Guardiola no ha sido la primera víctima de Beckenbauer

Franz Beckenbauer ha criticado abiertamente a Pep Guardiola por su trabajo en el Bayern de Munich, pero tiene un largo historial de criticas a sus espaldas.

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Franz Beckenbauer volvió a cargar la semana pasada contra el juego desplegado por el Bayern de Pep Guardiola. No es la primera vez que el Kaiser critica aspectos del fútbol con los que no está de acuerdo y dispara con lengua viperina hacia jugadores o estamentos. Repasamos algunas de las críticas más célebres de Franz Beckenbauer.

Beckenbauer se mostró siempre tan inclasificable lejos de los terrenos de juego como lo fue en su etapa como futbolista. El gran líbero siempre navegó entre los que le consideraban un estupendo activo del centro del campo y aquellos que lo calificaban como un zaguero con excelente salida de balón, ¿el mejor defensa o un brillante centrocampista? Tras colgar las botas lo probó casi todo, y como era previsible, su personalidad y versatilidad arrolladora también provocaron que no se privara de opinar sobre aquello que no camina en la misma dirección que su pensamiento.

Hugo Sánchez o Raymond Goethals

En el mundial de 1986 ocupaba el puesto de seleccionador nacional de Alemania. Antes de la cita el mexicano Hugo Sánchez criticó al internacional teutón Pierre Littbarski por haberle lesionado meses antes en un enfrentamiento entre el Real Madrid y el Colonia. Beckenbauer aconsejó al azteca que si no era capaz de asumir situaciones normales del juego, lo mejor sería que “Se dedicara al ajedrez”. Tiempo después, tras abandonar la selección alemana en 1990, Franz Beckenbauer aterrizó en el Olympique de Marsella de Bernard Tapie, donde duró muy poco tiempo en el banquillo y pasó a formar parte de la secretaría técnica.

Esa misma temporada el club francés llegó a la final de la Copa de Europa, un encuentro que perdió en la tanda de penaltis ante el Estrella Roja de los Savicevic y Prosinecki. Muchos entrenadores y periodistas criticaron el juego desplegado por ambos conjuntos, y en especial Franz Beckenbauer, que acusó al técnico del Olympique Raymond Goethals de haberse vendido al conservadurismo y ser el culpable de la derrota; en el San Nicola de Bari casi llegaron a las manos.

Pero si existe una parcela en la que Beckenbauer se siente cómodo criticando, esa es la de los estamentos oficiales y los encargados de establecer las reglas del juego. Hace pocas fechas criticó la elección del Balón de oro (algo razonable en defensa de Ribery), pero en los años noventa abanderó una cruzada internacional que tenía como objetivo eliminar el actual sistema de clasificación a las fases finales de los campeonatos de selecciones. Beckenbauer propuso la creación de divisiones e incluso una Eurocopa A y otra B con ascensos y descensos. El alemán llegó a decir “si no cambian el sistema van a matar al fútbol de mi país”.

Un jugador menos para un fútbol más brillante

Pero puede que la crítica más curiosa que salió de la boca de Franz Beckenbauer fuera la que dirigió a las reglas del fútbol en 1993: “Ya no hay bastante espacio en el campo para 22 jugadores. En los setenta el juego estaba mejor repartido y había anchura en el campo para los artistas del balón”. El Kaiser se atrevía con una versión moderna del “Se juega mejor con 10 que con 11” de Helenio Herrera y afirmaba: “Los partidos son más atractivos cuando hay un par de expulsados”. Por todo ello la solución que planteaba era ni más ni menos que suprimir un futbolista de cada equipo.

Las palabras de Beckenbauer sobre el juego desplegado por Guardiola y sus hombres son un capítulo más en las críticas que el ex-capitán de la selección alemana ejerció en el pasado contra miembros del Bayern Munich. En 1996 el técnico tuvo a su cargo a Klinsmann y Papin en el cuadro bávaro. Lejos de alabar o dar gracias por su presencia, aprovechó para lanzarles un órdago y afirmó: “Da la sensación que Papin y Klinsmann se toman el juego a la ligera, quizá no están preparados para jugar juntos”. En otra ocasión la ira se apoderó del mister, justo cuando un recién ascendido, el Arminia Bielefeld, le derrotó por dos goles a cero: “No somos agresivos y damos facilidades a nuestros oponentes. Jugando a este ritmo y con estos espacios incluso podría jugar yo”. Beckenbauer tenía 51 años.

En los años ochenta, el portero de la selección alemana Harald Schumacher tuvo problemas con Beckenbauer debido a unas polémicas declaraciones en las que afirmaba que en el fútbol alemán existían indicios de dopaje. El seleccionador germano recriminó estas afirmaciones al futbolista, pero también olvidó que una década antes había sido él mismo quien admitió haber recibido transfusiones de sangre para mejorar el rendimiento aeróbico. A finales de los setenta el asunto de las autotransfusiones había tomado relevancia gracias a la polémica suscitada por los atletas de fondo finlandeses. El Kaiser también quiso sumarse a la controversia creada por los Lasse Virén o Kaarlo Maaninka y de paso comprometió al fútbol de su país.

Queda claro que al ex-campeón mundial nunca le tembló el pulso a la hora de analizar aspectos con los que no estaba de acuerdo. A Guardiola no le ha servido conquistar la Bundesliga en su primer año en Alemania para librarse del azote de Franz Beckenbauer. Sin duda, no será la última crítica de un historial cargado de ataques.

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