¿Descentró la afición canaria a su propio portero?

Los diez minutos de invasión del campo pudieron descentrar a varios jugadores en los instantes finales, Barbosa entre ellos.

de Ernesto González Google +

Casi en el descuento y con 1-0 en el electrónico que aseguraba el ascenso de la U.D. Las Palmas a Primera, decenas de aficionados saltaron al campo a celebrar el regreso a la división de honor 12 años después antes de tiempo, lo que produjo que el encuentro se detuviese durante diez minutos.

El árbitro amenazó con suspender el partido y entre la megafonía del estadio y el propio presidente de la Unión Deportiva, que bajó al césped a pedir calma, lograron que se reanudase el encuentro. Segundos después de sonar el silbato del árbitro y a falta de un minuto para el pitido final, Raúl Bravo remataba a puerta un disparo muy fácil para Barbosa, pero cometió un error garrafal que propició que Ulises Dávila marcase a placer, costándole el ascenso a los canarios.

¿Tuvieron culpa los aficionados de la pérdida de concentración de sus jugadores?

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