Valencia: ¿Te subes al gigante?

Analizamos la gestión del vestuario del Valencia que realiza Djukic

Miroslav Djukic está dando confianza a los suplentes en el Valencia para tener a todo el grupo enchufado. Después de los rumores de que le hacían la cama ha recuperado la confianza del vestuario.

Si había algo que me fascinaba del Barça de Guardiola –aparte de su filosofía de juego- eran las ganas con las que salían los suplentes a comerse los últimos minutos. Era digno de admirar como los “no habituales” salían al terreno de juego con un 4-0 a favor y se iban directos a la portería contraria a buscar el quinto, sin descanso, sin concesiones. Metían la pierna en cada balón dividido, se pegaban carreras monumentales por la banda del Camp Nou y parecía que en vez de ganar holgadamente estuvieran intentando remontar la mismísima final de la Champions League. Aun así, cualquier hincha culé o aficionado del fútbol en general sabía decirte de carrerilla los once titulares de aquél equipo campeón. Pero, si aquellos suplentes tenían claro que no iban a formar en la alineación titular de Guardiola ¿qué les motivaba tanto?

Vamos ahora con el Valencia de Djukic. Hacía ya varios años -desde la llegada de Emery a Mestalla- que el aficionado de a pie era incapaz de aprenderse de memoria el once inicial de su equipo, básicamente porque nunca había una alineación fija. Las famosas rotaciones o los cambios de modo de juego siempre variaban de un partido a otro, y con ellos además, variaba el sistema, dotando al conjunto ché de una falta de identidad más que preocupante, y que finalmente acabó cortando la cabeza del técnico vasco, aunque gran parte de la prensa no logre entenderlo y siga alabando al de Hondarribia por acabar tercero, pero ese es otro tema. La cuestión es que con la llegada de Djuka a Mestalla, el pequeñajo que va al campo a ver por primera vez a su equipo sabe decirte “al dedillo” los once jugadores que van a formar el equipo titular, al menos desde el resurgir del gigante del serbio frente al Sevilla. Hay al menos nueve jugadores que siempre son fijos en el esquema inicial, los hombres de confianza del técnico, pero, ¿cómo encajan esto los jugadores suplentes?

De momento vamos a viajar hasta Krasnodar. El equipo del Turia afrontaba su segundo partido de Europa League con la necesidad de conseguir una victoria en medio de la estepa rusa. Con Joao Pereira y Postiga lesionados, Jonas tocado y sin viajar y Banega pidiendo descanso a gritos, el entorno más cercano al serbio quedaba claramente reducido. Tocaba tirar de banquillo. Me imagino a Miroslav ojeando la banqueta, mirando de reojo a Paco Alcácer, Piatti, Feghouli, Parejo o Barragán y no me quiero imaginar lo que se le pasaba por la cabeza al ver a la eterna promesa de la cantera valencianista que no terminaba de explotar, a un bajito argentino que vino pidiendo tener fe en el equipo y por el que acabamos el verano rezando porque se marchara, a un argelino que seguía de vacaciones en aquella Copa África de la que fueron eliminados a las primeras de cambio, a un hombre al que le ha costado dos años cambiar la horchata de sus venas por un poquito de sangre, y al campeón español de Candy Crush como sustituto del gran y todopoderoso Joao. Pero había que jugársela con ellos, no había otra.

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O quizá, quiso jugársela con ellos. Quizá el serbio tiene claro que necesita tener a toda su plantilla comprometida con el nuevo proyecto, quizá quería mandar un mensaje de apoyo a todos esos “defenestrados” que nunca terminaban de ser fijos en la convocatoria, quizá el entrenador miró a la cara a ese banquillo y les transmitió esas palabras de confianza que todos necesitamos alguna vez, porque quizá desea que cada vez que salgan al campo se coman el césped, cómo aquellos suplentes de Guardiola.

Una de las frases más recurrentes de Djukic es la de: “No soy yo el que pone a los jugadores, son ellos los que se ganan el puesto”. Como una especie de maestrillo intenta aleccionar a sus alumnos para que estudien al día y que estén preparados para el examen, o para el partido que les toque jugar. Lo cierto es que supo motivar, de una forma u otra, a esos menos habituales para que ganaran 0-2 el partido europeo, con Parejo comandando el juego durante noventa minutos, con Feghouli volviendo a regatear y con Barragán defendiendo. Aunque igual de cierto es que cometió un gran error al contar con Piatti como titular después de meses sin ir a una sola convocatoria, dejando fuera del once a un Paco Alcácer -que renunció a sus vacaciones por hacer la pretemporada completa- que se volvía loco por el ser el punta titular de este equipo. Quizá hasta esos límites llegó la fe de Djukic en recuperar jugadores para la causa.

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La cuestión es que en San Mamés colocó al canterano valencianista en punta junto con sus hombres de confianza, y mira que lo tenía fácil para no hacerlo, bastaba con colocar a Pabón o Jonas en la delantera y a Canales o Guardado en la mediapunta o el extremo respectivamente. Colocó a Barragán en el lateral derecho, y mira que podía haber colocado a R.Costa en esa posición que conoce de sobra y haber metido a Mathieu y V.Ruiz como centrales. Y por último, puso a Feghouli de extremo derecho, y mira si tenía sencillo colocar a Fede Cartabia, una de las grandes revelaciones y de los preferidos por la afición. ¿Y cuál es la conclusión de esta parrafada? La conclusión es que ese Valencia CF que salió al nuevo San Mamés con una mezcla de titulares y suplentes cuajó el mejor partido de la temporada hasta el momento, pese al empate.

Yo sí creo que Djukic quiso alinear a los suplentes para jugar en Krasnodar, porque luego les dio la confianza para mantenerles en el once inicial. Si los jugadores saben que su esfuerzo tendrá recompensa, saldrán al campo a morder el césped. Si los jugadores tienen amueblado y acondicionado el banquillo, saldrán a dejar pasar el tiempo. Lo que al final importa son los hechos, y los hechos son que Feghouli fue de los mejores del partido, que Barragán tuvo su mejor actuación y que Valencia entera vio los demarques de Alcácer. Creo que hasta la afición tiene fe de volver a ver a Piatti marcar un gol con la camiseta del Valencia CF, no te digo más. Si de verdad queremos ser un gigante, no podemos formarlo con once jugadores, debemos formarlo con la plantilla entera, porque aquellos suplentes de Guardiola salían al terreno de juego motivadísimos por conseguir un puesto en el mejor equipo del mundo, y esa misma actitud es la que Djukic quiere implantar en los suyos, porque ¿quién rechazaría formar parte de un gigante?

EL DEBATE: ¿DJUKIC ESTÁ SABIENDO GESTIONAR EL VESTUARIO DEL VALENCIA?

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