Los silencios del Luzhnikí

La historia negra del estadio de Moscú

Luzhniki Stadium Luzhniki Stadium

El Barcelona de Tito Vilanova visita Moscú con la idea de dejar decidida su clasificación para los octavos de final de la competición, el Estadio Luzhnikí es uno de los lugares sagrados del deporte ruso, y a lo largo de la historia se vivieron hechos oscuros que tuvieron relación con él, el coloso de cemento del este, en el que el Barça no es ajeno a la desgracia.

Caminando por la Vorobyovy Gory, una de las estaciones cercanas al Estadio Luzhnikí, las nuevas generaciones no perciben la magnitud del emplazamiento. Se trata de un escenario con décadas de historia. La línea ferroviaria que recorre la capital de Rusia es un museo subterráneo, lugar de peregrinación indispensable para cualquier visitante que quiera conocer el país. En Moscú es difícil encontrar información contrastada sobre los Gulags o las acciones de la policía secreta durante el dominio comunista. Poca gente le hablará de la corrupción y el poder que las mafias pueden ejercer en el control de la Rusia actual, y en materia deportiva, muy pocos darán el paso de contar la verdad sobre muchas historias trágicas que circulan en boca de medio mundo. Su Metro fue el orgullo arquitectónico de un pueblo convencido de una idea, aunque las estaciones cercanas al estadio, lugar donde confluía la gloriosa línea 1 (Sokolnicheskaya Line), se vieron seriamente afectadas por las fuertes lluvias y la falta de mantenimiento durante años. El agua y la corrosión derrumbaron las estaciones del Luzhnikí Metro Puente sobre el río Moscova; estuvieron cerradas hasta el año 2002. Los silencios del Luzhnikí son enormes, tanto como la gigantesca Moscú.

La Tragedia de Luzhnikí

Hace justo un mes, se celebró el 30 aniversario de la gran tragedia del Luzhnikí. El día más negro del fútbol ruso llegó en la segunda Ronda de la Copa de la UEFA 1982-83. Al Spartak lo entrenaba Konstantin Beskov, un veterano de los banquillos que había sido seleccionador soviético en varias épocas, por ejemplo durante el subcampeonato europeo de 1964 y más recientemente en aquel mismo verano, en la Copa del Mundo de España. Aquel Spartak era junto al Dynamo de Kiev y el Dynamo Tbilisi, el mejor club del país, en una época en la que el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista Soviético, Leonid Brezhnev, estaba a punto de fallecer. El 20 de Octubre de 1982 en el Estadio Lenin de Moscú, el drama inundó las paredes del recinto, y dejó en una simple anécdota deportiva el 2-0 con el que el Spartak derrotó al Haarlem holandés. El 1-0 campeaba en el marcador, y muchos aficionados decidieron volver a sus casas antes de finalizar el encuentro; la fría noche moscovita invitaba a hacerlo. Antes de que el colegiado Eduard Sostaric decretara el final, Sergei Shvetsov marcaba el segundo tanto, que sería el gol de la muerte. Muchos espectadores que salían del estadio volvieron a sus posiciones en el campo, mezclándose con la gente que asomaba sobre los vomitorios. La policía se sintió desbordada por la situación.

Cundió el pánico, y el balance final fue de 66 muertos y muchos aficionados contusionados. La prensa oficial desmintió el suceso y se escondieron los fallecidos; el estadio del pueblo se llenó de sangre. Aquel Spartak había eliminado al Arsenal en la eliminatoria anterior a la tragedia. Ganó 2-5 en Highbuy, en la que es hasta el momento la mayor derrota en su estadio de los "Gunners" en competición europea; Sergei Shvetsov marcó el primero de esos goles.

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Dmitri Bystrov, uno de los héroes del CSKA

Si una eliminatoria permanece en el recuerdo negro del Fútbol Club Barcelona, esa es la disputada en la Liga de Campeones 1992-93 ante el CSKA de Moscú. Los hombres de Cruyff eran campeones de Europa en ese momento, y perdieron toda opción de revalidar su título al ser sorprendidos por el humilde conjunto de la capital rusa. Durante el partido de ida disputado en el Estadio Lenin el 21 de Octubre de 1992 (justo diez años y un día después de la tragedia de 1982), ya pudo observarse claramente que el CSKA daría más problemas de los previstos. El Barcelona se llevó el empate gracias a un tanto de Txiqui Beguiristain. Dos semanas más tarde en el Camp Nou llegaría la tragedia, uno de los golpes más duros para el Barça, que vio como el conjunto ruso le remontaba la eliminatoria y no le permitía el acceso a la primera Champions League con denominación de origen de la historia. Dentro de la alineación de aquel grupo de futbolistas rusos había un jugador, Dmitry Bystrov, defensa que había llegado procedente del Lokomotiv en 1986; "la maldición del Luzhnikí" le acompañaría, ya que Bystrov murió en 2005 con solo 37 años, aquejado de una grave neumonía.

