Brasil: La gran mentira de Pelé

Quiso reaparecer en México 86

Pelé se ofreció a la selección brasileña con 45 años para jugar el campeonato del mundo de México 1986. Los técnicos rechazaron una propuesta que llegó a crear debate en Brasil y fue parte de un histórico culebrón a cuatro bandas: Pelé, Leandro, Renato y Telê Santana...

La pelea eterna entre Maradona y Edson Arantes do Nascimento "Pelé", pudo tener un capítulo más en la historia que a día de hoy no ha sido demasiado difundido. El brasileño tuvo intención de jugar la Copa del Mundo de México 86 a las órdenes de Tele Santana. Imaginar un Brasil-Argentina en el suelo del Azteca con el veterano Pelé y el maravilloso Diego Armando, es algo que forma parte de la fantasía; un hermoso vuelo de romanticismo para cualquier fanático de la historia del fútbol mundial. Pues aunque les parezca extraño, esta situación pudo producirse, aunque fue parte de una de las mayores novelas por entregas vividas por la canarinha en un gran campeonato.

El 8 de Mayo de 1986 la selección brasileña tomó rumbo a México desde el aeropuerto internacional de Cumbica, situado en la ciudad de Sao Paulo. En aquel Boeing 707 fletado por la confederación brasileña de fútbol viajaban todas las esperanzas de la tricampeona. Sin embargo, una serie de acontecimientos perturbó la tranquilidad de un equipo que cuatro años antes había conquistado el mundial honorífico gracias a su juego en España; en Sarrià se había escrito la página más negra para el equipo de Zico y Sócrates. Allí, sufriendo el acierto de Paolo Rossi, también estaban Leandro y Renato Gaúcho, dos ilustres ausentes en 1986. La silla del avión con destino a México que tendría que haber ocupado el futbolista del Flamengo José Leandro de Souza Ferreira se encontraba vacía.

Y es que aunque pueda parecer algo surrealista, la baja de Leandro abrió una puerta para Pelé, o mejor dicho, permitió a la superestrella albergar esperanzas en su cabeza de volver a representar a su país en una Copa del Mundo, ya que la verdad es que su propuesta fue rotundamente rechazada por Tele Santana en el momento de producirse. Antes del mundial, el seleccionador había decidido prescindir de Renato, el hombre que había dado a Gremio la Copa Intercontinental en 1983 marcando dos goles frente al Hamburgo. La controvertida decisión fue objeto de debate en un país que no lo había pasado bien tras la Copa del Mundo 82, y que tenía puestas esperanzas en el campeonato mexicano gracias al gran recuerdo que conservaba desde 1970, cuando los estadios aztecas asistieron a la exhibición de Pelé o Carlos Alberto.

Renato era gran amigo de Leandro, quien había brillado en el mundial de España y se convertiría en un excelente baluarte del Flamengo en los siguientes años, donde alternó la posición de lateral derecho y defensa central. Pero sus lesiones de rodilla le castigaron cada vez más en el siguiente ciclo mundialista, un aspecto que limitó su rendimiento y le enemistó con Santana, ya que el técnico le exigía un despliegue por banda que ya no era capaz de realizar. Además Leandro siempre tuvo fama de mujeriego y noctámbulo, y su presencia se hizo habitual allí donde hubiera una última copa que tomar. Sus salidas se hicieron menos espaciosas en el tiempo cuando en 1983 se separó de su esposa; Renato Gaúcho era uno de los jugadores que le acompañaban en esas largas noches. A pesar de vivir en ciudades distintas los dos jugadores establecieron un fuerte vínculo personal.

En cierta ocasión llegaron a presentarse en el lugar de concentración de la selección brasileña en evidente estado de embriaguez, cuando las puertas se encontraban cerradas y de madrugada. La fiesta estuvo en boca de toda Brasil, un hecho que no gustó a Tele Santana, quien sentía una especial debilidad por Leandro (no así por Renato). Su decisión fue excluir al delantero y dar entrada en el equipo a Valdo; una resolución que la prensa reconoció como salomónica, ya que Valdo también jugaba en Gremio y de esta forma los aficionados del club de Porto Alegre sintieron que Santana seguía valorando al equipo. Renato Gaúcho, un alma incomprendida, llegaba incluso a encararse frente a sus propios "Torcedores" cuando las cosas no iban bien.

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Y es que la pasión brasileña no conoce límites, y cada decisión de los técnicos de la federación eran discutida de forma vehemente. El día que la selección tomaba su avión a México, un grupo de seguidores de Vasco da Gama se reunieron en masa para protestar por la no convocatoria de varios jugadores de su equipo, entre ellos Romário o Paulo Roberto. Pero la noticia que convulsionaría el estado de ánimo de aquella selección fue la espantada de Leandro. El jugador meditaba desde unos días antes no viajar a México, y el motivo no era otro que la exclusión de Renato. Habló con Santana sobre la situación, y éste le contestó de malas maneras: "Renato no es tu hermano siamés". Un día antes de coger el avión Leandro tomó su decisión, no iba a jugar el mundial.

