Tim Sherwood, renovando el Tottenham

Revolución en White Hart tras el adiós de Villas-Boas

Tim Sherwood lidera el periodo de renovación del Tottenham tras la destitución de André Villas-Boas. Soplan vientos de cambio en White Hart y en Fútbol Primera.es los analizamos con nuestro especialista Fernando Ros.

La paciencia no se contempla en el fútbol actual. No hay paciencia en este fútbol de ahora, ni siquiera en las islas británicas, lugar por excelencia donde se respeta hasta el final el puesto del entrenador. La inmediatez ha ganado al romanticismo del fútbol británico y los entrenadores son los mayores damnificados, ya que su trabajo, pende de un hilo en cuanto los resultados no acompañan en un par de semanas.

Esto lo ha vivido en sus carnes el entrenador portugués Villas Boas que fue cesado de su puesto como entrenador del Tottenham Hotspur el pasado día 15 tras perder 0-5 contra el Liverpool en White Hart Lane. Los Spurs, a pesar de haber tenido un buen inicio de campaña siendo el equipo menos goleado, no habían conseguido la estabilidad necesaria para alcanzar los grandes objetivos marcados al principio de la temporada. Una irregularidad constante que se hizo más fuerte con la llegada de los enfrentamientos ante los equipos más fuertes del país. Villas Boas no supo corregir le mayor defecto de los del norte de Londres, un defecto que arrastran en la última década, el sentimiento de inferioridad ante los más grandes. El Tottenham se achica ante Liverpool, Chelsea, Manchester United,… se sienten acomplejados y eso les impide pelear por los títulos. A pesar de la gran inversión realizada en el verano tras la venta millonaria de Gareth Bale, los aficionados de White Hart Lane esperaban mucho más de su equipo en estos primeros meses de competición, y las soluciones no se han hecho esperar. La solución universal cuando hay problemas en un equipo es la destitución del entrenador, y el Tottenham no ha sido la excepción, y Villas Boas fue despedido, firmando así en su carta de presentación otro fracaso en la Premier.

Difícil elección

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Cuando el inquilino de un banquillo se marcha, llega el momento de hacerse las preguntas de porque se ha tenido que ir, que es lo que no funciona o qué dirección hay que tomar. En el Tottenham se lo han preguntado pero el problema es el de siempre, el tiempo, destituir a un entrenador a mitad de temporada siempre es difícil por el proceso de adaptación que tiene que sufrir tanto el entrenador nuevo como los futbolistas, y, como el fútbol es inmediatez eso siempre supone un problema. Una de las preguntas más importantes que se han hecho en el Tottenham es sobre el estilo. Dos alternativas, seguir con el estilo de los últimos años, atrevido, con el balón como gran protagonista; o cambiar radicalmente de estilo y acercarse hacia el fútbol más puramente británico. Dos estilos totalmente contrarios y tan solo una elección. El nombre del entrenador decide el estilo, y es por ello, que la elección del nuevo míster ha sido difícil en los Spurs. Sondeando el mercado de entrenadores se encuentran muchísimas posibilidades de estilo, hay entrenadores con un currículum incontestable y otros con un futuro por conquistar.

Si el Tottenham se hubiera decantado por cambiar radicalmente la cara del equipo y ser un equipo mucho más británico, más duro, aguerrido, con mayor seguridad defensiva pero menos potencial ofensivo; el mercado te da las posibilidades de entrenadores como Felix Magath, Guus Hiddink, Trapattoni o un entrenador que conoce bien el país y que estuvo a punto de llegar al club, Fabio Capello. El italiano era uno de los preferidos de gran parte de la afición por su cartel de entrenador defensivo, ya que el Tottenham está sufriendo atrás los últimos partidos. Viendo la plantilla de los Spurs y leyendo nombres como los de Holtby, Sigurdsson, Eriksen, Chadli, Lennon, Townsend o Lamela, esta vía, este cambio de estilo se antoja más complicado. El Tottenham tiene una platilla confeccionada expresamente para mimar el balón, para degustar la posesión y vivir cerca del área rival y por tanto, un cambio de estilo hacia el fútbol más británico parece complicado.

