Brasil y sus dudosos 1000 partidos

Un combinado de Madrid se enfrentó a ellos en 1990

El Brasil-Colombia anunciado oficialmente por la Confederación Brasileña de Fútbol como el partido 1000 de la historia de la selección, ha estado rodeado de polémica y suspicacia respecto a los criterios seguidos para realizar la compilación; la FIFA solo reconoce encuentros jugados entre selecciones nacionales, una cifra que en el caso brasileño todavía queda lejana de los 1000, por lo que en esta lista, sí se han tenido en cuenta otros partidos disputados ante clubes, combinados, selecciones territoriales o frente a equipos de otras categorías. Según el criterio que se decida emplear, las cifras se mueven desde casi los 900 a los 1300 encuentros aproximadamente.

Dentro del historial de partidos de Brasil ante clubes o combinados regionales, existen varios que se jugaron en territorio español, por ejemplo, los disputados en el centenario del Athletic de Bilbao y el Barcelona. Hoy recordamos una visita muy especial, la que trajo a la Canarinha a Madrid en 1990 para enfrentarse a una selección madrileña.

[video:http://www.youtube.com/watch?v=G28LT25D-ec]

La selección brasileña de Sebastião Lazaroni fue una de las más discutidas de la historia. En Italia 90 terminó cediendo en octavos de final ante Argentina, con el famoso escándalo del agua supuestamente infectada que bebieron. En la primera fase ya había demostrado sus carencias ganando los tres partidos de forma ajustada, e incluso defendiéndose en el tercero de ellos ante Escocia. Lejos quedaba la exhibición mostrada en el Benito Villamarín ocho años antes ante el propio conjunto de los Tartán Army, con Sócrates, Zico, Eder y Falcao elaborando fútbol de manera instintiva, haciendo de la diversión y el "jogo bonito" su mecanismo de acción. La Brasil que jugó en Turín durante la Copa del Mundo de Italia, poco tenía que ver con el fundamento de aquel conjunto de principios de los ochenta, aunque los jóvenes que habían conquistado la plata olímpica en Seúl 88 y un año más tarde ya en categoría absoluta, la Copa América, permitieron a la torcida volver a soñar con su selección.

En Mayo de 1990, justo antes de pisar tierras italianas, su último partido de preparación se jugó en España, concretamente en el Estadio Vicente Calderón de Madrid. Aquel enfrentamiento del que poco se ha hablado y escrito después, estuvo rodeado de hechos curiosos, tanto para el fútbol brasileño como para el español y madrileño en particular.

La Federación Madrileña de Fútbol organizó el encuentro junto a una empresa de espectáculos. El motivo no era otro que celebrar el 75 aniversario del ente federativo regional; una efeméride que no se ajustaba a la fecha real de fundación, 1913. Aquel año nacía la Federación Centro, actuando junto al resto de organizaciones regionales como embrión de la Real Federación Española de Fútbol, que quedaría oficialmente constituída en los primeros días de Septiembre de 1913. El motivo aparente por el que la efeméride no se celebró en su momento fue el proceso electoral que vivía en 1988 la sociedad, que era heredera de la Federación Castellana de Fútbol, vigente hasta Junio de 1987. Entre tanto ajetreo institucional y burocrático, se buscó que el partido de celebración del aniversario enfrentara a una selección madrileña con un rival de entidad, y nadie mejor que Brasil para engalanar de forma considerable el cartel, aunque para ello se tuvieran que abonar los 250.000 dolares que la Canarinha cobraba de "caché" en eventos de este calibre.

Brasil llegó con casi toda la plantilla que debía disputar la Copa del Mundo en Italia. Romário fue uno de los ausentes, ya que se encontraba en Holanda formalizando la ampliación de su contrato con el PSV Eindhoven, y recuperándose de la lesión que dejaba en el aire su participación en el mundial. "O Baixinho" se unió después a la expedición, que llegó a Madrid en la víspera del choque. Y precisamente durante aquella tarde, se reunieron los futbolistas que debían enfrentarse a Brasil. La Federación Madrileña aglutinó a un nutrido grupo de jugadores que debían formar una "selección madrileña" muy especial. El resultado fue un equipo a mitad de camino entre lo castizo y lo exótico, donde incluso tuvo cabida un futbolista rumano que había llegado a España pidiendo asilo político un año antes, George Viscreanu. Como el Real Madrid se encontraba aquellos días de gira por México y Estados Unidos, los blancos no pudieron aportar ningún jugador a la selección, y se optó por elegir representantes de los equipos madrileños, reforzados eso sí, con todo tipo de jugadores venidos de fuera. Los dos entrenadores elegidos para formar tándem en labores de dirección, fueron: Félix Barderas "Felines" y Javier Clemente, por lo que al final, quedó un equipo de lo más peculiar.

Abel Resino (Atlético de Madrid)

Ángel Férez (Rayo Vallecano)

Patxi Ferreira (Atlético de Madrid)

Andoni Goikoechea (Atlético de Madrid)

Juan Carlos Aguilera (Atlético de Madrid)

Agustín "Tato" Abadía (Atlético de Madrid)

Alfredo Santaelena (Atlético de Madrid)

Paulo Futre (Atlético de Madrid)

Luís Milla (Barcelona)

López Rekarte (Barcelona)

Pep Serer (Mallorca)

Juan Sabas (Rayo Vallecano)

Jan Berg (Rayo Vallecano)

Gabi Moya (Valladolid)

Alfonso Cortijo (Cádiz)

José Manuel Barla (Cádiz)

José (Cádiz)

Pizo Gómez (Atlético de Madrid)

George Viscreanu (Rayo Vallecano)

Miquel Soler (Barcelona)

Marcos (Mallorca)

Donato y Baltazar, dos brasileños del Atlético de Madrid, iban a formar parte del equipo, pero finalmente no recibieron autorización de la Confederación Brasileña de Fútbol. Donato ya planteaba la posibilidad de nacionalizarse español, y terminaría debutando con la selección seis años después. Con este arsenal de recursos se presentó el combinado madrileño- español, ante una Brasil mermada por la comentada ausencia de Romário y por las bajas de Aldair, Ricardo y Valdo, que debían disputar cuatro días después la final de la Copa de Europa en Viena.

Brasil ganó con lo justo, jugando un partido muy flojo e impropio de la calidad que se presuponía a una selección aspirante al título mundial. Alfredo Di Stefano realizó el saque de honor de un encuentro que no tuvo mayor historia, quedando el choque decidido muy pronto gracias a un tanto de Branco. Brasil mostró su potencial defensivo, pero el partido se convirtió en una lucha de marcas y constantes interrupciones que aburrieron a los pocos espectadores que acudieron.

En rueda de prensa, el "seleccionador madrileño" Javier Clemente, alabó la implicación de sus jugadores y el mérito que tenía haber realizado un partido tan decoroso con un equipo formado solo un día antes. De paso, no escatimó en augurar un mal mundial para los brasileños, de los que afirmó que tendrían que cambiar mucho para llegar a tener opciones serias de ser campeón... no se equivocó.

Artículos destacados

Comentarios recientes