El nuevo Chelsea de Mourinho

Repasamos cómo es el nuevo Chelsea tras los movimientos del último mercado así como sus opciones al título de la Premier League

Competir. Esa es la palabra clave para un entrenador que siempre lleva a sus equipos al máximo. Su nombre y el de los suyos siempre aparece, porque su objetivo es competir, sea cual sea el rival. Pelear y luchar son dos palabras que están en la Biblia del entrenador portugués, una filosofía que pone a prueba en el Chelsea este año. La temporada pasada, el luso volvía a sentarse en el banquillo de su “casa”. Volvía al Chelsea y la primera campaña fue para asentar las bases para construir un equipo campeón. Después de un año a cero, el segundo proyecto de Mourinho en el Chelsea necesita consolidarse con títulos. El año pasado acabaron compitiendo por la liga y dieron buena imagen en la Champions hasta que llegó el Atlético de Madrid de Diego Costa y les apeó de la competición europea. El objetivo de este año es coronarse campeón, competir por todos los títulos y ganar al menos uno.

Revolución en verano

Cuando el miércoles 30 de abril Mourinho vio como Arda Turan marcaba el tercer gol del Atleti y les dejaba sin final de la Champions, se dio cuenta de algo, el equipo debía reforzarse. El año pasado se llegó con poca fuerza al final de la campaña se vio un equipo falto de ideas y pegada, no inspiraba miedo al rival y por lo tanto...se esperaba un verano movidito.

Para equilibrar la balanza del Fair Play financiero y poder hacer un gran desembolso en fichajes, lo primero que hizo el Chelsea fue una venta millonaria. David Luiz, un jugador con mucho mercado y poca confianza para Mourinho. El año pasado no era titular indiscutible en el Chelsea a pesar de estar considerado como uno de los mejores centrales del mundo. La pareja de centrales Terry-Cahill era sagrada para el entrenador portugués y el brasileño entraba muchas veces en el centro del campo. Con esta venta, Abramovich ya podía dar rienda suelta a sus millones, pero antes, una pérdida muy sensible. El gran capitán del barco londinense, Frank Lampard dejaba el club este verano siendo el máximo goleador de la historia del club tras 211 goles en 649 partidos. Después de no aceptar una renovación a la baja que le invitaba a marcharse, el jugador que ha sido “santo y seña” de la afición del rico barrio londinense abandona el club dejando un gran vacío que había que tapar durante el mercado. Un vacío parecido dejó Didier Drogba cuando se marchó del Chelsea en 2012. Dos huecos que había que tapar, y la solución estaba en la Liga BBVA.

Diego Costa y Cesc Fábregas han sido los elegidos. El gran sueño de Mourinho es ganar la Copa de Europa con su amado Chelsea y para ello sabía que tenía que fichar gol, y gol es Diego Costa. Para muchos, Costa es el delantero perfecto para el juego de Mourinho. Grande, corpulento pero a la vez rápido, con un juego brillante de espaldas a la portería, una referencia pura, un rematador, peleón incansable, Costa es un guerrero en el fútbol y le da igual la muralla que tenga delante. Su única obsesión es el gol, y por el gol, lucha, corre, pelea, protesta, es el ejemplo de lo que Mourinho quiere para sus jugadores. Quiere gente comprometida, con casta y coraje, como Costa. El plan de Mourinho es muy inteligente. Quiere que Diego Costa se convierta en el nuevo Drogba, y marque una época en el equipo londinense, como hizo el marfileño, para eso es una de las razones por las que lo ha vuelto a enrolar en su barco blue. La misión de Drogba, ahora que está lesionado de gravedad y no va a poder aportar nada desde el césped, es convertir a Costa en el ídolo de la hinchada del Chelsea. Aunque el hispano-brasileño ya ha dado sus primeros pasos para convertirse en la estrella blue. En este arranque de temporada Costa se ha convertido en la gran baza ofensiva del equipo de Mourinho. 3 partidos disputados y 4 goles. Uno al Burnley, otro al Leicester y dos al Everton.

Mourinho debía buscar en el mercado un timón para el juego del Chelsea, y lo ha encontrado en el Barcelona. Cesc Fabregas no estaba a gusto en la Ciudad Condal. La falta de minutos con el Tata y sus malas actuaciones unidas a los pitos del Camp Nou le hicieron pensar si volver a su querida Inglaterra. El futbol inglés le acogió desde muy joven y le dio sus mejores años de futbol. En Inglaterra es querido y respetado. Londres también es su ciudad y por eso vuelve a ella, a un proyecto grande y fuerte, con un entrenador que le convenció por teléfono. Mourinho quiere que Cesc coja el relevo de Lampard en el centro del campo, que llegue como lo hacía el inglés, y que explote al máximo su capacidad anotadora. Por detrás suya en el centro del campo siempre jugará Matic, un futbolista imprescindible para Mourinho desde su llegada en enero. El sitio que no tiene nombre propio es quien le acompañará por delante del ex del Benfica. Por ahora, el primer partido de Premier ante el Burnely, Cesc formó en el doble pivote con Matic y por delante de ellos, Oscar. Ante el Leicester, otra vez en el doble pivote, con Matic y Oscar por delante de los dos. Pero ante el Everton, un partido que requería más efectivos controlando el juego rival, formaron Matic y Ramires por delante de la defensa y Cesc más cerca de Costa. Esa puede ser la formación para los partidos ante rivales de entidad. Cuando toque proponer más fútbol, Cesc se retrasará al doble pivote para ayudar en la salida del balón y deja hueco para un jugador más de ataque.

