Suiza deja de ser neutral

35 años sin un equipo suizo en las semifinales de una competición europea

El Basilea puede clasificarse esta noche para las semifinales de una gran competición europea por primera vez en su historia, para ello deberá hacer bueno el 2-2 conseguido en White Hart Lane ante el Tottenham el pasado jueves. Hace 35 años desde la última vez que un club de la liga suiza jugó una semifinal europea.

La neutralidad suiza es una realidad también en el fútbol. Su ubicación geográfica, la diversidad cultural y lingüística, así como el alto nivel económico de sus habitantes convierten al país de los 26 cantones en el lugar ideal para establecer el centro de operaciones de los grandes entes deportivos. Recordamos pocas hazañas protagonizadas por clubes suizos o la selección, de hecho, sus terrenos de juego están más relacionados con la épica de los demás que con la suya propia.

El milagro de Berna en 1954, la final de los palos en 1961 o más recientemente la trabajada victoria alemana ante Turquía en el St. Jakob Park durante la pasada Eurocopa, hacen de los estadios suizos un coto reservado por varios capítulos de la historia del fútbol más variopinta. Pero ¿por qué sus clubes no llegan lejos en las competiciones internacionales?

Es una de las cuestiones que se plantea gran parte de la población aficionada al fútbol del país, un complejo enigma que tratará de resolver el Basilea esta noche. Porque es cierto que el club suizo presidido por Bernhard Heusler ha sido un habitual de la Champions League durante este siglo, incluso ha dado que hablar en más de una ocasión. La pasada temporada sin ir más lejos llegaron a los octavos de final, aunque más tarde fueron vapuleados de forma salvaje por un Bayern de Munich que les ganó 7-0.

Y es precisamente esa falta de garra y espíritu en los momentos clave la que quiere dejar atrás el conjunto de Murat Yakin en su encuentro de esta noche. La ciudad está conjurada con la intención de que el St. Jakob-Park sea una caldera. La neutralidad suiza debe pasar a un segundo plano para conseguir el deseado pase a las semifinales.

El Basilea sabe de su fortaleza como local. Desde el pasado mes de Agosto únicamente sufrió una derrota, ante el Bayern de Munich en un encuentro amistoso. En la Europa League acumula cuatro encuentros sin recibir un gol; una preocupante noticia para los pupilos de André Villas-Boas.

El primer encuentro de un club suizo en la historia de las competiciones europeas fue un Servette-Real Madrid. Ganaron los blancos 0-2, pasando el cuadro de Ginebra sin pena ni gloria por la gran competición continental de clubes. El reto del Basilea está definido, dejar atrás los 35 años que se cumplen esta temporada desde que un equipo suizo jugó en las semifinales de una competición europea; fue el Grasshopper en la Copa de la UEFA 1977-78. Aquel equipo estuvo a punto de llegar a la final, cediendo tan sólo ante el sorprendente Bastia de Larios y el tulipán Johny Rep.

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Un año antes otro conjunto suizo, el Zurich, se plantó en las semifinales de la Copa de Europa. La apisonadora del Liverpool le dejó fuera de la finalísima que debía disputarse en el Olímpico de Roma.

Hoy es su día, el Basilea quiere alcanzar una semifinal europea por primera vez en su historia. No lo tendrá fácil, porque como comentamos hace pocas fechas, André Villas-Boas nunca ha perdido una eliminatoria de la Europa League en toda su carrera. Podría ser en la idílica Basilea, la tercera ciudad más poblada de un país que aspira a dejar de ser neutral por unos días. El sueño suizo de escribir un párrafo de la historia tiene nombre...FC Basel.

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