David Pratt, la expulsión más rápida de la historia
Fue expulsado a los tres segundos
La expulsión más rápida de la historia la ha protagonizado David Pratt, jugador del Chippenham Town, quien vio la cartulina roja a los tres segundos de arrancar el encuentro.
Una imagen nos transporta, nos hace viajar, dispara nuestra imaginación y traslada nuestros pensamientos con una facilidad innata. Nos abre sensaciones, realza la improvisación mental, multiplica la captación de detalles y acumula percepciones para construir una idea personal ante lo que muestran los ojos. El fútbol encontró una nueva dimensión cuando las televisiones encontraron en el deporte rey uno de sus principales elementos diferenciales, ampliando hasta lo indecible la capacidad para hacernos sentir como sentados en las butacas de nuestro estadio favorito. Una sensación creciente, demandable por las grandes tecnologías y capaz de reproducir a la perfección cualquier detalle concreto por muy pequeño que parezca. Un gesto, un mensaje, una celebración o un error minúsculo, queda retratado ante la cámara, dando al fútbol una perspectiva global sin comparación.
Sin embargo, entre los defensores del graderío, del asiento de cemento y del frío en los huesos, están los hinchas de la pequeña ciudad comercial de Chippenham (a 150 kilómetros del oeste de Londres). Una población de apenas 40.000 habitantes donde el amor por el fútbol se procesa en el vetusto y coqueto Hardenhuish Park. Nunca existió un jugador legendario, no tienen asegurados los pagos para mantener la corriente de luz y las porterías tienen un extraño color marrón fruto de un barro que jamás abandonó su supremacía sobre el verde. Todo justificado desde la humildad de un equipo de Southern League (séptima y octava categoría nacional). Pero allí, 500 valientes románticos se convirtieron en aficionados privilegiados un 28 de diciembre de 2008, cuando en plena época navideña, presenciaron la expulsión más rápida de la historia del fútbol.
El protagonista fue David Pratt, jugador del Chippenham Town (club local), que perdió toda lógica deportiva cuando a los 3 segundos de partido, soltó su rabia contenida para lanzar una patada extrema. No importó que el duelo apenas acabara de iniciarse, tampoco que se tratara de divisiones inferiores y mucho menos que la localía intimidara, puesto que Pratt fue expulsado de inmediato por el colegiado Justin Comley. Christopher Knowles, delantero del Bashley, fue la víctima de tan inesperada acción, que alcanzó fama mundial semanas después, cuando la Federación inglesa recibió el acta y lo hizo oficial para sorpresa de todo el mundo del fútbol.
No existen imágenes de la acción (seguramente porque los aficionados del Chippenham no son grandes dominadores de la tecnología y porque no esperaban estar ante un momento histórico), pero la leyenda, creada en ese particular boca-boca tan recurrente en el cine social británico (Ken Loach me viene a la cabeza irremediablemente), asegura que Pratt estaba cabreado esos días. Sin dilación ni pausa, lanzó una entrada con ambas piernas juntas, unidas como un martillo con un destino claro, la pierna de Knowles, la que no tardó en encontrar.
"Fue increíble. Nunca he visto nada como esto. Si soy honesto, hablamos de algo terrible. Estaba de pie en la línea de banda ya que el partido apenas comenzó. Pero mi chico se ha ido al vestuario de repente con unos tacos clavados en su pierna que muestran la agresividad lamentable del jugador rival”, explicaba con dolor el técnico del Bashley, Steve Riley. Joe, aficionado local, quedó helado pues “nadie dijo nada, ninguno de los jugadores protestaron y el árbitro no tuvo otra opción sino realmente mandarlo a casa”, así como Steve, que aseguraba que “su única intención era hacerle daño y usó el fútbol para ello”. Helen, con la sensibilidad propia de una mujer anciana, aseguraba que “no es algo que nos guste ver en el fútbol y menos en nuestro equipo, que debe sacarlo para siempre y no dejarlo jugar más, porque no queremos pasar más días tan desagradables”.
Pratt acaba de batir el récord de Giuseppe Lorenzo, que en 1990 vio la tarjeta roja a los 10 segundos defendiendo la camiseta del Bolonia. En Inglaterra, el record nacional pertenecía a Kevin Pressman, del Sheffield Wednseday, cuando cortó un balón con la mano fuera del área a los 13 segundos. Eso sí, los rumores, habladurías y leyendas, aseguran que en lo que al fútbol amateur se refiere, el récord es para Lee Todd, que fue expulsado a los 2 segundos por insular al árbitro cuando éste señaló el inicio del partido con su silbato. Un mal día…
