Champions League: Análisis y claves del Galatasaray - Schalke

Analizamos a fondo todo lo que nos espera en el duelo entre turcos y alemanes

Galatasaray y Schalke se verán las caras en los octavos de final de la Liga de Campeones 2012-2013 y en Fútbol Primera.es analizamos las claves del doble duelo entre turcos y alemanes.

Cuando el fútbol europeo reunió sus miradas hace unos meses para conocer los emparejamientos que centran la atención mundial estos días, quizás el partido que menos atención acaparó fue el duelo entre turcos y alemanes. Un Galatasaray que logró su pasaporte en el último suspiro de la fase de grupos producto de una combinación postrera que le devolvía a la mayor élite continental y un Schalke que sorprendió por su carácter competitivo arrastrando la dinámica positiva de su buen inicio de curso, la que usó como trampolín para liderar su grupo. Hoy, las miradas son completamente opuestas y muy cambiantes pues la naturaleza de la eliminatoria se ha visto completamente alterada con el mercado de fichajes, los últimos resultados de ambos en sus campeonatos ligueros y la perspectiva de sus proyectos a corto plazo.

Sneijder-Drogba, el dúo para la esperanza

[video:http://www.youtube.com/watch?v=hKkPvbPz7gg]

Han llevado el caos a la fácilmente alterable afición turca, aunque esta vez las razones eran de peso, de experiencia, de quilates para mirar cara a cara a muchos de los grandes clubes del continente. El poderoso proyecto del Galatasaray, que en nombres siempre ha sido el más expectante y competitivo, ha reactivado su intento de saltar entre los ‘elegidos’ con dos refuerzos de escala mundial. Wesley Sneijder necesitó una semana (esperaba ofertas desde la Premier) para pensar fríamente si decidía romper su letargo interista para marcharse al bullicio otomano y congeló la opinión globalizada al vestirse de ‘león estambulí’. Un paso atrás para los que vemos Turquía como destino habitual y común en jugadores que ya pasaron sus mejores días, pero tremendamente adictivo si su visión intenta levantar un equipo en torno a su figura. Está en la edad y en el momento clave de su carrera, por lo que tiene tiempo para demostrarnos que su línea es la adecuada y que el giro hacia suelo turco es una decisión acertada. Más claro lo tuvo Didier Drogba, que tras haber intentado salir de mil maneras del Shanghái Shensua ante su decepción por un año lejos de la élite, sigue en tribunales y citaciones para eludir cualquier problema deportivo y dedicarse a lo que mejor sabe hacer, golear. Cierto que la aureola del fichaje del marfileño es mayor a la realidad, la que habla de un punta con un estado físico alejado del que gozara hace un par-tres años y su grado de implicación será esta vez la clave. Si ambos quieren, este Galata apunta muy alto.

Yilmaz-Huntelaar, dos killers menospreciados

La delgada línea entre el éxito y el fracaso, se traduce en estadísticas para el jugador más determinante y afamado de cada equipo. La figura del nueve, del rematador, del killer del área, sigue siendo hoy en día el origen de los más elogiosos calificativos o de los más horrendos menosprecios. Seguramente Burak Yilmaz y Klass Jan Huntelaar, sean dos de los delanteros más en forma de los últimos tiempos en el continente. El otomano suma 70 goles y el holandés 72 en poco más de dos años, lo que pese a todo, no les sirve para estar considerados en la élite, mantener un estatus referencial o recibir halagos por cada uno de los escenarios que, sin duda, disfrutó en algún momento de sus goles. Ambos se han ganado su respeto tras superar competitividades mayúsculas en sus plantillas, renovar conceptos en su faceta y reactivar su moral en momentos donde la pelota les fue esquiva. Uno ha jugado en los mejores clubes nacionales (Besiktas, Fenerbahce, Trabzonspor y ahora Galatasaray) y el otro en los mejores clubes del mundo (Ajax, Real Madrid o Milan), pero siempre se dudará de su capacidad regular. Y lo peor, es que nadie sabe expresar los porqués…

Draxler-Farfán-Bastos, la única ruptura

[video:http://www.youtube.com/watch?v=HhhikRJCksI]

El hermetismo, frialdad, falta de carácter y nula reacción ante los golpes, se ha adueñado hace demasiado tiempo de un Schalke que, no hace demasiado, sacaba réditos superiores a sus expectativas o a lo esperado, precisamente explotando una energía y compromiso máximos. Tantísimos cambios de técnico han debilitado la confianza de un equipo que ha vuelto a empezar de cero una vez más hace semanas con la llegada de nuevo míster, pero que sigue dependiendo exclusivamente de lo que le aporten sus extremos. Draxler, Farfán y Michel Bastos (recién llegado tras ser fichado en enero), representan el desequilibrio, la capacidad para desbordar y para generar ritmo que comprometa al rival, tres razones de peso determinantes en un equipo perdido de cualquier dinámica positiva. Todo lo que ellos puedan sacar adelante, será bien explotado con cuentagotas por el killer holandés que los espera, pero sin su aporte, la única ruptura para no tocar la misma partitura quedaría solventada.

Jones-Felipe Melo, la agresividad como discurso de vida

Cuando la fuerza y la sobre-excitación acompañan cada una de las decisiones de tu vida, el resultado es cuanto menos imprevisible. Se genera confusión, alarma constante, peligrosidad y una delgada línea que apenas separa el caos de lo extremamente irónico, lo que llevado al fútbol, supone una alerta continua para la que siempre es mejor tener antídoto. Schalke y Galatasaray llevan tiempo demostrándose así mismos que ese perfil de jugador, es más peligroso que favorable. Peleón, físico, convencido de que solo su fuerza le hará ser importante y luchador infatigable para lo bueno y lo no tanto, tanto Felipe Melo como Jermaine Jones cumplen el prototipo de líderes caracteriales en equipos que quedaron anclados en un nivel del que será difícil escapar. Una sombra que a ellos también les persigue pero que les vuelve a dar oportunidades pasajeras como la de estos octavos de Champions.

El foco carismático de Fatih Terim

En 1969, siendo jugador del modestísimo Adana Demirspor, se convirtió en el secreto del club. La entidad pasaba por graves problemas financieros que le habían impedido cubrir las nóminas de sus jugadores. De todos, menos de él, que sin que nadie más lo supiera, fue el único que cobró a espaldas del resto. Fatih Terim iniciaba así, con apenas 19 años, el largo camino de sensaciones dispares y altruistas (aunque casi siempre polémicas), que arrastra en su vida futbolística. Años después, fue capitán de ese equipo, le llevó a grandes logros personales y ya convertido en estrella ofensiva, se marchó al Galatasaray para, tras una serie de conflictos internos en el vestuario, jugar como defensa central. Lo haría durante once años, en los que cubrió como nadie ese papel de líder y héroe comarcal para la afición más poderosa del país (con permiso de Besiktas-Fenerbahce). Era capitán de la selección turca, era el crack saliente de su generación y acabó siendo tachado como el ‘Beckenbauer otomano’. Esa mezcla de papeles enérgicos-mitificados, llegó a su mayor cima cuando levantó con su querido ‘Galata’ la UEFa de 1990. Un hito que le colocó en los altares y que tras pasar por la selección, hoy le venera para la eternidad como el foco carismático sobre el que todo el país confía.

CONVOCATORIAS Y ALINEACIONES PROBABLES DE LOS OCTAVOS DE CHAMPIONS

Artículos destacados

Comentarios recientes