Los fracasos del Valencia en Copa del Rey

Los ché intentarán evitar alargar la lista negra

Bronco y copero. Es una de las grandes definiciones del equipo ché. Bronco por lo competitivo, por lo aguerrido, incómodo, pegajoso, desagradable, difícil. Ese que nunca te querías cruzar. Y copero porque es el quinto equipo español con más Copas del Rey en sus vitrinas. 16 finales y 7 títulos dan fe del idilio valencianista con la competición. Victorias inolvidables que siempre quedarán en la memoria colectiva de la afición.

Pero hoy os vengo a recordar la parte amarga, esos retales de historia que el recuerdo trata de olvidar, pero que al fin y al cabo forman parte de la historia del club. Hoy os cuento las derrotas del Valencia CF en la primera ronda de la Copa de su Majestad el Rey. Allá va:

Siempre hay una primera vez

Año 1956. Carlos Iturraspe terminaba su segunda temporada al frente del conjunto ché y dejaba al equipo en sexta posición con Wilkes como máximo goleador en su último año en tierras valencianas antes de volver a su tierra natal. Por aquél entonces, la primera eliminatoria de la Copa del Generalísimo se disputaba antes incluso de empezar la campaña doméstica, y el Valencia se presentaba en el Estadio de la Victoria del Real Jaén con “Pasieguito”, Sendra, Sócrates, Buqué, Mañó y un recién recuperado Puchades como pilares principales para pasar a la siguiente ronda.

1-0 a favor de los locales. Una delantera inoperativa fue incapaz de meter gol a un rival que puso más juego y más ganas en el verde. Las crónicas de antaño rezan la primera parte memorable de los jienenses y la pasividad de un Valencia que no hizo amago de reacción en ningún momento. Se echaba de menos el olfato goleador de Wilkes. Faltaba el partido de vuelta.

Iturraspe optó por cambiar el ataque de su once inicial y volvió a equivocarse. Un gol de los andaluces en el primer tiempo despertó los murmullos atemporales de un Mestalla que vio como su equipo solo fue capaz de empatar el partido por medio de Buqué y caer eliminado por primera vez en su historia en la primera ronda de la Copa. Una eliminación que además supuso la destitución del técnico y la entrada al club de Lluís Miró.

30 años después

Di Stefano no pudo evitar el descenso en las doce jornadas que restaban de Liga y el Valencia daba con sus huesos en la Segunda División. Tocaba levantarse cuanto antes y volver a la máxima categoría nacional, y quizá la copa era un estorbo. Con el argentino en la banqueta y jugadores como Voro, Giner, Bossio, Fernando Gómez o Quique Sánchez Flores, un Valencia de segunda se enfrentaba en el Madrigal y a partido único frente al Villareal en primera ronda de la Copa.

Con goles de Montes y Monllor se llegaba a los 90 minutos reglamentarios y la agónica prórroga decidiría quién seguía adelante en la competición del KO. Alcañiz volvió a adelantar a los blanquinegros y Honorio desataba el delirio en el 119’ con el empate de un submarino amarillo que navegaba aguas tan profundas como las de 3ª División. Tocaban penaltis.

Fernando falló el suyo y Quique Flores mandó el balón al larguero. El Valencia caía eliminado por segunda vez en primera ronda de Copa. Al final de esa misma temporada, ambos equipos subieron de categoría.

Sorpresa en Mestalla

El doble partido volvía a la competición y el Valencia de Victor Espárrago no era capaz de pasar del empate a cero en el Sardinero ante un Racing de 2ª División entregado a la causa copera de la mano de Ufarte. La vuelta en Mestalla se presentaba como un mero trámite, y el gol del Lucho Flores en los primeros diez minutos de juego daba tranquilidad a la parroquia ché. El Racing no tenía nada que perder y en el 45’ encontraba su recompensa en las botas de Julián.

La segunda parte no fue distinta, al Valencia de Fernando le costaba demasiado circular el balón correctamente y los errores le pasaban factura. Aun así, el propio Fernando lograba el segundo tanto de la noche. Pedraza se tomaba la venganza por su cuenta y anotaba dos goles en menos de diez minutos que dejaban al conjunto de Mestalla herido de muerte. Lo intentó, se volcó sobre el área visitante, pero el marcador no se movió del 2-3. Con apenas un cuarto de entrada, y una pitada monumental, la afición despidió a su equipo del terreno de juego.

