Rusia: Zhirkov, el acelerador desgastado

Enamorado de los coches y de la velocidad, su afición ha podido robarle la vida en más de una ocasión al lateral izquierdo por excelencia de Rusia

Todos los países tienen iconos jocosos de singular reputación cuya raíz procede de historias y leyendas, adaptadas a los nuevos tiempos. En Rusia, ese lugar lo ocupa Iván Susanin, un héroe patriótico de principios del siglo XVII que sacrificó su vida expulsando al ejército polaco invasor en favor del recién elegido, primer Zar Romanov, Miguel II. En su día, según cuenta la versión social, prometió al enemigo que le revelaría cómo llegar a la residencia secreta del zar, pero en su lugar, les condujo hacia un bosque oscuro y espeso del que nadie logró escapar. Hoy, los rusos usan con sarcasmo su nombre para identificar y catalogar a los actuales trabajadores de tráfico. Y todo, porque en Moscú y en las autovías más importantes se puede circular sin inconvenientes, algo absolutamente imposible en zonas rurales. Las señales de tráfico brillan por su ausencia y la única forma de no perderse es, en la mayoría de los casos, aliarse con la suerte.

Se dice que Rusia es el país más alocado, indisciplinado y surrealista del planeta en las carreteras. Se conduce por la línea separadora como tercer carril en muchas áreas, se puede aparcar durante horas en bordillos de calles inimaginables, es habitual la marcha en dirección contraria y hasta los peatones deben arriesgarse a cruzar la calle por la alarmante falta de pasos de cebra existentes en sus ciudades. Una intensa y estresante práctica que factura enormes consecuencias en forma de accidentes de tráfico y víctimas. El pasado año, más de 35.000 personas encontraron fin en el asfalto, una cifra que aumenta anualmente y que hasta en dos ocasiones pudo insertar en ella a otro imprudente del volante: Yuri Zhirkov.

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El carrilero de la selección rusa, icono de una de las mejores generaciones de la historia del fútbol ex soviético y estrella internacional por sus éxitos en CSKA, Chelsea (más el fichaje que el rendimiento) o Anzhi, es un enamorado de los coches y de la velocidad. Tanto, que ha bordeado la línea del límite hasta en dos ocasiones con dos graves accidentes de los que, milagrosamente, logró salir con vida. El primero fue en 2005 en su ciudad natal, Tambov (350 kilómetros al sur de Moscú), cuando con su coche, sobrepasando los límites de velocidad y en solitario, se estampó contra un poste cuando intentó evitar otra colisión. Simplemente unos rasguños y algún dolor añadido en los días posteriores al choque, no le iban a hacer cambiar de opinión y a finales de 2008, tuvo otro accidente, esta vez en Kaliningrado, con un vehículo de mayor cilindrada que acabó ofreciendo su máxima seguridad para salvar su vida tras chocar contra un muro.

Dos milagrosos recuerdos que aún hoy experimenta cuando pone el acelerador por su propia pista de velocidad, una banda izquierda que desde hace tiempo lo honró como uno de sus más valiosos carrileros. Nunca ha meditado en exceso sus ambiciones ofensivas, jamás ha dudado de sus cualidades y siempre persiguió premisas vinculadas a la línea de fondo, esa que ya no sólo visita con regularidad a lo largo de un partido, sino la que corre ya en diagonal a la portería. Porque es tanta la profundidad que alcanza el zurdo, que se ha convertido en especialista no en llegar, sino en sobrepasar los límites. Una incuestionable capacidad para asociarse, avanzar, encontrar medios que impulsen su osadía y ser fructífero en cada una de sus intervenciones. Una máxima que siempre caracterizó su propuesta y que en Rusia maximiza abanderado por las alegrías defensivas permitidas por Dick Advocaat (al igual que antes con Guus Hiddink y desde luego, no ahora con Fabio Capello).

Zancada libre, larga y poderosa. Lanzamientos precisos, valiosos y desequilibrantes. Cualidades del que un día fue el lateral izquierdo más ofensivo del planeta, el que ofreció su mejor versión con la camiseta de la selección en aquella mítica Euro 2008. Zhirkov, que posiblemente ya haya perdido el tren de regreso a un club occidental de primerísimo nivel, sigue siendo aquçel espejo donde mirarse y un icono para una generación rusa tan experta como fantasiosa, capacitada para repetir el gran papel de aquella fase final de hace ya cinco años. Tienen talento, ideas claras y estilo propio para seguir siendo una amenaza ‘tapada’ en el próximo Mundial donde el ‘Jaguar’ zurdo intentará seguir aprovechando sus autopistas y confirmarse de nuevo en los planes de una élite que le fue abandonando poco a poco. Esta es su nueva opción. Es su tercera vida, la que nunca encontrará frenos…

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