Con una de las dos opciones cerradas, se vetaban muchos de los mejores nombres del mercado de entrenadores y se empezó a buscar otro perfil de míster, uno al que le guste jugar el balón, que se acople perfectamente al estilo del Tottenham, y si puede ser, que conozca la Premier. De entre todos ellos, el mejor cartel lo tiene el ex seleccionador de Arabia Saudí, Frank Rijkaard, un nombre que inspira respeto y recuerda a buen juego, magia y títulos con el F.C.Barcelona, la opción más cara, pero su poco conocimiento de la Premier y el gran caché le alejaron del Tottenham. La opción que más gustaba en el seno del club del norte de Londres era la del entrenador holandés Frank de Boer, su estilo atractivo y atrevido en el Ajax es muy parecido al de los últimos años de los Spurs, pero sacarlo del campeón de Holanda a mitad de temporada es complicado, y además, al técnico no le gustaba la idea de dejar el club ahora en diciembre no le parecía adecuada. Otra opción más complicada era la de Gianfranco Zola, que acaba de dejar su puesto como entrenador del Watford, pero su gran problema es la falta de experiencia.

Al final, el Tottenham se decantó por la opción que nadie esperaba, poner a Tim Sherwood, el ayudante de Villas Boas como técnico interino, y después, tras una buena “jugada” del nuevo entrenador, dejarlo como técnico a largo plazo. Sherwood, conoce al detalle el club, ha entrenado en las categorías inferiores durante varios años y desde la temporada 2008/09 es el segundo entrenador, con Harry Redknapp y con Villas Boas. Además, el de St. Albans, fue jugador del club durante varias temporadas. Llegó ya con una edad avanzada (29 años), procedente de uno de los mejores equipos del país en aquella época, el Blackburn Rovers. En el año 1995 se había coronado campeón de la Premier con un Rovers de leyenda con Alan Shearer a la cabeza (34 goles en 40 partidos). Sherwood se confirmó como uno de los centrocampistas más dotados técnicamente de la época, un jugador con muchísima calidad, que llegó a White Hart Lane la temporada 98/99 a cambio de 6 millones de libras. El Tottenham de aquellos años fue un equipo modesto que vagó en la zona templada de la tabla durante algunos años. Por aquel equipo pasaron futbolistas como Steffen Iversen, Chris Amstrong, Oyvind Leonhardsen, Les Ferdinand (que llegó con 34 años), Sol Campbell, Darren Anderton, Gus Poyet, David Ginola o Teddy Sheringham, estos tres últimos ya llegaron en el ocaso de sus carreras. Con 33 años se marchó al Portsmouth para acabar su carrera en el Coventry, pero el Tottenham le marcó, y pronto volvió al club, esta vez para ser entrenador.

Carrusel de cambios

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Desde el primer día que cogió el cargo de primer entrenador del equipo, Tim Sherwood, ha querido desmarcarse de la anterior cara ofrecida por el equipo, sobre todo en los partidos ante el Manchester City y el Liverpool, donde el equipo ha ofrecido una imagen lamentable y ha sido goleado. Los errores en defensa con Villas Boas fueron apareciendo en cuanto avanzaba la temporada. Cuando se dio el pistoletazo de salida para la liga, el equipo del portugués fue el más fiable en defensa durante varias jornadas, 1-0 y 0-1 fueron los resultados más repetidos en los dos primeros meses de competición, resultados que auparon al equipo a lo más alto de la tabla. Pero, con el inicio de la UEFA Europa League y la Capital One Cup, los de Villas Boas fueron perdiendo fuerza, sobre todo, ante los equipos más duros, ante los equipos donde más actitud hay que sacar, porque si no es así, ya se ha visto lo que pasa, los grandes, te golean si no sales al 150%. Villas Boas, amante del buen juego, optó este verano por amarrar mucho más al equipo, creando un centro del campo con mayor atención a la contención y al robo que a la creación. En defensa se han visto muchas lagunas durante grandes fases de los partidos, lagunas de concentración pero también tácticas, de lejos se veía que el equipo no estaba bien trabajado tácticamente en defensa. Los extremos pocas veces ayudaban en las marcas a sus laterales, y el mediapunta no tenía la orden de presionar muy arriba la salida de balón de la defensa rival. Con este sistema implantado por Villas Boas en el que prácticamente cuatro futbolistas tenían la única tarea de atacar, y los demás, defender, con intermitentes subidas al ataque, cualquier equipo bien organizado le hacía daño a los Spurs. Estaba claro que esto no podía seguir así, cualquier entrenador que se hubiera hecho cargo del equipo sabía que lo primero que había que hacer era cambiar la manera de hacer las cosas del Tottenham de Villas Boas.

