Lo que el fútbol le debe al Sunderland

El destino en el fútbol es incontrolable. Los que ayer fueron grandes, hoy son pequeños. Los que dominaron, ahora son dominados.

El fútbol no recuerda, no espera, es traidor cuando quiere. Un día, el balón te eleva al cielo, al siguiente, te hunde en el infierno. El destino en el fútbol es incontrolable. Los que ayer fueron grandes, hoy son pequeños. Los que dominaron, ahora son dominados. De candidato a todo a sorpresa. El fútbol es así de grande, y esa grandeza es la que lo hace tan maravilloso, tan especial.

Algo así le ha pasado al Sunderland, uno de los equipos más clásicos del fútbol británico. Desde la creación del deporte rey, cuando los equipos se profesionalizaron, el Sunderland A.F.C. se convirtió en uno de los más grandes. Durante el final del siglo XIX y los primeros años del XX, la palabra fútbol llevaba al lado el nombre del equipo más grande del condado de Tyne and Wear, el Sunderland. Tan importante fue el equipo, que antes de la Segunda Guerra Mundial, los Black Cats habían conseguido 6 títulos de liga, y habían quedado subcampeones 5 veces. La F.A. Cup la habían levantado una vez, igual que la Charity Shield. Durante los primeros 40 años del siglo XX el equipo que jugaba sus partidos como local en el mítico Roker Park fue temido en toda Inglaterra. La última liga que conquistó el Sunderland fue en el año 1936, curiosamente, al año siguiente, el campeón fue el equipo con el que hoy se juegan volver a tocar el cielo, el Manchester City. Dirigidos por Wilf Wild, los skyblue se llevaron la liga del 37 y la Charity Shield. A pesar de este título, los de Manchester no eran en esa época el súper-equipo que son hoy, ese año, el 1937, saltó la sorpresa y uno de los humildes se llevó el campeonato pasando por delante de equipos como el Arsenal, el Charlton, el Derby o el propio Sunderland.

La Segunda Guerra Mundial llegó, el fútbol paró y el Sunderland se estancó. Los años posteriores al conflicto bélico fueron años de mucho gasto económico en Roker Park. Se invirtió mucho dinero en fichajes y un tercer puesto en la liga de 1950 fue el mejor premio. El gasto descontrolado tuvo su castigo durante los últimos años de la década de los 50. El club fue multado y relegado de la First División por primera vez en su historia. A partir de este momento, la suerte de los aficionados de Roker Park cambió. El Sunderland ha vagado desde este momento por las diferentes categorías del fútbol inglés, llegando a estar un año en la League One. Se ha convertido en un equipo ascensor con algunos grandes momentos, porque todos los que algún día han sido grandes, lo vuelven a ser, aunque sea por un instante, porque el fútbol es así. Porque a veces, lo que te ha quitado, te lo devuelve.

El camino al viejo Wembley

1973 fue el año del Sunderland. El equipo del noroeste de Inglaterra vagaba por la Second Division, buscaba un proyecto, un futbolista, un entrenador, algo a lo que agarrarse para volver a subir. Desde que Brian Clough había abandonado el club, el Sunderland no había tenido esperanzas de volver a meterse entre los grandes. Con Clough en la punta de ataque, el equipo había vuelto a la primera división, pero de eso, hacía casi 10 años. Dos meses después de iniciarse la temporada 72-73, el club hacía oficial la contratación de un nuevo entrenador. El elegido era el ex entrenador del Blackpool, Bob Stokoe, mítico ex futbolista del Newcastle de la década de los 50. El primer partido con el nuevo míster en el banquillo acabó con una derrota en Burnley por 1-0, nada hacía presagiar lo que vendría después.

La F.A. Cup, la competición más antigua del mundo. Uno de los trofeos más venerados de Inglaterra, la pequeña copa de latón es protagonista de los sueños de miles y miles de futbolistas británicos que duermen pensando que algún día podrán disputar la competición que más oportunidades da, como le pasó al Sunderland en 1973. Las cosas en la liga no marchaban muy bien para los de Stokoe. El objetivo era subir, pero los resultados no llegaban, y la F.A. Cup se convirtió en el escenario idóneo para que aquella plantilla entrara en la historia. Como todos los equipos de la segunda categoría del fútbol británico, el Sunderland entró a participar en la Third Round. El rival, el Notts Country, que ese año era uno de los líderes de la Third Division. El partido en Meadow Lane se complicó y acabó 1-1, forzando el replay en Roker Park. En casa el Sunderland mostró su superioridad con un claro 2-0. El siguiente rival iba a ser dos categorías inferior, el Reading. The Royals, arrancaron un 1-1 de Roker Park y el Sunderland tendría que viajar tres días después a Reading para jugar en un Elm Park lleno hasta la bandera. Las dos categorías de diferencia se notaron, y a pesar de que los de Stokoe sufrieron al principio, el 1-3 final fue claro.