Además de ellos dos, el equipo ha reforzado el ataque con Loic Remy tras las salidas de Torres, Demba Ba, Lukaku y Eto ́o. Ninguno de ellos era de la plena confianza para Mourinho que con Remy gana un delantero rápido, versátil y polivalente. Filipe Luis ha llegado para reforzar el lateral izquierdo que se había quedado huérfano tras la marcha de otra “vieja gloria” del Chelsea, Ashley Cole, que tras ocho años, esta temporada ya no defenderá el carril zurdo de Stamford Bridge. Kurt Zouma tendrá que adaptarse pero es una alternativa a Cahill y Terry. Una posición donde también puede tener minutos el joven danés Andreas Christensen. Y el gran acierto está en la portería porque si con Cech ya se considera bien cubierta, ahora el Chelsea, por fin, le da una oportunidad al que para muchos es el mejor portero del mundo, Thibaut Cortuois. Con él, Mourinho tiene el mejor par de porteros de Europa.

Alternativas de campeón

Si algo tiene la plantilla del Chelsea eso son alternativas, es una plantilla larga y con jugadores de mucho nivel, un bendito problema para el entrenador portugués que tiene un gran abanico de jugadores para elegir. Desde la portería hasta la zona de ataque hay jugadores con calidad para cubrir todos los puestos y competir con plenas garantías cada partido sea cual sea la competición. Las tres competiciones nacionales y la Copa de Europa van a exigir mucho al Chelsea, muchos partidos y con poco espacio para la recuperación física y mental, y además, la presión que se le añade a un equipo grande como el Chelsea, obligado a ganar en todos los partidos.

Línea por línea es un equipo muy competitivo con grandes aspiraciones. En la portería, con Cortuois asentado como titular y Cech como suplente de lujo, “The Special One” no va a tener problemas para hacer rotaciones bajo los tres palos. En defensa seguirá la inamovible pareja de centrales que tanta seguridad dio el año pasado. Fuertes, contundentes, rápidos al corte y un seguro a balón parado, así son Cahill y Terry, en quienes Mourinho tiene confianza ciega pero que tendrán que pelear con Zouma, que si se adapta rápido puede ser un central muy válido para el Chelsea. Los laterales tienen nombre y apellidos, por la izquierda Filipe Luis, que sustituye a Ashley Cole y competirá con Aké, que ya jugó 7 partidos el año pasado. Por la derecha, Ivanovic y Azpilicueta competirán por un puesto.

El centro del campo dependerá de la táctica utilizada para cada partido. La exigencia del rival y el juego del mismo, condicionará jugadores y sistema. Del 1- 4-2-3-1 que ha utilizado el técnico luso ante Burnely y Leicester al 1-4-3-3 que alineó ante el Everton, un conjunto que quiere el balón y exige más defensivamente hablando. Ante rivales de más entidad, el 1-4-3-3 será el sistema elegido, con un centro del campo más consistente al que no le haga falta tener tanto el balón para ganar los partidos. Ese es el verdadero Chelsea, el del juego físico, contundente y para muchos “feo”, pero efectivo. En Stamford Bridge y ante rivales que cedan la posesión del balón, la posición de Cesc se retrasa para dar cabida a un jugador que juegue por detrás de Diego Costa, un mediapunta, un jugador de calidad, una piea más en ataque.

Las bandas son la posición con mayores alternativas. Mourinho dispone de grandes futbolistas para ocupar los dos carriles. La banda izquierda tiene dueño, y es Hazard, que esta temporada tiene que ser la gran referencia junto a Costa en el ataque blue. Si el belga da un paso adelante y consigue ser regular, el Chelsea dará un salto de calidad. Para las otras dos posiciones hay muchas alternativas, Ramires, Oscar, Willian, Salah, Schürrle o Remy. Todos ellos se disputarán las posiciones de extremo izquierdo y mediapunta. A todos ellos hay que sumarle las cualidades del “guerrero” del Chelsea, Diego Costa, la gran esperanza blue.

Una temporada más Mourinho ha vuelto a formar una gran equipo, fuerte y conjuntado, con los futbolistas adecuados para competir por cada punto, por cada eliminatoria y por optar a ganar cada uno de los campeonatos que van a disputar este año.

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