Sherwood ha hecho cambios desde que se ha puesto al mando, el primero, en el sistema de juego. Villas Boas solo tenía ojos para su querido 4-2-3-1, con el portugués, cualquier sistema con más de un delantero centro no se podía jugar, y además, en su 4-2-3-1, la pareja del centro del campo, tenía que estar formada por un futbolista de corte defensivo, muchas veces eran los dos de corte defensivo. La creación de fútbol era tarea expresa del mediapunta, que muchas veces tenía que retrasar varios metros su posición para entrar en contacto con el balón y así poder hacerlo llegar a las posiciones de ataque donde llegaba con el físico justo, aspecto negativo porque es en este momento, en la zona de tres cuartos, cuando los mejores jugadores deben estar frescos y rápidos para atacar.

Con Tim Sherwood, la pareja de centrocampistas rocosos, Sandro-Paulinho, con la alternativa de Capoue, ha caído. El inglés se ha dado cuenta de que el equipo tenía problemas de circulación de balón y que se atascaba cuando el balón llegaba al centro del campo. Con los jugadores que tiene el Tottenham en la plantilla, el nuevo entrenador ha confeccionado un nuevo centro del campo en el que va alternando futbolistas más ofensivos, buscando el jugador ideal para esta posición, un futbolista capaz de hacer llegar el balón con garantías a los delanteros.

Otro aspecto que ha cambiado en el Tottenham de Sherwood es el ataque. Con el portugués, la figura del mediapunta era clave, no se podía jugar sin un “trescuartista”, sin ese número 10. Sherwood se ha cargado esto y ha implantado el clásico 4-4-2. Los Spurs tienen en plantilla algunos de los mejores delanteros de la competición, y con el 4-2-3-1 solo uno de ellos tenía cabida en el once. Ahora, con el sistema cambiado, Soldado tiene un nuevo compañero en ataque, alguien que fija a la defensa, que le abre espacios. Jugar con un solo delantero implica que le van a tener mucho más vigilado, y si tus futbolistas de segunda línea no aportan lo que deberían, la cantidad de oportunidades creadas y de goles marcados disminuye muchísimo. Con dos delanteros, el trabajo para la defensa rival es dos veces mayor.

En su primer partido al frente del equipo, contra el West Ham en los cuartos de final de la Capital One Cup, Defoe y Adebayor compartieron la punta de ataque con Lennon y Townsend acompañando desde la banda, y en el centro del campo, cambios, ya que formaron de inicio Sigurdsson y Dembelé. Lamentablemente, el Tottenham perdió el partido y por tanto, la eliminatoria, pero se vio otra cara diferente del equipo, se vieron los primeros síntomas del cambio. Tan solo cuatro días después llegaba uno de los partidos difíciles, la visita a un campo muy complicado como es el Saint Mary´s Stadium de Southampton. Sherwood apostó por su sistema, por el 4-4-2 y por romper con la pareja de centrocampistas que había instaurado Villas Boas, volvió a revolucionar el equipo en ataque formando con Eriksen y Dembelé en el centro del campo, con Sigurdsson y Lamela en las bandas y arribar sus dos mejores hombres, los dos delanteros centros puros del equipo, Soldado y Adebayor, que anotó dos goles. Al final, 2-3 y tres puntos de oro que viajaban a Londres para dar un respiro al Tottenham antes del Boxing Day. El pasado jueves llegó el tercer partido de Sherwood al frente del equipo, en frente, el West Brom, un equipo que sabe cerrar muy bien sus líneas y crear peligro a la contra. Ante esto, Sherwood, puso un poco más de carne en el asador y cambió a Dembelé por Holtby para acompañar a Eriksen en el centro del campo. El otro cambio que hizo respecto a la alineación del Saint Mary´s fue la entrada de Chadli en banda derecha por Lamela. El Tottenham fue mucho más ofensivo que en los últimos partidos de Villas Boas, tuvo más el balón y creó más ocasiones, aunque Foster y la defensa del West Brom estuvieron muy bien y al final, el 1-1 reinó en el marcador.

