Mundial 2014: Bélgica, la generación más cara del planeta

La selección de Bélgica cuenta con una generación de oro que es la que más dinero mueve en el mercado de fichajes. Argentina la pone a prueba

La generación de oro de Bélgica se caracteriza tanto por su talento como por el alto precio por el que han cambiado de equipo en el mercado de fichajes. Son la selección más cara del Mundial de Brasil 2014.

Bruselas es el epicentro cultural de Bélgica pero igualmente está considerada como la ‘capital de Europa’ por ser la sede administrativa de la Unión Europea. La arraigada naturaleza medieval contrasta sobremanera con las instituciones y organismos satélites que concentra: la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo. Urbe de grandes disparidades (que visité para disfrutarla hace dos años) donde se mezcla el poder continental y una leyenda mística bañadas en cerveza y amenizadas con el mejor chocolate del mundo. Polos opuestos, naturalezas extremas y sensaciones antagonistas que se reflejan en su versión futbolística, la misma que estuvo cerca de tocar el cielo hace décadas y lleva anclado en el ningunismo desde entonces.

Los Red Devils dejaron sensaciones mucho más atractivas desde el inicio del nuevo siglo, donde encontraron un proyecto prometedor y esperanzador tras engendrar una generación de futbolistas jóvenes con mucha proyección. Ese crecimiento que ya se vislumbró por momentos en categorías inferiores y en Pekín 2008. Debía ser el punto de partida sobre el trabajar con serenidad, sin agobios y con la vista puesto en un futuro no muy lejano pues la mano de obra estaba previamente seleccionada. Sin embargo, pese a una renovada imagen y la llegada de sus jóvenes promesas a campeonatos de mayor nivel, el salto pretendido está aún pendiente de concretarse. Ahora, todos han crecido, madurado y alcanzado el zenit de sus carreras al mismo tiempo pues esa generación belga ha liderado el mercado de fichajes con cifras que superan las invertidas en brasileños, argentinos o españoles. La nueva camada de ‘diablillos’ ya no puede volver a fallar. Toca, por fin, responder a las expectativas con resultados.

Bélgica no ha sido capaz de clasificarse para las últimas cinco fases finales (tres Eurocopas y dos Mundiales), lo que inevitablemente ha trascendido a su banquillo, donde la falta de un referente que encuentre cierta continuidad, ha sido otra ‘merma’ importante. En toda su historia, ha tenido 28 seleccionadores pero en los últimos tres años, ya han pasado cinco caras nuevas e igualmente decepcionantes. René Vandereycken, Franky Vercauteren, Dick Advocaat, Georges Leekens y desde el mes de mayo, el joven (e inexperto), Marc Wilmots (ex artillero del Schalke campeón de la UEFA en el 97 y antiguo miembro del senado belga por sus avances políticos). Cierto que los flamencos han dado un paso al frente desde su desesperante condición anónima de las últimas décadas, pero no han terminado de ofrecer un rendimiento homogéneo a las altísimas previsiones que demandan y auguran sus cualidades técnicas. Una generación de oro que, unidos en un momento de forma especial y con una proyección análoga, ha revolucionado el mercado de fichajes de este verano, lo que unido a las inversiones realizadas en las tres últimas campañas, generan un once inicial que asciende a 188 millones de euros (mayor aún si ahora mismo citáramos su valor real de mercado, donde llegaríamos a los 250 millones de euros).

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Courtois (Atlético de Madrid cedido por el Chelsea – 9 millones), debe ser el portero titular en esta nueva fase, pues su crecimiento y progresión supera con creces otras posibilidades (Gillet o Mignolet), siendo ya guardameta de presente en uno de los equipos más competitivos del momento. La línea defensiva, formada por cuatro hombres con solvencia, salida de balón y fuerza, debe estructurarse para dar cabida a la que sería su mejor versión, la formada por Alderweireld (Atlético – 7 millones) y Vermaelen (Arsenal – 12 millones) en los laterales (pese a que ambos son zagueros centrales de origen), con Kompany (Manchester City – 8 millones) y Vertonghen (Tottenham – 8 millones) como pareja central. Van Buyten, Lombaerts, Ciman, Gillet y Pocognoli, completan la zaga.

La medular mezcla a la perfección la garra, fuerza y potencia de Fellaini (Manchester United – 32 millones), con la llegada de Witsel (Zenit – 40 millones) y la serenidad técnica de Dembele (Tottenham – 19 millones). Tendrían opciones de entrar Defour como hombre de mayor capacidad organizativa, y Simons por su empaque en destrucción. En ataque, el grueso de calidad, desequilibrio, atrevimiento, descaro, se multiplica con Hazard (Chelsea – 40 millones), Mertens (PSV – 8 millones) y Lukaku (WBA cedido por Chelsea – 20 millones). Tendrían posibilidades reales de alterar ese guión ofensivo los jóvenes De Bruyne o Benteke, incluso Mirallas y De Camargo.

Capacidad, creatividad, mucha ilusión y un concepto futbolístico armonioso. Pases cortos, asociación, dinamismo, movilidad, mucha presión sobre la salida de balón del rival y velocidad en la transición que, pese a poseerlo, solo ha mostrado con cuentagotas. Lo hizo y demostró con ello su nivel por vez primera, en octubre de 2008 ante España, cuando en los primeros avances de esta generación en la élite, estuvo a punto de superar a la campeona del mundo en Bruselas (aquella noche de la mágica jugada de Iniesta tras empezar perdiendo). Sin embargo, desde entonces las cosas empeoraron sensiblemente y aquellas sensaciones han ido desapareciendo poco a poco hasta retornar a la decepción de años anteriores. No existió la respuesta esperada rumbo a Sudáfrica 2010, se fracasó de manera más sangrante en la vía hacia Ucrania-Polonia 2012 y está brillando en el Mundial de Brasil 2014. Pero hoy, esa precocidad otrora su peor enemigo, supone una presión extra que el combinado más caro del mercado debería ya estar preparado para afrontar. Argentina les pone a prueba.

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