Defensa de cristal

La 93/94 fue una de esas temporadas surrealistas. Tanto que por el banquillo del Valencia pasaron hasta cuatro entrenadores (Hiddink -al principio y a final de temporada-, Paco Real, José Manuel Rielo y Héctor Núñez.) De la mano del uruguayo Núñez, el equipo formado por Camarasa, Giner, Fernando, Penev y Mijatovic caía derrotado por 3-1 en el Heliodoro Rodríguez López frente al Tenerife de Valdano. Un doblete de Chano y el tanto de falta de Latorre con el tiempo cumplido eclipsaban el solitario gol de Pedja Mijatovic al filo del descanso.

La vuelta en Mestalla era crucial para un equipo que deambulaba por la media tabla. Gálvez y Penev ponían el 2-0 en el marcador al finalizar el primer tiempo y metían miedo a los insulares, que empezaban a merodear con cierto peligro la meta defendida por González. Chano despertaba el murmullo del Luis Casanova con su tercer gol en la eliminatoria y Serer ponía el tercero para los valencianos en forma de sentencia. La defensa de cristal volvía a romperse a tan solo un minuto de finalizar el partido y Chano, el héroe del Tenerife, anotaba el cuarto gol en su cuenta particular y mandaba al Valencia fuera de la Copa, otra vez.

Una derrota útil

Esta vez Valdano era el que comandaba al Valencia presidido por Paco Roig y sus promesas millonarias. Zubizarreta, Camarasa, Cáceres, Engonga, Claudio López, Leandro Machado o Karpin formaban el once que superó sin brillo por 0-2 el partido de vuelta frente a Las Palmas. El partido de vuelta se presentaba como un trámite que superar para coger oxigeno después de los malos resultados cosechados en Liga.

Nada más lejos de la realidad. Paquito y Orlando incendiaron Mestalla con dos goles que empataban la eliminatoria y la llevaban directamente a los penaltis. Un Valencia que no jugaba a nada caía derrotado desde el punto de penalti después de que Cáceres mandara al cielo de Mestalla el balón. Pañolada tremenda dirigida a un Paco Roig que tuvo que abandonar el palco de autoridades con los gritos de la afición en su nuca pidiéndole que se fuera. Además, Valdano califico el ridículo como “derrota útil”.

Resaca copera y triple ridículo

El equipo de Hector Cúper defendía el título levantado por Mendieta y Claudio López. Con la Champions en el punto de mira y un equipo más sólido que nunca, el conjunto blanquinegro se presentaba como firme candidato a volver a levantar la Copa de su Majestad el Rey. Fue un baño de agua helada. El Sadar fue testigo de cómo el Osasuna cuajaba una segunda parte perfecta anotando tres goles que dejaban a los flamantes campeones pendientes de un milagro en el partido de vuelta. Y a punto estuvo de conseguirlo. Mendieta y Farinós metieron miedo a unos pamplonicas que salieron a encerrarse en Mestalla y que finalmente se llevaron la eliminatoria. Esa misma temporada, el Valencia llegaba a su primera final de Champions League frente al Real Madrid y el Osasuna subía a Primera División de la mano de Lotina.

El año 2000 traía nuevo milenio y de vuelta la eliminatoria a partido único. Y al Valencia le sentó fatal. La temporada 00/01 cayó frente al Guadix –equipo de Segunda B- en segunda ronda después de empatar 4-4 en un partido frenético y perder en los penaltis.

La siguiente temporada volvió a ser eliminado en primera ronda, pero esta vez fuera de los terrenos de juego. Djukic, Serban, Ayala y Aimar acabaron el encuentro y rompían la reglamentación vigente que estipulaba que no podían alinearse más de cuatro extracomunitarios en el césped. Pese a la victoria por 0-1 en el estadio del Novelda, quedaba descalificado de la competición.

Por último, y por tercera vez consecutiva, el conjunto del Turia quedaba fuera de la Copa a manos de un Segunda B. Y otra vez en los penaltis. El equipo de Benitez llegó a ir ganando por 1-3 en la prórroga y se dejó empatar por el Alicante en el último de los ridículos del Valencia en la Copa.

Esta tarde, el Gimnàstic de Tarragona se presenta como el rival a batir para pasar a la siguiente fase. Mucho que perder y poco que ganar. Totalmente al contrario que sus rivales. Esa es la magia de la Copa del Rey, que sigue persistiendo pese a los constantes cambios en el reglamento, pero eso es otra historia. Empieza la competición, empieza un sueño.

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