Hoy visita White Hart Lane uno de los equipos con mejor dinámica, el Stoke City de Mark Hughes. Tan solo dos posiciones por detrás de los de Sherwood pero a diez puntos. A priori los de Hughes saldrán a buscar la posesión pero con mucho respeto ya que delante tienen a una de las mejores plantillas del país, un gigante dormido.

Adebayor ha vuelto

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Tim Sherwood tenía claro que había que cambiar muchas cosas en este Tottenham, había jugadores que no estaban teniendo protagonismo, futbolistas que no estaban teniendo oportunidades de demostrar su gran valía, el primero de ellos, Adebayor. El de Togo, que ha tenido muchos problemas físicos desde el inicio de la temporada veía que con Villas Boas solo tenía sitio en el once un delantero, que estaba siendo Soldado, y es por ello, que el futbolista fue ofrecido por su agente a muchos clubes como el Besiktas, el Fenerbahce o el Schalke 04. Con Sherwood y su cambio de sistema el delantero africano está siendo importante desde el primer minuto, y demostró lo bueno que es y lo necesario que es para los de Londres en el partido contra el Southampton en el que anotó dos goles. Al togolés le gusta jugar con otro delantero, y con un hombre como Roberto Soldado al lado lo va a tener muy fácil, su entendimiento total no llegará y pueden llegar a formar una buena pareja de delanteros. El español es uno de esos futbolistas que tienen que dar un paso adelante en el equipo. Hasta ahora, el valenciano ha sido intocable para Villas Boas, pero sabe que con Sherwood va a tener que apretar los dientes. El inglés sabe que el ex valencianista es su mejor delantero, el hombre-gol del Tottenham, que ahora no está pasando por su mejor racha. El precio que se pagó por sus servicios hacen obligan a Soldado a dar un paso al frente y convertirse en uno de los líderes del equipo.

Además del español, el Tottenham tiene varios futbolistas que aún no han dado un paso al frente. Ha sido un verano con muchos movimientos y han llegado al club futbolistas muy importantes que necesitan un proceso de adaptación al nuevo club, los nuevos compañeros, el nuevo país y el nuevo tipo de fútbol, porque la Premier no espera a nadie. Erik Lamela, uno de los mejores futbolistas jóvenes de la actualidad, es un claro ejemplo de lo difícil que puede ser adaptarse a la Premier. Los 30 millones de euros que se pagaron por él son una losa para el joven extremo derecho que no ha tenido oportunidades con Villas Boas. Sherwood se ha propuesto “resucitarlo” y el único remedio para conseguirlo es darle minutos, minutos, y más minutos. Lo mismo con Eriksen y Chadli, jugadores que están jugando mucho más que Lamela pero que todavía están en proceso de adaptación y su mejor nivel aún está por llegar.

Tim Sherwood es un hombre que conoce perfectamente el club, desde las categorías inferiores, y es por ello que sabe cuál es la importancia de ir incorporando jugadores jóvenes de la cantera al primer equipo. Sherwood es, ante todo, un hombre de club, y sabe que para un equipo como el Tottenham es imprescindible tener una cantera fuerte, es por ello, que a pesar de que se está jugando mucho en cada partido que disputa, está confiando en los jugadores más jóvenes llegados de las categorías inferiores. Milos Veljkovic, central serbio de 18 años, lleva dos años en la cantera del Tottenham y Sherwood ya le ha convocado para varios partidos del primer equipo. Nabil Bentaleb es el jugador en el que mayor confianza ha depositado el nuevo entrenador. Centrocampista o interior, tiene una zurda prodigiosa y su 1.87 a pesar de los 19 años le hacen ser un chico con mucho futuro por delante. El franco-argelino ha tenido minutos en los dos partidos de Premier League que ha jugado el Tottenham con Sherwood a la cabeza. Y por último, Ryan Fredericks, otro centrocampista, inglés de 21 años, Sherwood le conoce y se lo ha llevado a los tres partidos que ha disputado. Villas Boas le hizo debutar el pasado día 12 ante el Anzhi.

EL DEBATE: ¿ACIERTA EL TOTTENHAM DANDO EL PROYECTO A TIM SHERWOOD?

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