Real Madrid: la séptima marca el camino a la décima

En Leverkusen se comenzó a ganar la Copa de Europa hace quince años

La victoria del Real Madrid ante el Barcelona el pasado sábado, ha dado alas a los hombres de José Mourinho de cara al partido de vuelta de los octavos de final que tendrán que disputar mañana en Old Trafford ante el Manchester United. La décima es el gran objetivo del Real Madrid esta temporada, precisamente hoy se cumplen 15 años del partido ante el Bayer Leverkusen, el inicio del camino decisivo hacia la séptima...

Ansiedad, agotamiento, debilidad, psicosis... la palabra séptima fue durante casi 32 años sinónimo de angustia para el madridismo. Un anhelo por parte de varias generaciones y una frustración permanente para un club anquilosado en el pasado, por lo menos en cuanto a su viejo idilio con la Copa de Europa. Un remate directo de George Best que batió a Betancort en el 68, la leyenda del "loco del Bernabeu" o la patada al aire más desafortunada de la historia del club merengue protagonizada por García Cortés, habían alejado al Real Madrid de su séptimo entorchado continental.

La quinta del Buitre tomó el testigo, nacida para coronar "la movida ochentera" con el título. Pero de nuevo el Bayern, el PSV de los empates y Sacchi, se conjuraron para imprimir una dosis extra de sufrimiento al madridismo. Habría que esperar todavía. Y como si de un gesto divino se tratara, no serían Butragueño, ni Michel ni Paco Buyo los encargados de acercar la séptima a la Cibeles. Todo empezó con un gol de Karembeu, el oportuno Christian Karembeu. Un futbolista dotado de una fortuna extraordinaria para aparecer en lugares y momentos que cambiaron el rumbo de su vida y la de los que le rodearon.

Atribuir la victoria del Real Madrid en la Champions 1997-98 al galo sería una afirmación atrevida y osada, pero lo cierto es que Karembeu fue vital en las eliminatorias previas a la final, y sin su oportunismo y por qué no decirlo, sin su gol en el Ulrich- Haberland- Stadion hace hoy 15 años, puede que la historia que estamos contando en este momento sería muy distinta. Por Christian Karembeu se habían peleado Real Madrid y Barcelona cuando era jugador de la Sampdoria al más puro estilo años cincuenta, cuando Di Stefano cambió el sentido del fútbol español.

[video:http://www.youtube.com/watch?v=e7btV1RcJmo]

Evidentemente el francés no era Di Stefano, probablemente ni la sombra de la Saeta Rubia. Pero su llegada al conjunto merengue se produjo en un momento clave para el club de la capital de España; la temporada en la que el Real Madrid volvió al camino de coleccionar Copas de Europa, éstas en color, desterrando para siempre una de las más famosas mofas utilizadas por los enemigos del conjunto blanco. Karembeu marcó en Leverkusen y volvió a hacerlo en la vuelta. Por si fuera poco, una carrera suya decidió el polémico choque de ida de semifinales ante el Borussia de Dortmund, un gol que compitió en protagonismo con la caída de la portería del Bernabeu, y eso que el incidente estaba llamado a ser desde las 20:40 horas del 1 de Abril de 1998, el nuevo obstáculo en el camino hacia la séptima.

Pero en 1998 todo fue diferente. La batuta del alemán Jupp Heynckes elevó al séptimo cielo al madridismo, derrotando a sus compatriotas en cuartos y semifinales y dando un último paso en Ámsterdam, una ciudad a la que el Madrid llegaba con el peso de una final perdida ante el Benfica de Eusebio 36 años antes; otra espina sacada.

El Real Madrid de aquella campaña no fue brillante. Su temporada puede definirse utilizando la metáfora del chicle. La Liga de Campeones estiró la goma hasta el último momento, porque sin ella Heynckes hubiera sido retirado de la circulación mucho antes del día en el que fue cesado. Ni ganar un título deseado durante 32 años sirvió al teutón para salvar su cabeza en uno de los banquillos más complicados del mundo. Pero el sueño de la séptima le permitió resistir y estar presente en la noché histórica de Ámsterdam.

El Real Madrid estuvo lejos en la liga y literalmente hizo el ridículo en la Copa del Rey, donde el incipiente Alavés de Mané, entonces en segunda, le eliminó en los octavos de final. Demasiados problemas se sumaron a un equipo que no ofrecía la brillantez de la anterior temporada. La conexión balcánica Mijatovic-Suker se había apagado, sobre todo en el caso del delantero de Osijek, que saldría del club a final de temporada. Raúl González tocó fondo, y lo reconoció en una rueda de prensa multitudinaria en el hotel Emperatriz de Madrid pocos días más tarde de jugar en Leverkusen. En la sala había periodistas deportivos y miembros del ejército rosa que se habían convertido en la sombra de la joven estrella merengue en los últimos meses. Raúl reconoció sus errores y decidió emprender el camino correcto a partir de ese día; la historia le premió con tres copas de Europa.

[video:http://www.youtube.com/watch?v=8XSPkP4KSsw]

Y de esa forma, con el ambiente turbio, con poca confianza y sabíendose inferior a la poderosa Juventus que llegaba a su tercera final consecutiva, el Real Madrid ganó la séptima. El ejemplo de 1997-98 le sirvió de acicate en la octava y en la novena, y de una vez por todas el club dio un giro de 180 grados en su devenir continental. Porque en los tres títulos el Real Madrid vivió momentos problemáticos, e incluso traumáticos como la derrota en la final de la Copa del Rey 2002 ante el Deportivo, el centenariazo.

El Manchester United recibe al Rey de la Copa de Europa, y los blancos llegan con la confianza suficiente como para dar un nuevo golpe. En Manchester disparó Mourinho la primera bala con el Oporto 2003-04, y en el viejo Teatro de los Sueños espera guiar al campeón de liga a una épica remontada... quién sabe si su penúltima buena acción en el club merengue camino de la décima.

Artículos destacados

Comentarios recientes