futbolistas que tienen experiencia contrastada o que, por el contrario, son jóvenes o recién llegados, es difícil sincronizar a todos en una misma idea de grupo. Primero porque no existe tal idea y, segundo, porque ninguno de los futbolistas actuales de la plantilla, conoce muy bien el rol que debe tener o la tarea que debe imponer o, lo que es peor, no sabe ni tan siquiera qué pretenden de él este curso. Ejemplos hay muchísimos. Fellaini pasó de casi ser traspasado a jugar de titular con los problemas de identidad que eso refleja. Similar cuestión sucede con Carrick o Mata per al revés, pues hoy son suplentes habituales. Falcao está perdido sin gol por su falta de minutos, Rooney juega cada día en una posición, la medular no tiene referentes continuos y la defensa está más rota que nunca por la falta de capacidad y la enorme fragilidad de quienes la forman bajo cualquier esquema experimental del técnico holandés. Solo De Gea está en el mejor momento de su carrera.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=Nlmpu1nzy0k]

Egocentrismo: Pese a la fuerza y el peso de las citas anteriores, pese a los pésimos resultados y pese a que la falta de identidad puede exterminarlo en cualquier momento, Van Gaal solo ha dejado virtudes de su ego en ruedas de prensa. No es nada extraño, claro, pero ha sido muy duro. A Welbeck le vendió porque “no tiene calidad suficiente para ser futbolista del United” (y ahora marcó el gol determinante para eliminarle en la FA Cup con el Arsenal). De Falcao ha dicho que “no está bien y debe saberlo”. Y hasta a Rooney le criticó en momentos de inicios de campaña. Demasiadas brechas abiertas que reparar en su personalidad si quiere salir victorioso de Old Trafford.

Irritado con su nueva afición y sin opción a salvar la temporada (pues ya ha sido eliminado de las copas nacionales y no aspira al título de Premier), Van Gaal aún no recibió el castigo divino de un cese que, en otras circunstancias, un técnico de primer nivel y exigencia, sí debería haber asumido ya a estas alturas. Como a Van der Decken, ahora le toca navegar sin rumbo ni consuelo por los mares de un fútbol al que desafió sin retractarse mientras se lleva al fondo del océano a un gigante con pies de barro, el mismísimo Manchester United.

Artículos destacados

Comentarios recientes