Sandro Puppo, el único entrenador italiano del Barcelona
Dirigió al equipo durante una temporada, 1954-55
El Barcelona recibe al Milan en la cuarta jornada de la liga de Campeones, una visita que aprovechamos para recordar la figura de Sandro Puppo, el único entrenador italiano que ha dirigido a los azulgrana en toda la historia.
En junio de 1954, Alemania Federal se impuso 7-2 a Turquía en el partido que debía definir la selección que avanzaría a los cuartos de final del campeonato del mundo. En aquel encuentro volvieron los jugadores habituales, y otros como Helmut Rahn fueron castigados por la humillación sufrida ante Hungría unos días antes. Los turcos no plantearon batalla en el desempate y abandonaron el mundial después de que los alemanes firmaran una auténtica demostración de fortaleza. Más tarde llegarían las victorias ante Yugoslavia y Austria, y por supuesto la final de Berna, donde Alemania pudo tomarse venganza de Hungría. El milagro de Berna pasó a la historia como la gran batalla de la Copa del Mundo en los años cincuenta, así como uno de los capítulos más oscuros debido al supuesto dopaje de los alemanes.
Turquía se había marchado del campeonato siendo una de las víctimas de Alemania, pero el conjunto otomano ya había obtenido el suficiente premio pudiendo jugar al lado de las mejores selecciones del mundo bajo la dirección de Sandro Puppo. Nacido en Piacenza en 1918, fue jugador internacional, llegando a ser reserva de la selección italiana que ganó el oro olímpico en 1936 en Berlín. Tras colgar las botas Puppo inició su carrera como técnico, pero sería en la lejana Turquía donde su vida cambiaría.
En aquella época, las estructuras del fútbol turco eran muy arcaicas, e incluso no se había adoptado todavía el respeto suficiente por la figura del entrenador. Tal era el punto que la federación hizo un llamamiento a los jóvenes técnicos extranjeros que quisieran llegar al país. El joven Sandro Puppo se alistó y ayudó a modernizar el sistema, cosechando grandes éxitos. Ganó la liga con el Besiktas y fue nombrado seleccionador en 1952. Lo que pocos sospechaban era que aquel equipo iba a protagonizar una sorpresa mayúscula en la Fase de Clasificación para el mundial de 1954. Un poco de orden, circunstancias extrañas en el rival y la mano de un Bambino convertido en diablo para el fútbol español, iban a provocar que Turquía viajara a Suiza en lugar de la selección española.
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Aquella Turquía que forzó el partido de desempate hizo historia clasificándose por primera vez para un Campeonato del Mundo. La hazaña sorprendió de tal manera al fútbol español, que muchos directivos tomaron nota de aquel técnico transalpino que había conseguido el milagro. Cuando el equipo turco llegó a Roma para disputar el desempate, muchos de sus compatriotas ni tan siquiera recordaban el nombre de Sandro Puppo, pero en poco tiempo iba a dirigir a uno de los mejores clubes del mundo: el Barcelona.
La salida de Ferdinand Daučík del banquillo azulgrana, provocó la vacante en el puesto. En ese momento todas las miradas se centraron en Puppo, que se encontraba en Suiza disputando el mundial. Tras la derrota ante Alemania se precipitaron los acontecimientos y la Federación turca permitió que se marchara al fútbol español. A finales del mes de agosto comenzó a dirigir al equipo, y su debut en Les Corts se produjo ante el Sttugart en el partido amistoso que homenajeaba al empleado Manuel Torres y que servía para inaugurar la flamante nueva iluminación del estadio.
En aquel Barça comenzaba a destacar Suárez, aunque varios fichajes acapararon la atención de los aficionados. Los más famosos fueron los de los uruguayos Villaverde y Dagoberto Moll. El segundo de ellos no triunfaría, pero el primero se convirtió en uno de los mejores jugadores de la época, defendiendo la camiseta del Barça en más de 300 encuentros. Llegaba del Millonarios colombiano, equipo donde había coincidido con Di Stéfano. Allí llegó a ser incluso más admirado que la Saeta Rubia, pero sería en Barcelona donde viviría sus mejores años.
Puppo tenía 36 años cuando llegó al Barça, y muy pronto se revelaría que nos encontrábamos ante un técnico revolucionario y valiente, con muchas ganas de cambiar aspectos de la preparación. Nada más llegar pidió informes de todos los jugadores, e instauró los reconocimiento psicotécnicos en el fútbol español. Nadie había analizado hasta entonces las reacciones mentales de los jugadores, y no es de extrañar que en la España de la época aquellas iniciativas causaran un gran revuelo.
El equipo comenzó con dudas en su juego, aunque los resultados acompañaron. No fue así en la decisiva visita a Chamartín donde el equipo se jugaba gran parte de sus aspiraciones. El Barça fue dominador del encuentro pero no resolvió en ataque. El 3-0 final dejó el liderato en bandeja para el Real Madrid; los blancos, el Athletic y el Barça, luchaban por el primer puesto de la liga.
El Barça terminaría la liga 1954-55 en segunda posición, lejos de un Real Madrid que logró virtualmente el campeonato con varias jornadas de antelación. En la copa del generalísimo el equipo se despidió muy pronto al ser batido por el Athletic de Bilbao. Todavía se jugaron varios amistosos antes del final de la temporada, incluido uno ante el Vasco da Gama de Gama en el que Di Stéfano fue alineado con el Barça. Sandro Puppo se despidió de la afición del Barcelona tras un amistoso ante el Niza. El club decidió prescindir de sus servicios pero el técnico dejó un buen recuerdo por sus formas y educación durante el tiempo que estuvo.
Su breve paso por la entidad provocó que Sandro Puppo cayera en el olvido durante las siguientes décadas. La noticia de su muerte pasó desapercibida para la prensa barcelonesa, que justamente esos días recibió la noticia deportiva más importante de la historia de la ciudad; un día después de la muerte de Puppo, la capital que le abrió las puertas tres décadas antes, era elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1992. Sandro Puppo sigue siendo a día de hoy el único italiano que ha dirigido al Fútbol Club Barcelona.

