Una historia (otra más) de amor

El fútbol es el protagonista

El Ascoli, equipo italiano de la Serie C1 (equivalente a nuestra 2ªB), fue declarado esta semana por las autoridades italianas como una sociedad en bancarrota, llevando esta situación a una más que segura desaparición del club. Sus aficionados se resisten a que el club deje de existir por lo que han tenido un grandísimo gesto de amor hacia su equipo.

En una sociedad como la actual en la que los que dirigen sociedades, empresas, e incluso gobiernos miran por la reputación de su gestión sin importarles el legado, sobre todo económico, que dejarán a sus sucesores, el fútbol, debido a su condición de negocio no podía dejar de escapar de estas circunstancias. El caso del Ascoli Calcio, no es un caso aislado. No es la primera vez que un club de fútbol es declarado en bancarrota ni tampoco será la última.

Que el Ascoli sea declarado en bancarrota podría ser una noticia más para los diarios deportivos, incluso dudo que esta noticia llegase a España aunque el Ascoli ha estado durante 16 temporadas a lo largo de su historia en la Serie A. La noticia habría pasado desapercibida de tratarse de un club con menor dimensión social a la de este club de la región de Marche.

El club picchio (así llaman al club bianconero, significa pájaro carpintero) al llegar a ser el primer equipo de la región que llegase a Serie A consiguió en su época dorada hacerse con muchos aficionados que llenaban el campo, un estadio que lleno supone más de la mitad de la población total de la ciudad del equipo. Una afición que ha hecho que esta noticia que se produjo el día 16 no sea una desagradable noticia más y que le dé un respiro a la maltrecha salud económica del fútbol italiano. Una afición que la pasada campaña, cuando las cosas no iban no mucho mejor que ahora, sacó sus dientes y manifestó su descontento de una forma muy peculiar, clavando 11 cruces en el campo de entrenamiento del equipo como forma de amenaza. Una amenaza que no sirvió de mucho pues el equipo acabo descendiendo como se veía venir.

Cuando se hizo público el secreto a voces de la inviabilidad económica del club, comenzó en Ascoli Piceno a organizarse una movilización. Los tifosi no podían dejar morir a su club y menos en mitad de una temporada difícil como es esta, su primera temporada en Serie C1 después de 6 temporadas consecutivas en Serie B. Por esto mismo se organizaron para recoger fondos y en la medida de lo posible evitar o retrasar una posible desaparición de la entidad.

Este fin de semana debían de jugar contra la Salernitana en partido de liga y parecía que no iba a poder ser posible, pero los aficionados en apenas 5 días han conseguido recolectar 7.000 euros para que el partido se juegue. No han conseguido arreglar los problemas económicos del club por completo, pero esto no deja de ser una muestra más de la identificación de los aficionados con los equipos de fútbol, el equipo de fútbol de su ciudad. Un equipo que a pesar de su delicada situación deportiva y económica no deja de perder adeptos y que no dejarán que el club muera por una pésima gestión económica que llegó a raíz de la marcha de Roberto Benigni de la presidencia del club.

Costantino Nicoletti es el actual presidente del club y a la salida de los juzgados hoy ha tenido que responder a las mil y un preguntas de los tifosi que lo esperaban allí ansiosos por saber que les deparará el futuro. El Ascoli jugará esta semana, ¿si terminará esta temporada? Eso ya no lo sabemos, como ha sucedido en España, en Ascoli esperan una inversión de algún empresario que les pueda salvar de la quema. Una quema que como sociedades anónimas que son, se está llevando por delante a muchos clubes de fútbol. Fútbol que al fin y al cabo, nos guste o no, es negocio.

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