Bélgica: Ibou Sawaneh, inesperado goleador gambiano
Es la gran sensación de la Jupiler Pro League
El delantero de Gambia Ibou Sawaneh se ha convertido en la auténtica estrella de la Jupiler Pro League gracias a sus goles con el Leuven y en Fútbol Primera.es analizamos su explosión de la mano de José David López.
El gobierno disolvió el proyecto futbolístico de un país en una sola tarde. No necesitaba cuestionarse más, tampoco quería esperar más y, pese a lo que suponía en sus calles, no otorgó una posible respuesta al pueblo. Alieu Jammeh, ministro de juventud y deporte de Gambia, cansado de resultados decepcionantes, de fracasos multiplicados y de sensaciones amargas, decidió de manera unilateral disolver la Federación de fútbol de Gambia el pasado 2 de marzo. La derrota ante Argelia (2-1) en el camino hacia la Copa África, volvía a dejarles fuera de una fase final, esa sensación que jamás han experimentado a nivel mundial ni continental. El golpe debilitó sensiblemente su paciencia y entusiasmo por enésima vez, siendo incapaz de recomponerse y actuando por instinto, ese que le hacía despreciar el fútbol de su país.
El ministro había tomado mando en el asunto y designó rápidamente un comité provisional compuesto de 14 miembros con el fin de velar y dirigir la instancia de su país hasta el congreso electivo ya organizado un año más adelante. Pese a estar ocupado por antiguos jugadores y personajes futbolísticos del país, esa provisionalidad fue investigada por la FIFA, que no quiere que el poder político se inmiscuya en los asuntos del deporte rey más allá del motivo para justificar las medidas. Desde entonces, las amenazas y sanciones siguen siendo actualidad en un fútbol gravemente enfermo. Incapaz de lograr un salto competitivo (pese a haber tenido selecciones juveniles en fases finales durante los últimos años), sin un campeonato nacional que catapulte jugadores y desde el puesto 129 en el coeficiente mundial, Gambia ha perdido la paciencia. Ahora, todo recae sobre un inesperado héroe. Su única motivación, su única respuesta al futuro y aquella que debe rellenar un hueco esperanzador que gestione los intentos de las jóvenes generaciones gambianas, se harta de marcar goles en Bélgica: Ibou Sawaneh.
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Como la gran mayoría de compatriotas de profesión, su fútbol, enseñanzas y aprendizajes no se llevaron a cabo en Gambia (donde la liga de fútbol, GFA, cuenta con doce equipos terciarios en el nivel africano), sino en el extranjero (pese a nacer en Serekunda). Hijos de padres emigrantes a Europa, todos ellos son viajeros por obligación y nómadas por decreto. Repartidos por Polonia, Suecia, Eslovaquia, Noruega y hasta Estados Unidos, la familia de Sawaneh recorrió durante meses cada rincón del nuevo continente hasta llegar a Alemania, donde su padre encontró estabilidad financiera suficiente como para asentarse en Frankfurt. Nueve años de vida tardó en alcanzar las categorías juveniles del BSC Frankfurt con sus piernas largas, zancada y velocidad, algo que empezó a gestarse durante una década en clubes menores de la zona (Steinberg, Dietzenbach y Rosenhöhe), hasta que en 2004, un poderoso club polaco como el Lech Poznan, iba a catapultarlo al profesionalismo y apartarlo de su familia.
Desde entonces, no ha parado de viajar en busca de goles. No los lograría eficientemente en suelo polaco, pero encontró su particular paraíso en Bélgica, en el singular Beveren (que durante muchos años fue equipo integrado casi únicamente por marfileños de la afamada escuela Mimosas). Rodeado de un contexto accesible a todo africano y con un nivel secundario ideal (la segunda división belga), Sawaneh iba a mejorar progresivamente su eficacia rematadora. Inteligente, muy dinámico, enérgico, veloz, siempre agresivo y potente, el delantero gambiano alternó experiencias goleadoras en Kortrijk, Mechelen y Mons, siendo cedido este curso al Leuven, donde es ya la auténtica estrella de la Jupiler Pro League. No lo justifica su sonrisa profunda y fresca, sino la tabla de goleadores que lidera actualmente con trece tantos que colocan a su equipo (candidato a descenso), en una cómoda plaza intermedia.
Un hat-trick al Brujas y una facilidad desconocida para aglutinar goles en su cuenta, ha servido ya llamar la atención de clubes superiores pero, sobre todo, para que el fútbol gambiano respire nuevamente con fuerza, oxigenándose en tiempos de crisis gracias a los goles que llegan desde el extranjero vía satelital. Un nuevo ídolo que, desde la distancia, alimenta el deseo de un fútbol inexplicablemente hermanado al ostracismo.
