Mundial 2014: El regreso del rodillo alemán

Alemania encadena 15 mundiales consecutivos llegando al menos a cuartos de final y quiere mantener la racha en el Mundial de Brasil 2014

La selección alemana inicia hoy su andadura en el mundial de Brasil 2014 enfrentándose a Portugal en uno de los encuentros más atractivos de la primera fase. El partido significa el regreso del rodillo alemán, un equipo que suma la sorprendente cifra de 15 campeonatos del mundo consecutivos llegando al menos a los cuartos de final.

Los títulos marcan la diferencia entre los buenos y los equipos legendarios. Pero para dar la justa medida del valor histórico de una selección, a veces es positivo establecer una visión más global y detenerse en datos que no están al alcance de cualquiera. La selección alemana (anteriormente Alemania occidental, pero con la suma de sus datos según FIFA) acumula 15 copas del mundo siendo una de las ocho mejores selecciones del torneo. La estadística asusta y es un fiel reflejo de lo que significa el cuadro teutón en la historia de los mundiales. Su peso histórico y calidad competitiva le ha llevado a enfrentarse siempre contra los mejores en las últimas rondas. Desde el milagro de Berna en 1954, los germanos han protagonizado otra auténtica maravilla de la regularidad. En Brasil 2014 vuelven a apuntar hacia los cuartos de final como mínimo, aunque desean mucho más.

Y es que el campeonato del mundo de 1954 significó el gran punto de inflexión en la historia del fútbol alemán. Tras la segunda guerra mundial, el país sufrió años oscuros que lógicamente tuvieron reflejo en el rendimiento de sus equipos. En Suiza 1954 dieron la gran campanada dejando a los magiares mágicos (Hungría) sin un título que nadie hubiera puesto en duda que sería para ellos. El rodillo alemán comenzó a sembrar el pánico en los campeonatos internacionales. Pero tras aquella afirmación de autoconfianza, los alemanes volverían a luchar por el título en varias ocasiones. No destacaron especialmente en 1958 y 1962, aunque en el primero de los torneos citados solo la anfitriona Suecia pudo batirles a las puertas de la final.

Sería a partir de 1966 cuando una nueva generación comandada por los Maier, Beckenbauer o Haller, representaría la aparición de un nuevo fútbol que dominaría este deporte en los siguientes años. El subcampeonato de 1966 dejó a los alemanes muy cerca de la gloria. En 1970 se despidieron en semifinales ante Italia tras disputar el que probablemente ha sido el mejor encuentro de la historia de la Copa del Mundo, al menos la mejor prórroga seguro. La gloría llegó por fin en 1974; ante su público derrotaron a la naranja mecánica en la final. No fueron el equipo más revolucionario ni simpático, pero sí el más efectivo.

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Los años ochenta serían brillantes con los subcampeonatos de 1982 y 1986. La Argentina de Bilardo sería precisamente el rival en Italia 1990, en una final en la que en los dos bandos jugaban muchos futbolistas que pertenecían a conjuntos italianos; un penalti les dio la que hasta ahora ha sido su última copa del mundo. Pero a pesar de que aquella generación gloriosa vio frenada su buena trayectoria en los siguientes campeonatos, lo cierto es que Alemania siguió conservando su brillante estadística llegando al menos a cuartos de final en todas las ediciones. Un raquítico equipo consiguió la proeza de alcanzar la final de 2002, donde no pudieron hacer frente al poder de la Brasil de Ronaldo. Tras aquella cita asiática, el rodillo alemán emprendió un nuevo ciclo histórico, ya que encadenó tres ediciones consecutivas siendo uno de los cuatro mejores conjuntos de cada campeonato. En Brasil 2014 su sueño es disputar la final y olvidar los malos momentos sufridos ante su verdugo de los últimos tiempos, España. El camino hacia el título comienza ante la otra representante ibérica del campeonato, Portugal.

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