Los años del Liverpool en segunda división

Los Reds también vivieron su infierno durante los sesenta.

Chelsea y Liverpool jugarán hoy en Stamford Bridge, en un duelo en el que los" blue" deberán ganar si no quieren perder de vista al Manchester United en su lucha por el liderato de la Premier League.

Los desplazamientos del Liverpool a Londres han sido célebres en la última década, destacando sus partidos europeos ante el Chelsea. Stamford Bridge y Anfield, fueron testigos de un quinquenio extraordinario con encuentros memorables que ya son historia de la Copa de Europa. La tensión y la lucha táctica estuvieron presente en estos duelos, partidos en los que José Mourinho, Rafel Benitez, Avram Grant o Guus Hiddink, expusieron sus mejores argumentos con una ambición: llegar a la final. Los Reds fueron el verdugo constante de Roman Abramóvich, que no alcanzó el máximo trofeo europeo hasta nueve años más tarde de llegar a la presidencia del distinguido club de Chelsea. El Liverpool, con un potencial económico inferior y un menor impacto en las campañas de marketing, alcanzó la gloria europea en 2005 invocando a los viejos valores. De Londres a Estambul, los chicos de Anfield ascendieron a la cumbre con más fe que metodología, tirando de orgullo y corazón... no era la primera vez.

En 1961-62, el calendario del Liverpool solo tenía planificados dos viajes a Londres, sin embargo, el equipo jugaría muchos partidos en localidades cercanas como Preston, Bury o Stoke. También se enfrentaría al Huddersfield Town, el club de donde había llegado el adalid del cambio del equipo, Bill Shankly. Y es que el Liverpool Football Club abandonó aquella temporada la second division del fútbol inglés; el ascenso fue el fin de una dolorosa etapa que se había prolongado durante ocho temporadas. En 1954, el año del descenso, nadie podía dar crédito al desastre producido. Un club que había ganado la liga hacía solo siete años con las grandes actuaciones de Jack Balmer, Paisley o Willie Fagan, decía adiós a su condición de equipo de la máxima categoría. Pero la realidad era incontestable, y aquella derrota 3-0 en Bloomfield Road frente al Blackpool, certificó el descenso. El mítico Stan Mortensen perforó dos veces la portería del Liverpool en aquella última jornada, demostrando una vez más que los grandes problemas del equipo se encontraban en su retaguardia, ya que el club de Merseyside recibió casi 100 goles esa temporada.

Fueron años duros para los Reds. Vivieron desde lejos la inmersión de los clubes ingleses en la Copa de Europa; el Chelsea, que sería curiosamente el gran rival continental del Liverpool 50 años más tarde, fue el primer club con derecho a jugar la gran competición de la UEFA, pero como se sabe, los británicos no se incorporaron a la Copa de Europa hasta la participación del Manchester United de los Busby Boys, un año antes de la tragedia de Munich.

Pero el milagro llegó con Bill Shankly, que en su tercera temporada al mando del club, ascendió de categoría al Liverpool, y tardaría solo dos años tras el retorno en volver a ganar la liga. El técnico escocés era un personaje de lengua viperina, mordaz e ingenioso; una especie de iluminado de los banquillos que sin embargo, construyó en torno a su peculiar personalidad, los cimientos del club moderno que triunfará en los años setenta.

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Londres es la ciudad por antonomasia del fútbol. Ninguna urbe puede comparar su vida a la de la excelsa London cuando de este deporte se habla. Pero en 1962, el Liverppol solo acudió de paso, casi de forma testimonial. Dos encuentros, uno frente al Leyton Orient y otro contra el Charlton Athletic, dos clubes situados al este de la ciudad, fueron el bagaje de visitas que los discípulos de Shankly tuvieron que cumplir en su expediente. Afortunadamente para ellos, la historia cambiaría al año siguiente. Un futbolista sería testigo de la metamorfosis del club, Ian Callaghan. El brillante centrocampista internacional había debutado en pleno apogeo de la época second division, y se marcharía del club con dos Copas de Europa bajo el brazo 18 años más tarde, con la satifacción de haber contribuido de forma notable a la expansión de un equipo que tenía en Shankly y Paisley sus referencias históricas para el futuro.

De aquella temporada del ascenso, en la que el Liverpool fue campeón y su delantero Roger Hunt máximo goleador de la segunda división, nos queda un detalle que adorna a la perfección el recuerdo del momento. En la FA Cup, el Liverpool nunca dejó de ser grande. Su condición de equipo perteneciente a una división menor, no impidió que Anfield fuera testigo de bonitos enfrentamientos ante el Everton, el Manchester City o el United; aquellos partidos fueron un estímulo para que su sufrida afición continuase creyendo. En la tercera ronda de la FA Cup 1961-62, se vivió un auténtico choque de trenes. El Liverpool de Bill Shankly batió al Chelsea de Tommy Docherty en un espectacular duelo. Los Peter Bonetti, Allan Harris o Frank Blunstone, fueron superados contra pronóstico por el batallador equipo red, que mandaba en el marcador al descanso por un escandaloso 4-1. El conjunto londinense terminó recortando distancias, quedando muy cerca de llevar la eliminatoria al desempate. El 4-3 final encendió a la grada de Anfield, que nuevamente podía volver a creer en sus chicos.

El espíritu de Shankly se transmite cada vez que un nuevo jugador llega al club, y en momentos como el de la final de Estambul o las semifinales ante el Chelsea de aquellas temporadas, el instinto de la camiseta vuelve a relucir. El camino del Liverpool de Brendan Rodgers está marcado... debe seguir la estela de su tradición para no volver jamás a caminar solo lejos de la Premier.

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