Mónaco: Riviere, el gran compañero de Falcao
Es la gran sorpresa de la Ligue 1
En un equipo repleto de estrellas y en el que se han realizado grandes estrellas como el Mónaco, Emmanuel Riviere se ha consagrado como el jugador revelación de la Ligue 1 a base de goles. Lo analizamos en Fútbol Primera.es.
Es una de las primeras palabras a memorizar. La profesora de gafas retro y sonrisa peliaguda, (la misma que a ti no te gusta y tu amigo ya piensa en colocar en la lista ‘top’ que nadie ajeno al curso comprendería) pone empeño y mucha paciencia en pronunciar adecuadamente. El anglosajón acababa de aparecer en nuestras vidas y, aunque no nos hiciera mucha gracia tener una infinidad de vocabulario diario que aprender, siempre era una de las sesiones más divertidas de cada semana. El mandato era siempre el mismo. Quince palabras cada clase. Quince palabras cada hora. Quince palabras que se convertirían en el estudio habitual para no perder la novedosa dinámica que ahora invadía nuestras mentes. Cuando al final de cada lección, la ‘glasses’ levantaba la mirada, cinco seleccionados al azar tendrían un mini-examen improvisado. Todos, absolutamente todos, acabábamos errando en más de una palabra, pero curiosamente, ninguno olvidaba la más memorizable de todas ellas, ‘River’.
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En Martinica, la isla caribeña convertida en departamento de ultramar francés, ese vocablo es aún más relevante y casi determinante. La naturaleza les invade de manera agresiva, bestial, salvaje, lo que reincide directamente en la mentalidad de sus habitantes. Adoran lo que el mundo les ofrece y lo aceptan como tal, demostrándolo en sus nombres, siempre vinculados a la inmensidad natural que les rodea. ‘River’, por la incontable lista de ríos que les sorprenden a cada paso, es el más habitual de todos los apodos existentes entre sus jóvenes y durante más de una década, aquellas referencias entre los casi 40.000 habitantes de Le Lamentin, fueron dedicadas exclusivamente al chico que no paraba de marcar goles. Era el más aventajado, el que tenía los pelos más llamativos, el que más velocidad tenía y el más inteligente para aprovechar sus cualidades en busca del sueño de todo ‘martinico’, salir de la isla con una pelota pegada al pie rumbo al fútbol europeo. Por su éxito, por su habilidad y por su crecimiento, en mi clase, como en Martinica, jamás olvidaremos el apodo de su gran icono actual, el jugador revelación de la Ligue 1: Emmanuel Riviére.
Ni se trata de un joven que acaba de despuntar por vez primera en la élite (pese a tener aún 23 años), ni tampoco de un resurgir tardío (puesto que ya se dejó ver en las últimas campañas en el máximo nivel), sino de una racha goleadora que viene a refrendar las cualidades de una promesa que, quizás para muchos, perdió su opción y había dejado de serlo. Porque si a los 14 años abandonas tu isla caribeña, a los 16 entras a las categorías inferiores de un club histórico del fútbol francés (Saint Etienne, donde el también martinico Piquionne le hizo de mentor), a los 18 debutas en la élite y a los 19 marcas diez goles en una campaña, realmente el tren pasó con sobre-aviso. Pero en fugaces chispazos, en sobresaltos muy concretos y siempre dentro de un perfil de revolucionario para momentos donde el plan inicial había fracasado, la realidad es que la estrella del ‘río martinico’, se había empezado a apagar. Dos años en Toulouse que lejos de confirmarlo lo mostraron como un reemplazo de cierto interés y una larga hoja de presencias internacionales en todas las categorías francesas, le hacían no perder la vía adecuada.
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Pero su falta de minutos y su necesidad de tener mayor continuidad, le hicieron comprender que, quizás había que empezar de cero en un lugar donde sí fuera dependiente. Tanto, que en enero de este año, aceptó una oferta de un Mónaco que empezaba a atisbarse como el ‘millonario inversor’ que ya es hoy, accediendo a confiar en su potencial para colocar a los monegascos de nuevo entre los mejores del país. Confirmó el ascenso, marcó cuatro goles importantes dentro de su línea de cara a puerta y quedaba relegado a un nuevo papel secundario ante la inminente llegada de estrellas de primer nivel al Louis II. Cientos de millones invertidos, iconos internacionales de mucha más experiencia y renombre, así como una imponente competencia incluso para estar en las convocatorias, hacían prever un nuevo momento de debilidad a la esperanza ‘martinica’. Con Falcao siendo ahora el delantero referencial y con muchas alternativas de caché tras él, el rol volvía a ser pasivo para un Riviére que divisó la oportunidad. La de sorprender, la de impactar y la de torpedear los análisis futbolísticos que hablaban de falta de gol, de auto-dependencia de Falcao, de necesidad de reforzar su ataque y de su falta de carácter en partidos de élite.
En solo cuatro partidos, ha marcado los mismos goles que su tope anotador durante cualquier temporada previa y, además, se ha convertido en determinante para que el Mónaco lidere el campeonato galo. Máximo realizador, jugador revelación, delantero de moda y una creciente demanda de protagonismo sobre los ídolos mediáticos que lo rodean, puesto que jugando la mitad de minutos que ellos, ha rendido más que cualquier otro refuerzo de lujo. Los cheques de Dmitry Rybolovlev compraron oro, perlas y diamantes en cualquier esquina del planeta, pero el verdadero factor diferencial estaba verdaderamente escondido en lo más profundo de su vestuario. En Martinica llevan semanas disfrutando de su crack, ése que allí, en mi clases y ahora en Mónaco, quiere que todos nos aprendamos su elemental apodo anglosajón. ‘River’está en todas partes…
EL DEBATE: ¿RIVIERE CONSEGUIRÁ SER EL MÁXIMO GOLEADOR DE LA LIGUE 1?