La Quinta Ronda de la F.A. Cup ya es algo grande para un equipo de segunda. Era el momento de hacer historia. Era el momento de creérselo. Por fin el rival iba a ser un equipo de primera. Curiosamente, el mismo equipo con el que el Sunderland se disputará la Capital One Cup, el Manchester City. Dirigidos por Tony Book, los skyblue estaban en la mitad de la tabla, sin opciones de alcanzar Europa, por lo que la F.A. Cup era la solución a la temporada. Los de Manchester esperaban cerrar la eliminatoria en Maine Road, donde se disputaría el encuentro. El Sunderland dio la campanada y empató a dos forzando el replay en Roker Park gracias a un precioso gol de Billy Hughes. Con el público a favor, los de Stokoe se lo creyeron aún más y pasaron por encima del City con un 3-1.

En cuartos el rival iba a ser un equipo conocido. Ya se habían enfrentado en liga. Era el Luton Town de Harry Haslam. Los de Haslam poco pudieron hacer ante un Sunderland que fue llevado en volandas durante los noventa minutos que se disputaron en Roker Park. 2-0 y la semifinal era una realidad. El Arsenal dirigido por el mítico Bertie Mee era el rival. Charlie George, George Graham, Ray Kennedy, David Price, John Radford, Pat Rice,… eran algunos de los nombres del equipo que acabaría como segundo clasificado de la First Division. El estadio del Sheffield Wednesday, Hillsborough, acogió la semifinal. Como solía ser normal durante esos años, las dos aficiones se presentaron en masa para seguir de cerca el partido. Vic Halom, que ya había marcado ante el Manchester City en el replay, adelantó a los de Stokoe, pero pronto, el mejor de los gunners, Charlie George se encargó de dar esperanzas a los londinenses. En la segunda parte, el fútbol volvió a sonreír al Sunderland. Apareció en escena una de las estrellas de aquel equipo, Billy Hughes. Con tres goles era el máximo anotador del equipo en la copa, le había hecho dos al City, uno en Maine Road y otro en Roker Park. En Hillsborough no faltó a la cita con el gol y marcó el 2-1, que convertía al Sunderland en finalista de la F.A. Cup de 1973.

La final

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Si alguien quiere saber lo que es la épica, solo debe ver la final de la F.A. Cup de 1973. Wembley, 100.000 espectadores. Enfrente, el poderoso Leeds United de Don Revie, acostumbrado a citas como esta. Al otro lado, un equipo de la Second Division que se acababa de cargar al Arsenal. Solo leyendo los nombres del once inicial, los de Elland Road imponían respeto. David Harvey, Paul Reaney, Trevor Cherry, Billy Bremner, Paul Madeley, Norman Hunter, Peter Lorimer, Allan Clarke, Mick Jones, Johnny Giles y Eddie Gray. 10 de los 11 eran internacionales. Algunos como Bremner, Hunter, Lorimer o Giles eran estrellas conocidas en todo el planeta fútbol. Revie había hecho de estos futbolistas auténticos campeones que peleaban cada partido, cada pelota, así, hasta convertirse en leyendas.

Bob Stokoe confió en los mismos once futbolistas que habían ganado en Hillsborough: Jimmy Montgomery, Dick Malone, Ron Guthrie, Micky Horswill, David Watson, Richie Pitt, Bobby Kerr, Billy Hughes, Vic Halom, Ian Porterfield y Dennis Tueart. Nombres que entraron a la historia del Sunderland por lo que hicieron aquel 5 de mayo de 1973. La primera parte fue clave, el planteamiento de Stokoe, perfecto. El Sunderland anuló al Leeds dándole a probar su propia medicina. Líneas muy juntas, el equipo replegado atrás y un contragolpe demoledor. Los Black Cats tenían estudiado el juego de los de Revie y sorprendieron. David Harvey, el portero de los de Elland Road evitó que la sorpresa fuera aún mayor. A la salida del corner, llegó el gol. El balón fue al segundo palo, y el rechace le cayó a Billy Hughes que se la cedió a Ian Porterfield. El escocés controlaba con la rodilla y a la media vuelta, empalmaba el balón y lo reventaba contra la red de Wembley.

