Hillsborough, la última tragedia

El informe Taylor cambió el fútbol inglés tras la tragedia de Hillsborough. La recordamos en la fecha en la que la FA Cup rinde homenaje a las víctimas.

Hillsborough Hillsborough

"Las pasiones que desata el fútbol lo consumen todo, incluyendo el tacto y el sentido común. Si es posible presenciar un partido de fútbol y disfrutarlo sólo quince días después de que casi un centenar de personas haya muerto en otro partido, quizá sea un poco más fácil entender la cultura y las circunstancias que permiten que se produzcan esas muertes. Aparte del fútbol, no hay nada que realmente importe".

El que escribe estas palabras es Nick Hornby en el capítulo dedicado a la tragedia de Hillsborough de la novela Fever Pitch. Nadie como él ha sabido plasmar de forma tan elocuente un discurso relacionado con el vínculo entre hincha y fútbol en las islas británicas. Descifrando a Hornby, el lector capta los dos extremos de la pasión; siempre con el Liverpool como invitado, protagonista del horror de Sheffield y anfitrión del mayor derroche de alegría "gunner" vivido en 18 años.

Un mes más tarde de sufrir la tragedia en las gradas, el Liverpool perdía el campeonato de liga en su estadio con aquel gol de Michael Thomas en el descuento. Anfield recibía dos noticias, una muy mala; se esfumaba la liga 1988-89, otra muy buena… el fútbol continuaba vivo.

Hillsborough señala el meridiano cero en la evolución del fútbol inglés como espectáculo. El 15 de Abril de 1989, murieron 96 hinchas del Liverpool en un partido de la FA Cup ante el Nottingham Forest. La tragedia se sumaba a las de Heysel y Bradford de 1985, aunque existían diferencias de forma, ya que los hooligans actuaron con altas dosis de violencia en Bruselas, lo cual condujo a la expulsión de los ingleses de las competiciones europeas.

El incendio de Bradford y los incidentes de Sheffield tuvieron más relación con las infraestructuras de los estadios ingleses; espacios pensados para gentes de inicio del siglo XX, que habían traspasado la barrera del tiempo sin ser adaptados a las nuevas necesidades. Campos llenos de aroma, fondos abarrotados, gritos ensordecedores… pero gradas peligrosas que tarde o temprano se llenarían de sangre, como un aviso de cambio, un grito de rescate para el fútbol inglés.

El 5 de Mayo de 1992, Inglaterra es nombrada por la UEFA como sede de la Eurocopa 1996. Siete años separan Hillsborough 89 de Hillsborough 96, donde Sheffield fue sede de dos encuentros de aquel campeonato. Macabra casualidad, pues el mismo día de la designación, acontece en Bastia (Francia) la tragedia de Furiani. El dolor en los campos de fútbol europeos deja de tener acento anglosajón por primera vez en muchos años.

Después de tocar fondo con el desastre de la FA Cup , la metamorfosis del fútbol británico se produjo de forma muy rápida; estructuras arcaicas y comportamientos prehistóricos por parte de algunos aficionados, dieron paso a la nueva realidad. El fútbol volvía a casa porque Inglaterra había cortado de raíz con su problema. El voto de confianza que la UEFA había depositado en los inventores de este deporte no era un error.

En el camino se quedaron muchas vidas, como las de las hermanas Sarah y Victoria Hicks, o la de un niño de diez años, Jon-Paul Gillhooley, primo del futbolista Steven Gerrard.

Desde 1985, los estamentos políticos del Reino Unido se mostraron firmemente preocupados por el comportamiento de sus hinchas; argumentos encabezados con vehemencia por la primera ministra Margaret Thatcher, que apoyó la expulsión de los clubes ingleses de las competiciones europeas.

Se sugirió que los aficionados mostraran una tarjeta de identificación para entrar a los estadios de fútbol, pero la tragedia de Hillsborough vino motivada por un error de previsión de la policía, y se demostró que esta medida no hubiera evitado las muertes. El estadio del Sheffield estaba lleno cuando se abrieron las puertas de acceso. La multitud fue aplastada por la presión de la gente, y las vallas colaboraron en la muerte por asfixia de los aficionados. El partido se detuvo pocos minutos después de haber comenzado… la tragedia era imparable.

Kenny Dalglish y Brian Clough, entrenadores de los dos equipos en liza, fotografiaron en su cabeza la escena del horror. Margaret Thatcher acudió al estadio, convertido ya en cementerio al día siguiente, mientras Liverpool lloraba a sus muertos; pero el fútbol continuó. El 7 de Mayo de 1989 el Liverpool se impone al Forest en el estadio de Old Trafford, en la reanudación de la semifinal. Las vallas del campo se mantuvieron abiertas todo el encuentro.

En un momento tan difícil para el fútbol inglés, el juez Peter Taylor presenta dos informes sobre la tragedia. En el primero, exponía las razones del desastre de Hillsborough, y en el segundo emitía una serie de recomendaciones a los clubes ingleses; fue el famoso "informe Taylor", criticado por gran parte de los aficionados y la mayoría de los equipos del país.

El proyecto, aprobado en Noviembre de 1989, obligaba a los clubes a reformar sus vetustos estadios, eliminar las localidades de pie, restringir la entrada a los violentos, transformar accesos y controlar el consumo de alcohol. La ley fue acogida entre los hinchas como una medida para alejar del fútbol a las clases menos favorecidas. Equipos como el Arsenal emitieron bonos para poder sufragar los gastos de reconversión; los aficionados que los obtuvieran tendrían prioridad en la elección de localidades durante los siguientes 150 años.

Con el lanzamientos de la Premier League en 1992 y la implantación de grandes contratos televisivos, el fútbol inglés comenzó a recuperar la confianza. La Eurocopa 1996 fue el examen final de una época de cambios. La UEFA instauró reformas similares a las presentadas por el Informe Taylor años más tarde, y el fútbol volvió a caminar de la mano de los aficionados, sin traumas, sin complejos, sin gradas de pie en las que perder la visión de medio campo, sin avalanchas, sin muertes…

En toda Europa y principalmente en Liverpool no se olvida la tarde del 15 de Abril de 1989, un día preparado para ser una vez más la fiesta anual del "football" y convertido para siempre, en jornada de luto nacional.

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