Moyá, un héroe inesperado
El guardameta de Binisalem se ha destapado como una de las piezas fundamentales en el arranque de temporada colchonero
Miguel Ángel Moyá ha sido la sorpresa colchonera en su arranque de temporada. Llegó este verano por tres millones de euros procedente del Getafe con vistas a ser el portero suplente del equipo y ya le está poniendo las cosas muy difíciles al teórico titular, el esloveno Oblak.
Muy negro pintaba el panorama para el Atlético de Madrid. Tras tres temporadas de rojiblanco, Thibaut Courtois cambiaba el Calderón por Stamford Bridge después de que el Chelsea decidiese repescarle, dejando huérfana la portería colchonera. O al menos es lo que parecía.
El club del Manzanares no tardó en mover ficha y buscar un portero de características similares: joven, alto, con dominio en el área... y encontraron a Jan Oblak. El traspaso no tardó en cerrarse por 16 millones de euros, convirtiéndose en el portero más caro de la historia de la Liga, pero una extraña lesión le ha mantenido fuera de los terrenos de juego hasta el día de hoy impidiéndole debutar con la camiseta rojiblanca.
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Era entonces el turno de Moyá. El cancerbero español había llegado con el rol de suplente, en concreto para sustituir a Aranzubía que estuvo a la sombra de Courtois toda la temporada pasada, pero la lesión del esloveno le llevó a una faena más difícil todavía: torear la alargada sombra del portero belga.
El guardameta balear comenzó su carrera en la élite vistiendo la camiseta del Mallorca en la 2004/05 con 20 años, club donde se formó y en el que empezó con la difícil tarea de hacer olvidar al argentino Leo Franco, precisamente fichado por el Atlético de Madrid. Fue un fijo bajo palos para Benito Floro y Héctor Cúper, entrenadores que dirigieron al equipo bermellón, y dejando de suplente a Westerveld, que venía de jugar en la mejor Real Sociedad de la década y de haber ganado la UEFA en las filas del Liverpool años atrás.
Tan sólo toda una institución como Antoni Prats logró sentarle en el banquillo, pero rápidamente volvería a la titularidad del conjunto balear de la mano de Goyo Manzano hasta que el 2009 el Valencia se haría con sus servicios a cambio de 5 millones de euros. En el conjunto ché nunca se ganó la confianza de Unai Emery, quien prefirió alinear a César Sánchez o Guaita antes que al de Binisalem, que tras dos temporadas en la ciudad del Turia se marchó cedido al Getafe en sustitución del lesionado Ustari. En la ciudad madrileña lograría la continuidad necesaria para asentarse en Primera División a los 27 años con los que llegó, siendo un fijo bajo palos para el técnico Luis García.
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Ahora, vestido de rojiblanco, comenzó la pretemporada como interino en la portería colchonera encajando sólo 1 gol en los siete encuentros de pretemporada ante rivales como el Wolfsburgo, Galatasaray o el América, siendo crucial para dejar la portería imbatida en varios de los partidos, pero su consagración fue en la Supercopa de España frente al Real Madrid, dando todo un recital de paradas para ayudar a los rojiblancos a lograr el trofeo frente al eterno rival. Los aficionados colchoneros sabían entonces que tenían portero para la Liga.
Y ha sido en Liga, de nuevo ante el Real Madrid, donde se ha vuelto a consagrar y a poner las cosas difíciles para Jan Oblak, pero mucho más para Simeone, que deberá decidir entre dos porteros de primer nivel. Uno, el más caro de la historia de la Liga; el otro, el guardameta revelación en lo que llevamos de temporada.

