El precedente en Champions que da alas al Athletic

El Athletic Club de Bilbao pretende volver a la Champions League contra el Nápoles, con la eliminatoria ante el Dinamo Tbilisi en el recuerdo

El Athletic Club de Bilbao intentará hoy clasificarse por segunda vez en su historia para la fase de grupos de la Champions League, un torneo que ya consiguió jugar en 1998-99 después de superar la fase previa. Recordamos aquella eliminatoria ante el Dinamo Tbilisi.

El Athletic había conseguido el pase para jugar la ronda previa de la Liga de Campeones en una noche mágica en el antiguo San Mamés Una victoria ante el Zaragoza bastaba para hacer de aquella noche de viernes, una velada especial en Bilbao. El Athletic fue subcampeón de liga gracias a un gol de Etxeberría, y ese segundo puesto se celebró como si de un título se tratara; hubo de todo menos paseo en gabarra. La clasificación para la fase previa de la Champions League era justa para un equipo que de la mano de Luis Fernández había conseguido hacerse un hueco entre la élite nacional.

Pero después de la euforia llegó el mes de agosto. Los leones viajaron a Georgia para enfrentarse al Dinamo Tbilisi georgiano, un país muy diferente al que podemos conocer en este momento y con unas condiciones difíciles. A veces había que reestructurar el consumo eléctrico de la capital para poder iluminar el estadio de un club que había tocado la gloria en 1981 con su victoria en la Recopa de Europa. Pero desde entonces poco se había escuchado del rival del Athletic, hasta el punto de que los directivos georgianos se mostraron eufóricos por poder enfrentarse al subcampeón español. Llegaron a decir que el Athletic era un equipo hermano por su condición de vasco y las supuestas conexiones entre el euskera y el Cáucaso.

En el campo se olvidó la fraternidad y el Dinamo pasó por encima del Athletic. La inactividad veraniega y un terreno de juego muy pesado, provocaron que los hombres de Luis Fernández ofreciera su peor cara. Con 2-0 en el marcador y un pie fuera de la Champions League, Andoni Imaz marcó un gol salvador. El testarazo del donostiarra se transformó rápidamente en el hilo de vida de los rojiblancos en la competición, un 2-1 sorprendente teniendo en cuenta el nivel y el presupuesto de los dos clubes, pero remontable en San Mamés.

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La afición no falló y el equipo tampoco lo hizo, aunque le costó. El Dinamo Tbilisi llegó a Bilbao con la convicción de exprimir a fondo sus pocas armas, pero el Athletic no podía fallar ante una oportunidad única en su historia. Urzáiz estrelló un balón en la madera en los primeros minutos. Más tarde lo intentó Imaz y antes de la media hora Rafa Alkorta pudo adelantar a los suyos con un espléndido cabezazo. Pero el gol no llegaba y un preocupante 0-0 reinaba en el marcador en el descanso. Los de Fernández lo volvieron a intentar en la segunda mitad y por fin Joseba Etxeberría, el de las grandes ocasiones, conseguía abrir la lata en el minuto 51 tras una buena acción de Alkiza. (6:40 en el vídeo)

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A partir de ese momento tocó sufrir. El portero del Athletic Imanol Etxeberria impidió que el Dinamo Tbilisi hiciera historia y convirtiera la capital del Botxo en un funeral. Con 1-0 se llegó al final del partido y los rojiblancos lograron un agónico pase a la liguilla de la Liga de Campeones. Una vez en ella se tropezó con el Rosenborg en la primera jornada, se tuvo mala suerte ante el Galatasaray en la segunda y se dio la cara frente a la Juve en la tercera y la cuarta. En Noruega el Athletic dijo adiós pagando su inexperiencia con carcasa incluida (los locales emitieron un sonido de corneta justo antes del segundo gol, un efecto ilegal para la UEFA). La victoria frente al Galatasaray en la última jornada no sirvió ya que los de Luis Fernández estaban eliminados. Es de momento la última experiencia del Athletic Club en la Champions. Si supera al Nápoles tendrá una nueva oportunidad.

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