Leeds United, historia de una bancarrota

El club inglés pasó de sorprender a toda Europa a descender un par de años después inmerso en una grave crisis económica

Robbie Fowler, Rio Ferdinand, Mark Viduka, Harry Kewell... todos estos jugones trabajaron codo con codo en su día formando parte de las filas del Leeds United, un equipo joven y trabajador que durante los comienzos del nuevo milenio hizo las delicias del público de Elland Road.

En el fútbol 'modesto', el que no pertenece a esos clubes que encabezan las listas de ingresos con unas cifras a menudo insultantemente elevadas, unas veces estás en lo más alto y otras veces caes al infierno de lo futbolístico, algo de lo que el protagonista de nuestra historia puede dar buena fe de ello.

Casi una década después de hacerse sorprendentemente con su último título de Liga gracias a una escuadra de calidad liderada por Éric Cantona, el Leeds volvía a estar dando guerra en lo más alto de la clasificación. Fueron años de posiciones mediocres y coqueteos con el descenso que pusieron punto y final con la llegada al banquillo de Elland Road del técnico londinense David O'Leary para la temporada 1998/99.

En esa campaña The Whites, con un equipo repleto de jóvenes de calidad como Jonathan Woodgate, Harry Kewell, Ian Hart o Lee Bowyer, lograron un meritorio cuarto puesto en la Premier League que les dio acceso directo a disputar la Copa de la UEFA. En la temporada 1999/00, el Leeds sorprendió a todos con un tercer puesto en Liga y por su buen papel en la competición europea derrotando a equipos como la Roma de Fabio Capello, cayendo en semifinales ante el Galatasaray en un cruce donde lo peor fue el fallecimiento de dos aficionados ingleses tras una pelea en Estambul.

Para la memoria de todos quedó el 4-3 que le endosaron al Liverpool donde Viduka anotó los cuatro tantos de los locales en un partido que llegaron a ir dos veces por debajo en el marcador.

Los muchachos de O'Leary estaban en línea ascendente. Para la 2000/01 el equipo se reforzó con la llegada de jóvenes talentos como Rio Ferdinand o Mark Viduka, que junto a Kewell protagonizaría la Australian Connexion​. Esta campaña, pese a quedar 4ºs en la Premier, el equipo llegaba a semifinales de Champions League saliendo airoso de un grupo donde también estaban el Milan, Barça y Besiktas. En cuartos dejaban en la cuneta a un gran Deportivo de La Coruña pero en semis, tras empatar a cero en casa y caer 3-0 en Mestalla, decían 'adiós' a su sueño europeo habiendo desplegado un sensacional juego.

Tras proclamarse como equipo revelación de Europa, los directivos decidieron tirar la casa por la ventana con los fichajes de Robbie Fowler y Seth Johnson de cara a la 2001/02, que junto a Jonathan Woodgate, Paul Robinson, Alan Smith, Ian Harte, Harry Kewell, Michael Bridges, Lee Bowyer y otros más experimentados como Mark Viduka, Rio Ferdinand, Olivier Dacourt, David Batty, Lucas Radebe, Eirik Bakke, Robbie Keane, Nigel Martyn y Dominic Matteo convertían al Leeds en un equipo a tener en cuenta que infundaba, como poco, mucho respeto.

Sin embargo la temporada fue un fiasco y los blancos quedaron en quinta posición, además de caer derrotados en octavos de la Copa de la UEFA por el PSV Eindhoven. El hecho de no clasificarse para Champions League supuso un serio varapalo para su frágil economía, siendo el entrenador quien pagó los platos rotos al anunciarse su destitución ese mismo verano.

El elegido para sustituir a O'Leary fue Terry Venables, que pese a su gran reputación estuvo coqueteando con el descenso y terminó despedido antes de finalizar la temporada. La venta de Rio Ferdinand, buque insignia del club, al Manchester United -eterno rival- por 45 millones de euros tras el Mundial de 2002 fue demasiado para el equipo de Elland Road, que pese a esta gran cantidad ingresada acumulaba una deuda de casi 80 millones de libras.

La mala gestión se tradujo en malos resultados y con estos llegaba el baile de entrenadores en el banquillo del Leeds United. A Venables le siguió Peter Reid y a este le sustituyó Eddie Gray, que no pudo evitar el descenso que finalmente se consumó en mayo de 2004, apenas tres años después de casi dar la campanada en Champions League.

El descenso de categoría y la deuda de un club que se declaró en bancarrota obligó a malvender a todos aquellos jugadores que les hicieron soñar en su día, sólo Lucas Radebe aguantaba de aquellas jóvenes promesas de David O'Leary, incluso vendieron los terrenos de entrenamiento del club en Elland Road con un plazo de 25 años para recuperarlos. La cosa se podría haber puesto más negra si no llega a ser por Kean Bates, ex propietario del Chelsea que acababa de venderle el club blue a Roman Abramovich, que se hizo con el 50% del club por 18'7 millones de dólares.

La travesía por el infierno comenzó con un 14º puesto en la primera temporada y continuó con una quinta posición que les permitió disputar el play-off de ascenso, donde fueron derrotados por 3-0 ante el Watford FC. En segunda divisón, con una economía débil y con un equipo hecho a las circunstancias, el Leeds pasaría a conocer el resto de los infiernos de Dante al descender en la 2006/07 a la Football League One, tercera división inglesa.

Este ostracismo en el que se vió inmerso el club llegó a su fin en 2010, año en el que retornaron a la Championship y que eliminaron al Manchester United en la Tercera Ronda de la FA Cup con un solitario tanto de Beckford. Pero lo que marcó 2010 como un año de inflexión en el Leeds United fue su declaración de equipo "libre de deudas", pese a que los terrenos del estadio todavía no se han recuperado y quedan pendientes algunos juicios por impagos.

A día de hoy, el Leeds continúa en la segunda división inglesa luchando por regresar a la Premier y volver a ser lo que en su día fue, un equipo joven y guerrero que en la época de los Galacticos puso contra las cuerdas a todos los grandes equipos que se le cruzaron en el camino. Pero nada de esto podría ser posible sin el apoyo de su fiel afición que llena cada 15 días Elland Road, la cancha "más intimidante" en la que le ha tocado jugar a Sir Alex Ferguson como él mismo reconoció, y Fergie entiende un poco del tema.

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