Cuando Michel Platini estuvo a punto de fichar por el Valencia

El galo pudo jugar junto a Kempes y Diarte en Mestalla

Valencia y Paris Saint-Germain se enfrentan en los octavos de final de la Liga de Campeones, el actual presidente de la UEFA, el francés Michel Platini, pudo recalar en el club valenciano a finales de los años setenta, recordamos la historia...

Aldo Platini era hijo de un emigrante italiano afincado en Francia tras la primera guerra mundial. Profesor de matemáticas y jugador frustrado, no abandonará definitivamente su vocación y llegará a ser entrenador del AS Nancy. Será el mentor de su propio hijo, el entrenador que haga desarrollar el talento de Michel François Platini hasta llevarlo a límites nunca vistos en Francia desde hacía décadas. Platini pronto fue el mejor de su equipo, y su ascendencia italiana le conducirá de forma natural a convertirse años después en uno de los referentes del "Calcio".

En 1976, Michel Platini es una de las incipientes estrellas del fútbol galo. Había debutado con la selección absoluta unos meses antes de viajar a Montreal con el equipo olímpico para disputar su primera gran cita internacional. En la ciudad francófona canadiense (y en el resto de subsedes en las que jugó) causa sensación con una primera fase espectacular. Es un atacante versatil con mucho gol, variedad de recursos y una amplia capacidad para mover la pelota desde cualquier punto más adelantado a la medular; un futbolista con galones de mando y un auténtico especialista en los lanzamientos a balón parado. Platini sentía devoción por los golpes francos, en ocasiones alargaba sus sesiones de entrenamiento para lanzar faltas, y como él mismo manifestó años después, no lo hacía por mejorar sino porque le apasionaba tirarlas: "Me divertía tanto que salían de forma natural". De los Juegos se despedirá tras ser eliminado por Alemania Oriental en los cuartos de final, pero su carrera ya camina hacia el éxito en las filas del modesto Nancy.

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El Valencia de mitad de los años setenta era un club con hambre de triunfo, ganas de crecer y excelentes credenciales de futuro. Tras ser campeón de España en 1971 de la mano de Di Stefano, el equipo había perdido parte de su potencial. Su ausencia de las competiciones europeas y varios fracasos en las contrataciones, habían convertido a los blancos levantinos en un conjunto de segunda fila. Pero todo comenzará a cambiar a partir de 1976.

La llegada de Mario Kempes, del "Lobo" Diarte o la aparición de jóvenes promesas como Ricardo Arias o Enrique Saura, comenzarán a cambiar la dinámica, pero faltaba la joya de la corona, el jugador que consiguiera hacer que el Valencia pudiera luchar definitivamente ante los dos grandes clubes del campeonato... ese as en la manga que guardaban era Michel Platini.

Al Valencia había llegado en 1977 un técnico de origen francés procedente del Burgos, Marcel Domingo. El nuevo mister filtró antes del verano que el Valencia estaba firmemente interesado en la contratación de su joven compatriota, que según sus propias palabras era un auténtico fenómeno.

En nuestra época actual, un jugador de la calidad de Platini sería un futbolista muy conocido en Europa que no habría pasado desapercibido para nadie, pero en los años setenta, los emisarios debían conformarse con llamadas procedentes de intermediarios y algún que otro vídeo en un partido internacional. Pero esta vez los informes que llegaron al club parecía que estaban en el buen camino, y las palabras hacia Platini no respondían a un intento de inflar el precio del jugador, sino a un fiel reflejo de la altura competitiva del futbolista.

Y como no existe mejor informe que analizar al jugador en directo, a Nancy viajaron Pasieguito (Secretario técnico del club), Marcel Domingo y Manolo Mestre con una intención clara: traerse a Platini para que fuera el enganche del equipo por detrás de Diarte y Kempes. Por parte del jugador no existían problemas, pero el club francés, consciente de que poseía una joya de un valor incalculable, exigió unas elevadas condiciones económicas por el traspaso. No obstante, los emisarios valencianistas consiguieron una opción en la que el club español tendría preferencia ante cualquier otro en una eventual venta futura.

Lo cierto es que la batalla por su adquisición no había hecho más que comenzar; Platini era un sueño para el presidente del Valencia Ramos Costa, y el crack francés sería el objeto de deseo del club "ché" durante varias temporadas. Y es que tras aquella primera reunión en tierras francesas, Michel estuvo cerca de llegar en el transcurso del verano de 1977. El posible traspaso de Diarte al Barcelona sería una opción para aportar liquidez a las arcas del Valencia, que seguía negociando con el Nancy mientras el futbolista se encontraba en Sudamérica disputando una serie de amistosos con la selección francesa.

En España se afirmaba en la prensa que el fichaje de Platini por el Valencia sería cuestión de horas o días. La otra opción que el club barajaba al margen del jugador del Nancy era el futbolista del Borussia Monchengladbach Rainer Bonhof, pero su fichaje era a todas luces imposible hasta que finalizara el Mundial de Argentina 78 (hecho que finalmente se produjo, una vez perdidas definitivamente las opciones por Platini).

Escándalo con el Levante

El culebrón Platini se complicó todavía más en los días sucesivos de aquel verano. En Valencia comenzaba a existir una gran curiosidad por conocer las habilidades de aquel enganche del que contaban maravillas. Por eso el Levante, el otro club de la ciudad del Túria que en aquella época militaba en la segunda división B, contrató al Nancy para su trofeo "Costa Valencia", incluyendo además una cláusula en la que sería el único encuentro que Michel Platini podría disputar en España.

Para el Valencia fue todo un golpe bajo de su vecino, y según afirman algunas fuentes, la directiva del club presidido por Ramos Costa intentó comprar los derechos del encuentro. La intención del Valencia era enfrentarse al Nancy en Mestalla, con Platini en las filas del rival y conseguir de esa forma que el jugador presionara a sus superiores para que rebajaran sus pretensiones. Además también esperaban obtener la correspondiente taquilla por ver en acción al jugador más codiciado.

Finalmente fue el Levante quien se enfrentó al Nancy, en un trofeo en el que también intervino el Nacional de Montevideo. Platini jugaba por fin en Valencia, e incluso llegó a fotografiarse con varias "falleras" en la foto previa al partido... pero para desgracia del valencianismo, todavía no era jugador del club.

El sueño se mantuvo vivo durante meses, y la especulación en torno a la necesidad de contratarle aumentó durante la siguiente temporada. El futbolista era cada vez más codiciado, y por eso se realizó una desesperada ofensiva con la llegada del nuevo año 1978, otra vez con Pasieguito como avanzadilla de la operación. Platini terminaba de contraer matrimonio, por lo que el Valencia pensó que sería una buena oportunidad para ofrecerle un suculento contrato. El problema era que al francés ya le habían llegado cantos de sirena desde Italia, donde la Juventus y el Inter mostraban su interés para el futuro. También el Barcelona, alertado por la insistencia del Valencia, se metió en la rocambolesca historia. Al final de la temporada 1977-78, el Nancy se proclama campeón de la Copa de Francia con un gol de Platini.

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Italia esperaba al capitán de la selección francesa previo paso por el Saint Etienne, al mismo tiempo que los clubes españoles se quedaron sin la oportunidad de poder disfrutar en sus campos de unos de los mejores jugadores que floreció en el país vecino. Para el club valencianista, la negativa del Nancy a aceptar su propuesta evitó que Michel, el Napoleón del fútbol francés, pudiera vestir la camiseta blanca y la entrañable "senyera" de esos años. Aquel hecho hubiera cambiado de forma significativa la historia...

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