Futbolista cambia su cadera por putas y alcohol
Sucedió después de que fuera despedido por el Celtic Glasgow
Comenzó bebiendo para olvidar las penas, pero acabó olvidando las penas, las alegrías y hasta su propio nombre. Y lo que es peor, también olvidó que debía operarse de la cadera. Esa es la historia de Paul Slane, un futbolista que perdió la cabeza después de que el Celtic de Glasgow prescindiera de sus servicios y gastó el dinero de la indemnización en prostitutas, fiestas y alcohol. "Me excedí totalmente", confiesa el jugador escocés de 21 años.
Slane es un joven y habilidoso extremo escocés que tras destacar en las categorías inferiores del Motherwell fichó por el Celtic de Glasgow. Las lesiones le impidieron tener continuidad durante los tres años que estuvo allí y durante el pasado mes de enero el conjunto escocés se cansó de esperarle, rescindió su contrato y le indemnizó con 10.000 libras. Slane iba a destinar ese dinero a operarse para recuperarse de su lesión, pero antes decidió tomarse unas mini vacaciones con sus amigos y se le escapó de las manos.
"El Celtic me pagó 10.000 libras por lo que quedaba de mi contrato y la mayor parte era para costear mi operación de cadera, pero me gasté la mitad de ella saliendo de noche. Mi estancia en Amsterdam me costó una fortuna. Fui un completo estúpido. Me excedí totalmente. Me gasté un montón de dinero invitando a copas a mis amigos. También gasté bastante en prostitutas", confiesa Paul Slane en Scottish Sun Tuesday.
"Pensé en pasar un buen rato. Cuando miro atrás no tengo ni idea de lo que estaba haciendo ni por qué. Me volví un poco loco. Fue demasiado lejos. Estaba viviendo en una burbuja", agrega.
Sus aventuras salieron a la luz cuando en su perfil personal de Facebook subió imágenes suyas desnudo, borracho y rodeado de prostitutas. En un principio, Slane negó que fuera él quien aparecía en las imágenes y aseguró que se trataba de una broma de sus amigos, pero más tarde se vio obligado a confesar. "Mentí sobre estar con ellos porque me daba vergüenza. Estaba preocupado por como iba a reaccionar mi gente", afirmó.
Una vez recuperada la conciencia, Paul Slane se arrepiente de lo sucedido: "me siento culpable por todo esto ahora y lo que le hice a mi madre, mi padre y al resto de mi familia". Se encuentra sin equipo, sin dinero, y con una lesión de cadera que le impide jugar a fútbol. Su objetivo ahora es ahorrar lo suficiente para poder operarse y volver a los terrenos de juego. Y, claro está, no volver a perder la cabeza...
