Finales de copa que cambiaron la historia
Barcelona y Real Madrid se enfrentan en una final de la Copa del Rey que puede cambiar la historia. Recordamos algunas que sí lo hicieron.
La final de la Copa del Rey es la fiesta del fútbol español, un partido diferente en el que la atmósfera y el ambiente cobra protagonismo. El resultado de la final puede cambiar tendencias cuando todavía restan otros torneos por resolverse, y en ocasiones ha sido clave en el desarrollo de otros acontecimientos. Repasamos las finales de copa que cambiaron la historia.
Desde que el trofeo modificó su denominación en la temporada 1976-77, han sido muchas las finales que se resolvieron bajo el condicionante sorpresa. Varios equipos llegaron con el cartel de víctimas al partido y un triunfo cambió su historia posterior. Uno de esos casos ocurrió en la final perteneciente a 1989-90, un partido que tuvo lugar en el estadio de Mestalla (entonces Luis Casanova) y que enfrentó precisamente a Barcelona y Real Madrid.
Cuenta la leyenda que en aquel partido el vicepresidente del Barça Joan Gaspart (que sería más tarde presidente), abandonó el estadio minutos después de que Guillermo Amor marcara el primer gol del encuentro. El directivo tenía esta costumbre en los momentos de máxima tensión, eligiendo lugares inhóspitos para aislarse del juego (a veces la montaña de Montserrat en Barcelona o incluso hospitales). Gaspart sabía que lo que se jugaba el Barcelona aquella noche era algo más que un título de copa. El club aspiraba a poner la primera piedra de un cambio de ciclo que había tenido al Real Madrid como gran dominador nacional en los últimos años.
Pero también era el examen para todos aquellos que habían confiado en el proyecto de Johan Cruyff. Una derrota en la final supondría un cisma en las entrañas del club y quien sabe si también provocaría el adiós definitivo de Cruyff. Mientras Gaspart paseaba sin rumbo por las calles adyacentes de Mestalla, escuchó a un aficionado gritando con pasión un gol desde un balcón. Las dudas del vicepresidente fueron claras y así lo contaba años después: “o nos quiere mucho o nos odia demasiado” pensó. El gol era el 2-0 marcado por Julio Salinas en el minuto 90. Ganó el Barça y aquella final cambió la historia del fútbol español.
Rubén Sosa avanza el drama de Sevilla
Distinto fue el final de la temporada 1985-86 para el Barça. Después de clasificarse para la final de la Copa de Europa con aquella noche mágica ante el Goteborg, los azulgrana se las prometían muy felices ante los dos partidos que podían llevarles a la gloria. La primera parada estaba marcada en el Vicente Calderón. Allí los de Terry Venables tenían en frente al Zaragoza y acudían al partido como una preparación para la histórica final de Sevilla ante el Steaua.
Sin embargo el partido se torció desde muy pronto y el Zaragoza terminó levantando la copa gracias a un tanto de falta directa de Rubén Sosa. “No pasa nada, en Sevilla será distinto” afirmaron los Carrasco, Schuster, Víctor o Urruti. Pero no lo fue y aquella final marcó el camino de la derrota a unos jugadores que días más tarde protagonizaron el golpe deportivo más fuerte en la historia del barcelonismo.
También el Real Madrid sufrió un duro traspiés en una final que cambió notablemente la historia posterior. En la temporada 2003-04, uno de los proyectos millonarios de Florentino Pérez marchaba viento en popa, con la posibilidad de ganar el triplete (o el trébol, como era denominado por aquellas fechas por ciertos miembros de la prensa). La primera posibilidad de acariciar un título llegó con la final de copa ante el Zaragoza.
El conjunto aragonés aterrizó vestido con piel de cordero pero dispuesto a protagonizar una hazaña que volviera a situarles en la escena futbolística nacional. El partido no decepcionó y los hombres dirigidos por Víctor Muñoz terminaron ganando 3-2. Aquella derrota sumió en la inseguridad más absoluta a Queiroz y sus estrellas, que más tarde acumularían dos grandes fracasos más: eliminados en Champions por el Mónaco y una humillante racha de malos resultados en la liga que les alejó del título.
Otras finales no tuvieron una continuidad tan violenta, pero sí sirvieron para iniciar ciclos victoriosos por parte de los equipos que las ganaron. Sin ir más lejos, el Atlético 2012-13 comenzó a creerse grande de verdad tras derrotar al Real Madrid en el Bernabeu. También el histórico ciclo de títulos de Pep Guardiola tuvo su arranque con una final de copa, la de 2009 en la que los azulgrana se impusieron sin problemas al Athletic Club de Bilbao. En 1979 el Valencia ganó la copa y más tarde se hizo con la Recopa, idéntico caso al último gran Zaragoza europeo, el que se llevó la Recopa en 1995. Así pues la final de copa se presenta como el partido perfecto para cambiar tendencias y 2013/14 podría sumarse a la lista.