Cannavaro y la primera final en Moscú

El Luznhikí ha cambiado mucho desde su inauguración. La remodelación del estadio le ha permitido ser testigo de finales europeas de la Copa de la UEFA y de la Liga de Campeones. El mundial 2018 será la gran prueba de su lavado de cara. Dentro de este conglomerado de episodios anómalos, citaremos otro que conmocionó en su día la estabilidad del fútbol europeo, y que también sucedió cerca del recinto moscovita. Se jugaba la final de la Copa de la UEFA 1998-99 entre el Parma y el Olympique de Marsella. Las cámaras grabaron el momento en el que Fabio Cannavaro recibía inyecciones de un estimulante cardíaco, el neotón. Aquellas imágenes trasladaron al fútbol a la realidad del que sería el gran problema del deporte en el siglo XXI, el dopaje. Las agujas, las inyecciones de recuperación y el uso de sustancias no naturales, ensució la imagen del fútbol. El Parma ganó aquella Copa de la UEFA sobre el Estadio Olímpico de Moscú.

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1980, derrota entre hermanos

El Estadio Central Lenin fue inaugurado en 1956. El complejo deportivo acogió grandes acontecimientos polideportivos a nivel nacional, y también el Campeonato del Mundo de Patinaje de velocidad y la Universiada de 1973. Pero el gran momento llegó en 1980, cuando Moscú fue elegida como anfitrión de la edición número 22 de los Juegos Olímpicos de verano. Fue el primer gran boicot olímpico de los años ochenta, una cita absolutamente descafeinada debido a la ausencia de varias potencias, en especial la de Estados Unidos. El Estadio Olímpico fue el escenario de las hazañas de Coe, Ovett o Allan Wells, pero también tuvo tiempo para vivir la parte final del torneo de fútbol.

En una de las semifinales con el estadio abarrotado, la URSS se enfrentaba a la Alemania del Este con un lugar en la final en juego. El boicot había afectado al cartel de participantes, ya que por ejemplo Argentina o Noruega, fueron algunas de las selecciones que no participaron aunque tenían el billete asegurado. Dentro del equipo soviético, jugaron cinco futbolistas que estarían en la tragedia de dos años más tarde ante el Haarlem; Rinat Dasáyev, Oleg Romantsev, Sergey Shavlo, Yuri Gavrilov y Fyodor Cherenkov.

Los locales fueron eliminados por un gol de Wolfreudiger Netz, una derrota que escoció a los soviéticos, aunque las medallas de los alemanes del este eran vistas de otro modo respecto a los éxitos de los participantes occidentales que no secundaron el boicot. Dos días más tarde de aquella derrota, el atleta germano-oriental Waldemar Cierpinski, ganaba la prueba reina de los Juegos, la Maratón; eso sí, Checoslovaquia les quitaba la medalla de oro en fútbol un día antes de la despedida olímpica.

Cerca del Luznhikí...

No termina aquí la crónica negra relacionada con la gigante área de deportes moscovita. Cerca del estadio Olímpico, concrétamente en el Sokolniki Sports Palace, sucedió otra tragedia entre asistentes a un espectáculo deportivo. Fue en un encuentro de hockey sobre hielo entre un equipo juvenil de la Unión Soviética y los canadienses del Midget de Ontario. La instalación, situada a pocos kilómetros del Estadio, sería la encargada de organizar las competiciones de balonmano en los Juegos Olímpicos que se celebrarían en la ciudad cinco años después. Murieron muchos espectadores, al parecer, tras una avalancha en el momento en el que los jugadores visitantes lanzaron regalos al público. Otras fuentes apuntaron a un apagón, pero las causas volvieron a permanecer en el oscurantismo, la falsedad de datos y testimonios.

La historia le reserva muchos capítulos, entre ellos la flamante entrega de la Copa del Mundo de 2018, entonces, muchos se acordarán del camino realizado, de la sangre derramada y de los silencios del Luzhnikí.

LA APUESTA del día

Fenerbahçe y Kayserispor jugarán mañana viernes, 20 de marzo de 2020, su encuentro correspondiente a la jornada 27 de la Superliga de Turquía

 

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