La gran oportunidad del Villarreal

El equipo castellonense aspira a jugar la primera final de su historia. El Barcelona es el último obstáculo en la Copa del Rey

Barcelona y Villarreal disputarán hoy el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey, una eliminatoria histórica para el submarino amarillo ya que podría clasificarse a una final por primera vez en su historia.

En las últimas dos décadas el Villarreal ha protagonizado uno de los ascensos a la cima más meteóricos del fútbol español. La buena gestión económica y el buen ojo en las contrataciones han estabilizado al club castellonense entre la élite nacional. Sin embargo, el Villarreal nunca consiguió rematar su buen trabajo jugando la final de una gran competición a pesar de haberlo tenido cerca en varias ocasiones. Este año se presenta ante un Barcelona en plena forma, pero el submarino amarillo no quiere dejar escapar su gran oportunidad.

Mucho ha llovido desde la primera gran gesta del Villarreal en la Copa del Rey. Fue en 1992 y también en Barcelona, donde jugará hoy. El Villarreal, entonces en segunda división, logró remontar un 1-2 en el viejo estadio de Sarrià ante el Espanyol. El 1-5 final pasó a la historia del club, pero sus aficionados no sospechaban la cantidad de acontecimientos que les esperaban en la siguiente década. Tras el ascenso a primera división llegó la consolidación, y tras ella la participación en competiciones europeas via Intertoto. El paseo en Europa trajo la primera semifinal, que no pudo tener un rival más especial, nada menos que el vecino Valencia.

Pero el conjunto entrenado por Rafael Benítez se mostró intratable en 2003-04 y no dejó opción a un Villarreal que sin embargo puso las cosas muy difíciles. Tras el 0-0 en El Madrigal, los castellonenses solo pudieron ser derrotados tras un riguroso penalti; se dijo adiós a la posibilidad de jugar la primera final, pero la despedida llegó con todos los honores. Si hay un momento emotivo que se recuerda especialmente, ese fue el que tuvo lugar en la temporada 2005-06, cuando el conjunto amarillo rozó uno de los mayores milagros de la historia de la Champions League.

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Con Pellegrino en el banquillo y Riquelme en sala de máquinas, el Villarreal se plantó en semifinales de la máxima competición europea dejando fuera a equipos como el Rangers o el Inter de Milán. El último paso hacia la final era el Arsenal de Henry, Fábregas y Wenger, pero la fortuna no estuvo del lado de los españoles. Tras el 1-0 de Higbury (último encuentro europeo del mítico estadio por cierto), el Villarreal planteó un partido ofensivo y contó con una clara ocasión de forzar la prórroga a pocos minutos del final. Riquelme falló un penalti y desbarató el sueño de una ciudad de poco más de 40.000 habitantes que volvió a quedarse a las puertas de una final.

El último precedente es mucho más reciente, temporada 2010-11 en la Europa League. El Oporto de Falcao no dio opción al Villarreal y dejó sentenciada la eliminatoria con un contundente 5-1 en el partido de ida. El golpe fue muy duro ya que se confiaba por lo menos en dar guerra, pero los Dragones portugueses sellaron su pasaporte a Dublín sin complicaciones. Ahora llega una semifinal de copa por primera vez, y lo hace enfrentando al club castellonense con el mejor Barça de la temporada. El sueño del Villarreal pasa por maniatar a las estrellas rivales y esperar el milagro en el encuentro de vuelta. El momento del Submarino amarillo puede haber llegado por fin.

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