La nueva normativa FIFA perjudica indirectamente al fútbol brasileño

La nueva normativa FIFA que prohibe que los grupos empresariales posean derechos de los jugadores perjudica indirectamente al fútbol brasileño

La cruzada de la FIFA contra los fondos de inversión podría provocar un daño colateral: el fútbol brasileño. Los clubes en Brasil atraviesan por momentos complicados a nivel económico. La principal fuente de ingresos son los fondos de inversión que invierten en adquirir porcentajes de los derechos federativos de las jóvenes promesas. Sin ellos, los clubes quedarían desamparados, por lo que si la FIFA acaba prohibiendo que los fondos de inversión sean propietarios de los jugadores asestaría un golpe casi mortal para el fútbol brasileño.

En un reportaje realizado por la BBC quedan en evidencia los problemas que podrían surgir en el fútbol brasileño en el caso de que la FIFA prohibiera los fondos de inversión. Hasta el punto de que podría provocar que Brasil revolucionara su fútbol y el sistema de financiación de sus clubes para garantizar la supervivencia de los mismos.

Actualmente, en Brasil el 80% de los jugadores no pertenece por completa a sus clubes, sino que sus derechos están compartidos con inversores. Algunos de ellos son propiedad exclusiva de estos fondos de inversión. La masificación de esta fórmula de negocio provoca que en el caso de cambiarlo provocaría un brutal impacto financiero, incluso si se concede un periodo de transición de tres o cuatro años.

La FIFA pretende alejar a los fondos de inversión por cuestiones éticas, pero en Brasil el impacto es mayor, puesto que se han convertido en pilares básicos para sostenear la economía de los clubes. Este modelo se introdujo en 1990 con la apertura del mercado global de transferencias y la libertad de contratación de jugadores brasileños. La necesidad de dinero rápido provocó que los clubes se vieran obligados a vender sus jugadores a fondos de inversión y poco a poco se convirtió en un círculo vicioso.

Una de las posibles soluciones sería reorganizar el fútbol brasileño. Jose Luiz Portella, uno de los periodistas más prestigiosos de Brasil, propone la nueva fórmula: "sería suficiente con que cinco o seis grandes clubes se reunieran y definieran las pautas de organización y gestión. Con eso nuestro fútbol sería diferente. La federación no podría evitar el cambio si los clubes realmente lo quisieran".

Hasta ahora, solo los jugadores veteranos con experiencia en el fútbol europeo se han mostrado activos para potenciar el cambio. Tras su paso por Europa, ellos son más conscientes de las deficiencias del fútbol brasileño y proponen el cambio. Pero sin la ayuda de los clubes resultará complicado. La necesidad que implica la probable nueva normativa FIFA puede suponer un punto de inflexión definitivo. Para bien o para mal.

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