Otra guerra en Italia: Prandelli vs Conte

La convocatoria de Chiellini que ha desatado una guerra abierta entre Prandelli y Antonio Conte. 

La selección de Italia llega con un nuevo escándalo a su amistoso contra Italia por la polémica convocatoria de Giorgio Chiellini que ha desatado una guerra abierta entre el seleccionador Cesare Prandelli y el entrenador de la Juventus Antonio Conte.

“El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano“. Esta célebre frase de John Fitzgerald Kennedy alcanza su máxima expresión en la selección de Italia, donde el seleccionador Césare Prandelli y el entrenador de la Juventus de Turín Antonio Conte han sido señalados como los culpables de los éxitos recientes. Un debate que se ha alimentado en Italia y que ha cobrado una fuerza todavía mayor con el pulso que mantiene el seleccionador italiano con la Vecchia Signora por la polémica convocatoria de Giorgio Chiellini para el partido amistoso que se disputará el próximo miércoles contra España. El cara a cara entre los dos frentes más poderosos del país en cuestiones futbolísticos ha abierto un interrogante de solución tan complicada como decidir si quieres más a tu padre o a tu madre. Aunque a uno de los dos le cueste reconocerlo, el éxito de Italia tiene dos padres. La ‘caso Chiellini’ ha acentuado esta doble paternidad.

Prandelli ha citado al defensa de la Juventus pese a que éste no había jugado en las últimas tres semanas a causa de una lesión. El pasado viernes volvió a entrenar, Conte le incluyó en la convocatoria para el encuentro del fin de semana contra el Milan, y Prandelli decidió hacer lo mismo y convocarle también para el amistoso del miércoles contra España. Esta decisión del seleccionador italiano ha provocado un feroz enfado en el bando juventino. ”Encuentro este tipo de comportamiento poco correcto y poco educado. Damos muchos jugadores al equipo nacional y luego ellos hacen esto. No creo que sea justo. Chiellini no ha jugado en las últimas tres semanas, empezó a entrenar el viernes y le llevé a Milán para que pudiera saborear de nuevo el contacto con el campo, pero no pensé en utilizarle“, protestó Conte. ”No me gusta que le hayan llamado y eso me cabrea. Ellos nos piden frecuentemente que cooperemos y nosotros les damos mucho, ya que proporcionamos a muchos jugadores“, agregó el entrenador de la Juventus de Turín.

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Prandelli, por su parte, tampoco ha guardado silencio y ha defendido su postura. “Cuando veo a un jugador en la cancha o en el banquillo, tengo el derecho, repito, DE-RE-CHO de convocarlo. Su médico me dijo que todos sus jugadores estaban en forma y aptos para ser convocados, incluido Chiellini“, explicó en rueda de prensa el seleccionador italiano. Este episodio ha abierto un cisma en Italia, dividiendo el panorama futbolístico entre los adeptos de Prandelli y Conte, quienes se agrupan en función de filias, fobias o colores. En cualquier caso, y observando desde un punto lo más objetivo posible, la precipitada convocatoria de Giorgio Chiellini evidencia la necesidad de la selección italiana de alimentarse de la Juventus de Turín. La Squadra Azzurra necesita a la Vecchia Signora para sentirse completado y sin ella sus ideas carecen de sentido. Italia se basa en la Juventus, tanto como Prandelli se basa en el trabajo de Antonio Conte.

No es nuevo que una selección importe su columna vertebral de alguno de los mejores equipos de su país. Esta simbiosis se ha producido a lo largo de la historia incluso en selecciones legendarias. La Alemania del 74 contaba con hasta siete jugadores del Bayern de Munich que dominaba Europa, con Paul Breitner, Franz Beckenbauer y Gerd Müller entre ellos. Para construir la Naranja Mecánica, Rinus Michels encontró inspiración y jugadores en el Ajax de Ámsterdam. Incluso en la selección española, Del Bosque ha tomado prestada la filosofía del Barcelona a través de sus piezas clave. Tampoco es extraño que la Juventus sea la base de la selección italiana. Se trata de una simbiosis que se ha repetido con frecuencia, sin importar seleccionadores o épocas. La Italia campeona del mundo en España 82 tenía a seis jugadores de la Juventus de Turín sobre el terreno de juego. La que ganó el Mundial en Alemania 2006 también tenía seis bianconeri en el campo.

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En la última convocatoria de Italia para el amistoso contra España son siete los jugadores de la Juventus de Turín citados por Prandelli, y muchos de ellos con la etiqueta de titular. El portero Gianluigi Buffon, los defensas Giorgio Chiellini, Andrea Barzagli y Leonardo Bonucci; los centrocampista Andrea Pirlo y Claudio Marchisio; y el delantero Pablo Osvaldo. Fuera se quedan otros juventinos habituales en la Nazionale como Angelo Ogbonna -que ha perdido el sitio en beneficio del nacionalizado Gabriel Paletta- o Sebastián Giovinco. Siete jugadores de la Juventus que forman la columna vertebral de los planes de Prandelli para el Mundial. No se trata que no se haya producido con anterioridad, pero existe una diferencia respecto a lo sucedido en 1982 y 2006. En este caso, los convocados por Prandelli son jugadores de un perfil más anónimo y no estrellas mundiales. Son hombres de Conte. Hombres que cobran importancia en un bloque y no por sí mismos. Prandelli ha importado ese trabajo de Conte ‘en bloque’ a la selección italiana.

Bonucci y Marchisio serán el paradigma de la importancia de Conte en Italia. La Juventus pensaba traspasar a ambos hasta que Conte lo convirtió en piezas básicas para su bloque. Él los hizo importantes para la Vecchia Signora y, por extensión, también para la selección italiana. “No hay ninguna duda de que el arquitecto del éxito de la Juventus es Antonio Conte -explica Marchisio- puesto que le ha dado al equipo una nueva vida, una nueva identidad“. Y esa identidad de la Juventus es la que se ha trasladado a la selección italiana. “Los jugadores de la Juventus hemos llevado la continuidad y el deseo de ganar a la Nazionale“, agrega Marchisio. Es evidente que el trabajo de Antonio Conte ha servido para facilitar la tarea de Prandelli al frente de Italia. El seleccionador se ha saltado el paso de construir un grupo y generar dinámicas, puesto que ya le venían dadas. Los méritos de Prandelli no se entienden sin los de Antonio Conte. Es un éxito dos padres y ahora éstos están enfrentados. Y cuando esto sucede quienes lo suelen pagar son los hijos…

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