A la hora prevista el futbolista no estaba en el aeropuerto. Una nueva ausencia que no sorprendía al equipo técnico ni a la prensa, un nuevo acto de indisciplina de Leandro relacionado con sus escarceos con el alcohól, pensaban... pero no, Leandro no viajaba en apoyo y respeto por su amigo Renato Gaúcho. Era tanta la admiración que sentía por él, que en el pasado llegó a mostrar celos cuando el jugador de Gremio acudía a actos con otro compañero o dormía en casa de amigos.

La noticia llegó antes de que los jugadores brasileños subieran al avión, y en ese momento Zico y Júnior (íntimos de Leandro) acudieron al domicilio del jugador para convencerlo de que estaba en un error. Trataron de cambiar su postura, pero Leandro les respondió entre lágrimas: "respeten mi decisión, no soporto a Tele ni lo que ha hecho con Renato".

Hasta ahí llegó la primera parte de la historia, la que produjo el gran terremoto en la concentración. Pero en ese momento apareció en escena Pelé, el que fuera considerado mejor jugador del mundo en su época, para declarar que la selección estaba en un mal momento a un mes del campeonato y que estaba dispuesto a jugar con ¡45 años!

La noticia estalló en el corazón de los aficionados. Una mezcla de asombro y estupefacción inundó a los seguidores de la "Canarinha". Pelé estaba dispuesto a volver y no le faltaban apoyos. Raymond Kopa había sido uno de sus rivales en la Copa del Mundo de Suecia 1958, y 28 años más tarde se atrevió a manifestar: "Pelé es el genio del fútbol en estado puro, y el genio no disminuye con la edad. Con Pelé no sirve el mismo razonamiento que con cualquier otro (…) su vuelta no es una idea vaga, sino el hecho de que hoy en día sigue siendo el mejor aún en inferioridad de condiciones. El mejor situado para emular a Pelé es Pelé".

También apoyaron la idea numerosos y adinerados inversores que le acompañaban en sus aventuras económicas. Pero para muchos otros incluido Tele Santana, el ofrecimiento sonaba a broma. El jugador pudo haber sido muy bueno en su época pero evidentemente no estaba para ayudar a la selección ni "unos minutos", como manifestó el propio Pelé.

El brasileño se había convertido en una mina de oro, en el personaje perfecto del marketing... ¿y qué mejor forma de alimentar el éxito de su personaje que rescatar a la selección con 45 años?, ¿era Superman? ¡No, era Pelé, el futbolista más cinematográfico de la historia! Y como los ánimos de la selección no estaban por los aires precisamente, hubo muchos seguidores que se creyeron la propuesta, como demuestra la siguiente gráfica de una encuesta realizada pocos días antes del mundial. Evasión o victoria podía quedar en anécdota si O rei cumplía su promesa.

Pero Tele Santana no dejó que la fantasía se apoderara de sus decisiones y recomendó a Pelé que jugara con futbolistas más acorde a sus características: "Los juveniles deben jugar con juveniles y los veteranos con veteranos". Al equipo se incorporó el jugador de Botafogo Josimar, y el 1 de Junio de 1986 en Guadalajara no se habló de Pelé, ni de Leandro ni Renato. Aquel día Michel fue el protagonista, el hombre al que el colegiado Chris Bambridge no permitió que su gol fantasma subiera al marcador.

Desde su posición de comentarista Pelé lloraría las penas de su país, la magia desaparecida y los errores en la tanda de penaltis ante la selección francesa. Ahora que han pasado casi tres décadas de aquella surrealista situación, sólo podemos esbozar una sonrisa al rememorar las palabras que Pelé dirigió al diario "O Globo" en aquellos días de lucha interna en las entrañas de la selección brasileña; un tiempo en el que soñó con marcar su último gol con la Seleção.

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"Sé que puedo jugar 45 minutos en cada encuentro y este hecho podría ser de gran utilidad para Brasil. Me estoy ofreciendo para ayudar a Zico y al resto de los muchachos para que traigan de regreso la copa, sólo necesito 20 días". Consciente de la irracionalidad de su propuesta, el jugador aprovechó para lanzar varios dardos a Tele Santana: "prepararme sería una pérdida de tiempo ya que Tele, con su conocida falta de flexibilidad, no me convocará (...), infelizmente, existe un 90% de posibilidades de que Brasil pierda otro mundial".

EL DEBATE: ¿QUÉ HUBIERA PASADO SI PELÉ HUBIERA VUELTO EN EL MUNDIAL DE MÉXICO 86? ¿HABRÍA CAMBIADO EL CURSO DE LA HISTORIA?

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