Brasil - Francia, terreno para los mitos

Los duelos entre ambos han generado innumerables leyendas

Brasil y Francia se enfrentarán hoy en Porto Alegre en el último encuentro de preparación para los hombres de Luiz Felipe Scolari antes de comenzar la Copa Confederaciones. Los duelos entre las dos selecciones han venido acompañados siempre de la irrupción internacional de grandes estrellas y la participación de auténticas figuras de la historia del fútbol.

Recepción de rodilla, balón al aire y remate imparable de Pelé donde no puede llegar Claude Abbes, el portero del jersey. Brasil está a un paso de su primer título mundial (sólo le resta ganar la final), aunque el gallo francés ha cloqueado con más fuerza que nunca, situando a su delantero Just Fontaine como el máximo goleador del torneo; conseguirá una cifra mágica de 13 goles al finalizar el campeonato. Son las estrellas del primer Francia-Brasil de la historia de los mundiales: el "Futebol Arte" ante el "football champagne", con sus paredes, estilo combinativo y sus famosos corners "à la remoise", un estilo que se caracterizaba en no centrar el balón de primeras buscando jugar en corto desde que el balón se ponía en juego. Aquella Francia fue derrotada porque a pesar de que Fontaine, Kopa, Vincent o Wisnieski, eran rápidos y peligrosos, no contaban con la capacidad de improvisación de la Canarinha en el área contraria.

Cuando un atacante del equipo brasileño recibía la pelota a menos de 25 metros de la portería rival, el abanico de opciones se desplegaba con una facilidad asombrosa. Pelé podía disparar, volear, o abrir el juego y buscar la incorporación de Zagallo o Garrincha. Brasil jugaba en corto, pasaba en profundidad y esperaba la carrera de sus extremos. Pero también era capaz de parar el cuero y aguardar la aproximación del rival; cuidaba la pelota y sobre todo inventaba. Francia no tenía tantas variantes, de ahí la diferencia en el marcador final, 5-2. La batalla de la semifinal de 1958 fue ganada por Pelé, el primer gran héroe de los Brasil-Francia.

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Pero si la "Canarinha" pudo disfrutar de su primer título mundial tras derrotar a los galos, sería en 1998 cuando Francia viviría en el Stade de France su noche más dulce, y allí Zidane se consagró como el nuevo héroe del planeta. El de Marsella no había brillado durante el campeonato con la claridad y fortuna que demostró en la final. Una expulsión ante Arabia Saudí en el segundo partido le convirtió en uno de los villanos del torneo, pero todo se transformaría para él en los siguientes días.

La final de la Copa del Mundo cambió su vida. Zizou se movió entre líneas con rapidez, dispuesto a encontrar huecos entre la línea defensiva formada por Junior Baiano y Aldair. Asistió con maestría a Guivarc´h en los minutos previos a su gran momento, y por fin, tras un saque de esquina sacado desde el lado derecho del ataque de los "bleus", la cabeza de Zidane se adelantó a la desprevenida zaga brasileña; el 1-0 hacía que la copa se vistiera de tricolor... de rojo, blanco y azul.

El fútbol fue injusto con muchos grandes que no encontraron el camino del éxito en el día señalado, pero en el caso Zidane el deporte premió a un superclase colocándole para siempre en el olimpo de los dioses del balón. Sin el Francia-Brasil de 1998 Zinedine sería considerado un gran jugador, pero aquellos dos goles conseguidos de cabeza le permitieron ocupar un lugar en la línea sucesoria de los Pelé o Garrincha. Zidane volvería a sonreir ocho años más tarde, cuando al borde de la retirada un gol de Henry dejó fuera a la pentacampeona en los cuartos de final de Alemania 2006. Sin embargo aquel no fue un encuentro brillante, ni el ganador terminaría levantando la Copa del Mundo al finalizar el campeonato.

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Éstas fueron las actuaciones más brillantes en la historia de sus duelos, pero hubo más momentos para el recuerdo:

Si en 1924 el estadio de Colombes había sido testigo de las hazañas de Harold Abrahams y Eric Liddell (la historia llevada al cine en Carros de fuego), fue en 1962 cuando la perla de Três Corações Pelé ganó para siempre el respeto del público francés. Después de su exhibición cuatro años antes en Suecia, Brasil ganó a Francia en París en un encuentro amistoso en el que Edson Arantes do Nascimento volvió a brillar marcando tres goles; su versatilidad fue absoluta, y por ejemplo demostró parte de su maestría anotando un lanzamiento de penalti ejecutando una bonita "paradinha". Los Francia-Brasil debían rendirse una vez más al ingenio del mago de la verde-amarela.

Platini, Roberto Dinamita o Zico en los setenta. Careca, Bats y una tarde de penaltis en Guadalajara donde Telé Santana dijo adiós de forma definitiva a la Copa del Mundo, o un gol de falta de Roberto Carlos que se convertiría en material perfecto para anuncios de televisión, son estampas inolvidables que ilustran a la perfección este duelo de gigantes con dos maneras de jugar al fútbol parecidas en su esencia. El Brasil-Francia podría repetirse en el mundial 2014, 56 años después de que Pele y Fontaine se convirtieran en los primeros mitos.

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