Noble-Lazarus, la peligrosa precocidad inglesa
Este año podría ser el de su explosión definitiva
Reuben Noble-Lazarus era una de las jóvenes promesas más ilusionantes del fútbol europeo y se espera que esta temporada sea la de la explosión definitiva.
El fútbol inglés, íntimo protector de sus tradiciones, máximo exponente de la mitología bien entendida y principal proveedor de personajes para el recuerdo, es hoy en día el mercado estrella y el ejemplo que todos quieren seguir en tiempos de crisis. Esa teogonía que le hace único y exclusivo, nos ha mostrado a jugadores rebeldes con un talento sin igual como Le Tissier, a grandes estrellas con aires de grandeza como Best e incluso a auténticos héroes atávicos y particularmente especiales como el singular William Foulke.
La velocidad a la que avanza el mecanismo actual, sobre todo en las Islas, propicia que muchos de estos nombres queden relegados en tiempo record por otros que, al menos por momentos, ocupan su lugar. El último de estos personajes para la leyenda ha roto, sin pretenderlo, un record que persistía vigente desde hacía 57 años y que une talento y precocidad. Ken Roberts, allá por 1951, debutó como profesional con el Wrexham cuando apenas tenía 15 años y 158 días, un registro difícilmente superable que en septiembre de 2008, dejó para el recuerdo eterno el hoy aún jovencito Reuben Noble-Lazarus.
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Ese singular nombre, fácilmente reconocible desde ese momento, se convirtió en el futbolista más joven de la historia del fútbol inglés (habría que estudiar si también de Europa) en debutar como profesional en una categoría de las así reconocidas. Su osadía se escenificó en el Oakwell Stadium, sede de su club, el Barnsley, con el que entró directamente en los anales futbolísticos al estrenarse con sólo 15 años y 45 días de edad ante el Ipswich (3-0). Noble-Lazarus es un delantero con mucha velocidad, que suele dejarse caer en banda izquierda por su condición de zurdo y que, según comentan en Inglaterra, tenía el futuro asegurado ya que es seguido de cerca desde hace meses por varios de los ‘gigantes’ de la Premier. Hasta ese momento, los Tykes lo supieron conducir por el buen camino hasta el punto que su progresión hubiera logrado más fama, porque si las normas de la Carling permitieran poder jugar a menores de 15 años, él lo habría aprovechado.
La rutina diaria de Lazarus en los últimos años, cuando llegó al Barnsley, fue la de todo chico de su edad, hasta el punto de que tras su debut, cogió rápidamente un coche que lo llevó a Huddersfield, donde tenía que acudir a la escuela. Como dijo su técnico, Dimon Davey, pactó un acuerdo con sus profesores para que cuando tenían partidos entre semana, pudiera ausentarse dos días de clase. Pese a que durante cinco días, los laborables, el chico siempre fue simplemente uno más, cuando llegaba el fin de semana su talento le delataba. Así, en apenas semanas, pasó de anotar un hat-trick con los juveniles Sub 18 del Barnsley (entrena desde los 12 años con chicos de 18) y romper el record de precocidad, a ser convocado habitualmente.
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Pero la precocidad no siempre es seguro de éxito y hoy, con 19 años, apenas ha jugado 36 partidos y espera que este curso sea el de su explosión definitiva. Un freno clarísimo a sus pretensiones y, pese a estar aun en la línea correcta para llegar algún día a ser profesional de élite absoluta en la Premier. Su ejemplo, como él mismo ha recalcado alguna vez, es Ken Roberts (al que superó Lazarus en su día como el más joven) que apenas seis años después de debutar y ser el ‘niño’ de Inglaterra, se rompió gravemente la rodilla y jamás volvió a ser el mismo. Feliz adolescencia.