La segunda parte fue diferente. El planteamiento táctico que sorprendió al Leeds en los primeros 45 minutos fue contrarrestado por Don Revie que adelantó a Bremner. El Leeds se fue arriba y la calidad de hombres como Hunter, Lorimer y Giles se hizo notar. Stokoe replegó a su equipo ante la insistencia del Leeds y el héroe del partido pasó a ser el portero del Sunderland, Jimmy Montgomery, el jugador con más partidos en la historia del club del noroeste de Inglaterra. La doble parada al remate de Peter Lorimer es recordada como una de las más grandes de la historia. Montgomery se hizo grande y evitó que el Leeds empatara. Cuando el árbitro Ken Burns pitó el final, la locura se desató en Wembley. El capitán Bobby Kerr levantó la pequeña copa de latón al cielo de Londres y el Sunderland volvió a ser grande.

El premio por ganar la F.A. Cup fue disputar la Recopa de Europa. La liga no acabó bien, el sexto lugar no era lo que se había pensado en septiembre del 72, pero jugar en Europa lo compensó todo. La primera ronda de la Recopa fue contra el Vasas S.C. húngaro. En Hungría, los de Stokoe se pasearon con un claro 0-2. La fiesta se completó con un 1-0 en Roker Park. El Sporting de Lisboa, que se había desecho del Cardiff sería el rival en octavos. Roker Park mantuvo su magia, y los de Stokoe ganaron por 2 goles a 1. Pero en Portugal la cosa fue diferente, la calidad de los lisboetas se impuso, y el 2-0 les permitió pasar a cuartos.

Y 41 años después… la Capital One Cup

Hoy, el Sunderland vuelve a Wembley. La última vez que lo hizo no fue en 1973, sino en mayo de 1992. Dirigidos por Malcolm Crosby, los Black Cats perdieron la final de la F.A. Cup ante el Liverpool de Rush, Thomas y McManaman. 22 años después, el Sunderland vuelve a Wembley. Esta vez, para jugar la final de la Capital One Cup, una competición que pudo ganar en 1985. Ese año, el Norwich ganó en Wembley por 1-0 y se llevó el título.

Sunderland – Manchester City. De las últimas 20 veces que se han enfrentado estos dos equipos, los de Manchester han ganado 12 veces por 6 victorias de los Black Cats. El primer enfrentamiento de estos 20 fue en circunstancias muy diferentes a las de hoy. El escenario era la mitad de la tabla de la Championship, el resultado, 0-1 favorable al Sunderland. En los últimos siete enfrentamientos, los de skyblue han caído 4 veces, incluido el partido que les enfrentó en noviembre en The Stadium of Light.

Los de Gustavo Poyet luchan en la Premier por salir del descenso,. Con 24 puntos, tan solo están a uno de salir del pozo. En la Capital One Cup, el equipo se ha crecido. El primer enfrentamiento fue ante el modesto Milton Keynes Dons, de la League One. En la Third Round, el Peterborough United, al que los de Poyet eliminaron por 2-0. En octavos el camino a Wembley se complico ya que el Southampton de Pochettino es un hueso duro de roer. En cuartos saltó la sorpresa. Esperaba el Chelsea de Mourinho, candidato a todo. A pesar de que Lampard adelantó a los londinenses, un gol en el minuto 88 de Fabio Borini forzaba la prórroga. En los 30 minutos de añadido el Sunderland fue mejor, creó más ocasiones, y, a falta de dos minutos para el final, Ki marcaba con la derecha el 2-1 que le daba el pase a la semifinal.

En la antesala de la final, el Sunderland se aprovechó del mal momento del Manchester United para ganar en The Stadium of Light por 2-1 en la ida. Old Trafford dictaría sentencia. Los de Moyes se adelantaron en la primera parte gracias al remate de Evans y con 1-0 forzaron la prórroga. En el minuto 119 el partido se volvió loco. Bardsley anotó para el Sunderland y un minuto más tarde, Chicharito devolvía la esperanza a los “red devils”. El partido se fue a los penaltis. Los tres primeros se fallaron, Fletcher adelantó a los suyos, pero Marcos Alonso y Ki marcaron sus lanzamientos para meter al Sunderland en la final.

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