Aston Villa, campeones de Europa en 1982

Los villanos visitan hoy al Chelsea

Aston Villa, campeón de Europa de 1982 Aston Villa, campeón de Europa de 1982

El Aston Villa visita Stamford Bridge para enfrentarse al Chelsea en la Premier League, los de Birmingham llegan pletóricos de moral tras ganar al Liverpool en su estadio, una victoria balsámica dentro de la delicada situación que sufren en la clasificación. Su gran momento histórico llegó en 1982, un equipo con un potencial menor al de muchos de sus rivales ganó en Rotterdam la Copa de Europa. Hoy recordamos a los "villanos gloriosos"...

Lo habían conseguido, y aunque hubiera que frotarse los ojos para entender la dimensión de la proeza, De Kuip fue testigo de la gesta. A Dennis Mortimer le temblaban las piernas antes de recoger la Copa, pero era el capitán y estaba a punto de vivir un momento histórico; definido por muchos como el futbolista más brillante que nunca jugó con la selección, no olvidará su séptima temporada en las filas del Aston Villa.

Un trofeo espera a los jugadores, una copa mucho más pesada que cualquiera que hayan podido tocar hasta el momento, y pesará más todavía cuando esté repleta de champagne en el vestuario del estadio del Feyenord. Todos beben de la copa de la felicidad, el sexto triunfo consecutivo del fútbol inglés en la competición de clubes más importante de Europa es una realidad. En medio del éxtasis y las bromas, a uno de los jugadores se le ocurre esconder "la orejona" en el aseo del autobús. Durante varios minutos nadie se acuerda de la copa... el pánico se mezcla con las risas, ¿puede ser el primer campeón de Europa que pierde el trofeo? alguien la encuentra antes de volver a Birmingham, que vive la noche más larga de su historia: el 26 de Mayo de 1982, el Aston Villa es el nuevo campeón de Europa.

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El Bayern de Munich era claro favorito en aquella final. El gigante Bávaro no amargó la existencia del humilde esta vez. Los alemanes conquistaron sus tres Copas de Europa en los años setenta con grandes dosis de suerte, coronando a un gran equipo eso sí. Pero en Rotterdam ya no estaban Beckenbauer ni Muller, ni tampoco Seep Maier. La gloria fue para otro portero, el debutante y prácticamente desconocido cancerbero suplente del Villa, Nigel Spink. Una lesión en el cuello de Jimmy Rimmer le hizo aparecer en escena a los once minutos de juego; peor imposible, debieron pensar los aficionados del conjunto inglés. Pero el poder del Bayern, comandado por Rummenigge o Paul Breitner, fue incapaz de romper la barrera del Aston Villa.

El Aston Villa era dirigido por Tony Barton, una especie de Vicente del Bosque en el club que se hizo cargo del equipo a mitad de temporada tras la renuncia del técnico titular, Ron Saunders, agobiado por las derrotas y la poca implicación entre equipo y afición. Barton tenía 44 años cuando se convirtió en entrenador del Aston Villa. El equipo se encontraba en mitad de la tabla en el campeonato de liga, e inmerso de lleno en su primera participación en la máxima competición europea. En unos meses serían campeones gracias al tanto de Peter White, el delantero que llevó a la gloria a los villanos sucediendo en el palmarés de la competición al equipo de su ciudad de nacimiento, el Liverpool, club para el que nunca jugó.

La historia de White es curiosa, ya que con sólo 24 años abandonó el Reino Unido para jugar en la North American Soccer League (NASL), donde formó parte de los Portland Timbers, franquicia que logró llegar a la final del campeonato en 1975 con notable éxito de seguimiento y audiencia. Un valiente superviviente en el difícil mundo del fútbol que vivió su momento de gloria con aquel oportuno remate que superó a Manfred Müller.

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Tony Barton por su parte, no tuvo suerte tras ganar la Copa de Europa. Su relación con Doug Ellis, presidente del club, no fue positiva. Su muerte en 1993 tras un infarto al corazón, fue lamentada por gran parte de los aficionados, que mostraron respeto hacia la figura que elevó el nombre de la institución a su mayor punto de éxito. Aquella Copa de Europa de 1982 colocó al Aston Villa con los mejores. Es uno de los vencedores menos recordados de la historia del trofeo, oscurecido por el Forest de Clough o el Liverpool de Paisley, que ocuparon la mayoría de elogios en la época. La victoria del Aston Villa refrendó el dominio británico en el continente, pero también confirmó la leyenda negra de su fútbol.

Hablar de los viajes europeos de los villanos en aquella temporada, obliga a detenernos en el agrio y oscuro mundo de los hooligans. Todos y cada uno de los clubes que triunfaron en aquellos años tienen un historial delictivo de sus aficionados; desde los destrozos del Rangers en Barcelona en 1972, pasando por París, donde la rabia de los fans del Leeds en la final de la Copa de Europa de 1975 fue incontrolable... sin olvidar el indecente comportamiento de parte de los aficionados del Arsenal en la final de la Recopa 1980 en Bruselas.

Otra vez en la capital belga, aunque no en Heysel, los exaltados seguidores del Aston Villa actuaron como villanos de verdad, con un comportamiento indigno de la especie humana. La semifinal de la Copa de Europa les enfrentó al Anderlecht, y en la vuelta, el equipo pudo superar en el campo a los belgas, que perdieron por cierto, una de las mayores oportunidades de jugar la final de la máxima competición a pesar de contar con jugadores como Vercauteren o Juan Lozano. Los aficionados ingleses provocaron peleas e invadieron el campo. El Anderlecht reclamó que el encuentro se volviera a jugar, aunque esta propuesta no salió adelante. El Villa recibió fuertes sanciones: un suceso más antes de Heysel 85, aunque no lo suficientemente grave para evitar que jugaran la final de De Kuip; contra todo pronóstico, superaron al Bayern en el encuentro decisivo.

Al año siguiente, el Aston Villa se llevó con honor la Supercopa de Europa ante el Barcelona, mientras defendió su título europeo hasta los cuartos de final, donde la Juventus de Platini no le dio opción. Los villanos decían adiós a la Copa de Europa para siempre, la competición que convirtió en leyenda a los Jimmy Rimmer, Nigel Spink; Kenny Swain, Allan Evans, Ken McNaught, Gary Williams, Des Bremner, Gordon Cowans, Dennis Mortimer, Gary Shaw, Tony Morley, Peter White, Tony Barton...

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